Diario de Ruta Chile

Día 1. Llegada a Arica (Chile 🇨🇱)

A las 4.30 nos levantamos para coger un taxi que nos lleve a la terminal de autobuses y ahí coger un bus hasta Arica.

Nos dan un trozo de pan para desayunar e intentamos dormir aunque las 28038473 paradas que hace el bus lo imposibilitan.

Sobre las 12.00h nos dan una bandeja con macarrones y cilantro (odiamos el cilantro!!!) y sobre las 14.30 llegamos a Arica.

La estación de bus no tiene nada, por no haber, no hay ni taxis, así que caminamos hasta encontrarnos con uno que nos deja en la puerta del hotel.

Dejamos las cosas y bajamos a comer un menú al lado del hotel. Con la barriga llena, paseamos por la calle comercial hasta el puerto.

Regresamos por el mismo camino y merendamos una crep y tarta de queso riquísimos (y caros).

Aprovecho que hoy estamos de relax para ir a la peluquería a que me laven y corten las puntas. Tantos días viajando y tengo el pelo fatal.

Luego compramos algo de fruta, guarradas varias y vamos al hotel a ducharnos y dormir. Estamos cansadas y hoy a sido un día perfecto para no hacer nada. Solo descansar, comer y dormir.

Mañana toca volar hasta la capital, Santiago de Chile.

Día 2. Santiago de Chile 🇨🇱

Hoy podríamos haber dormido hasta las 6.30 pero a las 5.40 ya teníamos los ojos como platos. A las 6.45 nos ha venido a buscar e un taxi que nos ha llevado hasta el aeropuerto de Arica donde hemos cogido un vuelo hasta Santiago de Chile.Al llegar, hemos ido en busca de nuestro equipaje y, seguidamente a comprar los billetes de autobús que nos acercaban al centro. Nos hemos bajado en la parada Pajaritos donde hemos enlazado con el metro línea roja y nos hemos bajado en la parada Santa Lucía. Una de las más céntricas de Santiago. Hemos caminado 5 minutos hasta donde se encuentra nuestro alojamiento. Es una casa particular que alquilan una habitación a través de Booking. El señor es un poco raro pero la señora mayor, un encanto. Sólo vamos a pasar la noche así que tampoco nos importa mucho siempre que sea un lugar aceptable y mínimamente céntrico.Hemos dejado las mochilas y ha empezado nuestra aventura para encontrar un lugar donde comer. Hemos caminado de arriba a bajo, queríamos comer algo mínimamente apetecible pero solo encontrábamos lugares de comida rápida, hamburguesas, empanadas, sándwiches y similar.Finalmente encontramos un lugar que parece casero. En el menú entraba la ensalada, un segundo y la bebida. Cuando nos han servido la comida… Yo tenía una tortilla de verduras que estaban crudas y eran de bolsa de ensalada y helena una especie de pastel de carne extraño, con una ensalada de vegetsles crudos. He intentado comer la tortilla pero era imposible… Aún suerte que yo había pedido ensalada de tomate y era eso, 2 tomates cortados.Nos hemos marchado del lugar sin apenas comer y hemos entrado en otro donde nos han ofrecido unas lentejas llenas de cilantro. Igual que niños pequeños, sin respirar hemos comido esa sopa de lentejas bastante crudas y con sabor desgradable y hemos ido a por un helado del Mcdonals. Vamos a algo seguro. Vaya drama. Esperemos que solo haya sido una mala experiencia y los siguientes días vayan a mejor…Hemos ido a la casa en busca de wifi para ver que visitar y situarnos y, seguidamente, hemos vuelto a la calle.Hemos callejeando por las calles principales de comercio. Hasta llegar a la plaza de las armas. Una plaza enorme y bonita. Llena de gente. Tenían mesas donde la gente jugaba al ajedrez…Hemos seguido caminando hasta llegar al mercado central el qual se encontraba cerrado… 😣 Y hemos seguido hasta el parque central que, aunque es más pequeño que el nuestro, me recordaba un poco al parque de la ciutedella.Hemos acabado el recorrido en el cerro Santa Lucía, un pequeño monte en pleno centro de la ciudad donde se puede observar los alrededores de Santiago.Ya eran las 18.00, hemos seguido caminando, de nuevo al centro hasta la plaza de las armas donde nos hemos encontrado con un concierto de música clásica en directo. Poco más teníamos que hacer, así que nos hemos sentado en las escalinatas a escuchar algunas de las canciones que interpretaban.Al acabar, hemos seguido callejeando hasta encontrar un lugar donde cenar. Ya era casi las 20.00h, así que hemos entrado en un lugar que tenía buena pinta, y no nos equivocabamos!! 😊De vuelta a la casa hemos hablado un poco más con el señor. Ahora más simpático y amable. Tmbien ha viajado mucho a lo largo de su vida… Pero bueno, eso es otra historia, jeje…A dormir temprano que seguimos cansadas. Mñana Valparaíso! 😊

