20.- BOJNICE – TURCIANSKE TEPLICE 45 Kms.

Nada más comenzar la jornada nos perdimos en la ciudad de Prievidza, haciendo varios kilómetros de más. Creo que tan solo con los despistes y perdidas habremos hecho unos 100 kms extra en este viaje.

 Para evitar la carretera principal hasta Martin, planeamos cruzar hasta un pequeño pueblo llamado Sklené por caminos de montaña. Sobre el papel eran unos 4 o 5 kms de caminos, lo que desconociamos era su dificultad.

Antes de dejar el asfalto en Raztocno, preguntamos a un paisano si el camino era practicable en bicicleta y nos dijo que si, así que comenzamos a subir sin descanso. Enseguida tuvimos que bajar de las bicicletas para comenzar a empujarlas, pero eso no fue todo, la inclinación era tal y el suelo tan pedregoso que en varias ocasiones tuvimos que subir una bicicleta entre los dos, para después hacer lo mismo con la otra. Esta fue la jornada más dura de nuestro viaje y acabó por desesperarnos. Hubo un momento en que ni sabiamos donde estábamos por el gran número de caminos que salían a nuestro paso, tuvimos la suerte de acertar y llegar a un camino principal.

Al fin salimos del bosque y encontramos un camino principal, pero no pasaba nadie para poder preguntarle y tampoco había indicación alguna para llegar a Sklene.

Dedicimos ir hacia la derecha y comenzamos a descender, pero no nos dió buena espina el tener que bajar tanto y paramos antes de que fuera demasiado tarde. Menos mal que lo hicimos porque minutos más tarde apareció una chica en bici que nos dijo que ibamos por el camino equivocado, que teníamos que volver sobre nuestros pasos, suerte que no bajamos demasiado.

Al fin llegamos a Sklene, nunca olvidaremos el nombre de este pueblo. Nuestras reservas de agua se habían terminado y pedimos a unas señoras que se encontraban en el jardín de su casa. Muy amables nos rellenaron nuestras botellas de agua fresca, e incluso añadieron sirope de fresa a una de ellas.

La una de la tarde y tan solo habíamos hecho 23 Kms hasta Sklene. Estábamos con las pilas ya descargadas por el cansancio y psicológicamente con pocas ganas de continuar, por suerte los siguientes kilómetros fueron de bajada y llano.

Casi por inercia llegamos a Turcianske Teplice, en la Región de Zilina y paramos a comprar comida en un supermercado. El cielo empezó a nublarse y a amenazar lluvia, así que nos dirigimos rapidamente a buscar un camping. Con bastante dificultad lo encontramos y ante la inminente llegada de la lluvia montamos la tienda en menos de cinco minutos. Unos chicos que se encontraban en la terraza del bar se quedaron con la boca abierta ante nuestra rapidez. Fue poner la última piqueta y comenzar una lluvia torrencial, menos mal que ya lo teníamos todo a cubierto.

El Camping Martiner, es mas bien un area de servicio junto a la carretera 50. Hay un bar con un terreno de hierba bastante bueno para acampar y unos aseos en el top ten de “Jamás conocí la lejía” y mira que hemos conocido más de un antro. Nos duchamos por pura necesidad, pero las aguas menores preferimos hacerlas en el campo, hasta nos lavamos los dientes fuera. Pagamos 5€.

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