Día 3. Valparaiso

Nos levantamos y buscamos donde desayunar. Acabamos en un sitio un poco cutrillo del centro de Santiago, tomando un croissant de chocolate.

Cogemos el metro hasta Pajaritos y ahí un bus de una duración de hora y media hasta Valparaiso.

La estación nos deja a 1 km de nuestra reserva en Booking, pero parece que no tiene pérdida así que caminamos hasta el lugar. Dejamos las mochilas y vamos a descubrir esta pequeña y encantadora ciudad portuaria.

Callejeamos hasta lo que viene a ser el centro y ahí preguntamos en una oficina de turismo que es lo más importante a ver. Nos señala en un pequeño mapa los más emblemàtico y nos informamos a cerca de los “ascensores” que suben a los cerros.

Cogemos el primer ascensor hacia el cerro Alegre. Pagamos muy poco por la subida, 100b y vemos como nuestro entorno cambia de repente.

Las casas, las calles, los colores… Empezamos a callejear, cuesta arriba y, a medida que avanzamos, observamos murales en las paredes. Esto sigue hasta cerro Concepción. Nos fotografiamos con sitios emblemáticos de la zona, como son las escaleras de Beethoven, la frase “we are not hippies we are happiest”, otras escaleras que su dibujo muestra unas manos cogiendonse… Hay que decir que, para poder encontrar estos lugares hemos tenido que tirar de maps y de información encontrada a través de página web…

En diferentes paredes de la ciudad, situadas en los cerros, encontramos pinturas espectaculares de verdaderos artistas pues muestran dibujos de la ciudad de Valparaiso.

Subimos a la antigua cárcel, hoy en día reconstruida como un parque público con zona para exhibiciones, teatro, presentaciones…

Ah! Y nos comemos una empanada. No sabemos si son de aquí, de Argentina o de jo se donde, pero al ver tantos lugares que las vendían hemos decidido provarlas nosotras también!!

Hemos comido en cerro Alegre, en un lugar llamado el Peral. Aunque teníamos buenas expectativas acerca del lugar, la comida no era lo que esperábamos, aunque el sitio estaba bien…

Hemos seguido caminando, cogido más ascensores y hemos llegado a una zona más alejada hasta llegar a la “playa”. Lo escribo entre paréntesis porque después del recorrido hasta ahí, no había playa ni nada. Más bien un puerto… Hemos vuelto caminando de nuevo, unos 3km aproximadamente.

Hemos parado en un supermercado para comprar unos iogures, leche y cereales para cenar /desayunar y hemos ido al hostal.

Ducha, cena y a dormir.

Día 4. Viña el Mar

Hoy no teníamos mucha prisa. Así que, tras un desayuno energético de leche con cereales, nos proponemos a salir en busca del bus que nos lleva a Viña el Mar.

El autobús está al lado de donde dormimos y sólo hay 6 km hasta el centro de Viña el Mar. Pasan muchos autobuses, son pequeños y hacen recorridos diferentes pero todos llevan a Viña el Mar.

Llegamos a la entrada de la pequeña ciudad y, lo primero que encontramos es un reloj de flores que, por lo visto es emblema del lugar.

También pasamos por la torre de Wulff, una antigua residencia que se ha convertido en lugar típico de fotografías para todo turista que se acerca pues tiene una torre que da directamente al mar.

Caminamos un poco por el centro pero rápidamente nos aburrimos. No hay nada. Hay costa, mucha… Pero bastante diferente a la nuestra. Diferente en el sentido que hay playa y un paseo marítimo pero no hay bares, ni restaurantes, ni chiringuitos. Aparte, estamos en invierno aquí así que hay muy poca gente y ambiente.

Acabamos tomando unos nachos con guacamole en un restaurante Mexicano y luego callejemaos hasta encontrar una cajero para sacar dinero y pasar los dos últimos días en Chile.

Cogemos el bus de vuelta y, de regreso a Valparaiso nos tomamos una empanada y pasamos el rato en una terraza leyendo un rato.

Cuando se hace tarde, regresamos al hostal donde descansamos antes de salir a cenar a un sitio de pescado recomendado en TripAdvisor.

Acabamos en un restaurante llamado 3 pescados. Abren a las 20.00 y nosotras hemos llegado 15 minutos antes pero ya hay gente esperando.

Por suerte, tenemos mesa. Pedimos al camarero que nos recomiende los platos y acabamos comiendo lo que nos dice. Bacalao con patata y otro pescado blanco en salsa muy rica. Lo acompañamos con un vino blanco para la ocasión.

A las 22.30 ya estábamos en la cama. Cuanto menos hacemos, más cansadas estamos…

Día 5. Último día en Chile 🇨🇱

Tras levantarnos y desayunar, recibimos un correo de la aerolínea (Level, de Iberia). Hay un retraso de 7 horas. Madre mía!

Después de un intento de ducha fallido porque no había agua caliente, salimos cuesta arriba en busca de la casa-museo de Pablo Neruda. Subimos para verla y hacer alguna foto y regresamos al centro. La caminata se ha hecho cansada pues era todo cuesta arriba y sin ascensores.

A las 12 ya estamos de vuelta para buscar las mochilas e ir hacia la estación. Cogemos el bus que nos deja en la estación Pajaritos donde comemos algo de comida rápida y un postre en el dunkin donnut. Nos sentimos muy gordas.

A to seguido, cogemos el bus dirección al aeropuerto y esperamos hasta que abre la aerolínea. Somos las 3as en la cola. Ahí nos informan que, debido al retraso de 7 horas, nos dan una cena valorada en 30 USD y poder estar en el hotel que hay justo en frente!! Todo un lujo.

Llegamos al hotel, bajamos a la piscina (aunque como no tenemos gorro de baño no podemos bañarnos…).

Acabamos bajando al restaurante donde tomamos una ensalada y, helena un plato de pescado y yo un risoto. Acabamos reventando pues los platos son enormes.

A las 22.00 ya estamos en la cama, a las 2 debemos salir para facturar maletas y coger el avión de vuelta a casa.

Nos esperan 13 horas de vuelo. El avión es súper cutre, no parece que vayamos a volar tantísimas horas!! No nos dan ni manta, ni antifaz para los hijos ni nada de comida!! Por lo visto se debía de pedir (y pagar) cuando compramos los billetes. Increíble. Nunca nos había pasado una cosa así. Suerte que tenemos galletas y fruta y, a flata de hambre targeta de crédito.

El viaje se hace largo, con numerosas turbulencias pero finalmente llegamos a tierras catalanas antes de las 12 de medianoche.

Taxi y para casa. Un verano más superado y… Vaya verano!!! 😊