Nuremberg- Cracovia

Aquí tenéis la explicación de una ruta que han echo otros amantes del cicloturismo!
Esta escrito por Rubén A. y podéis encontrar todas las fotografias en su blog! o seguirlos en su blog general

Da muchas explicaciones sobre los sitios que visita y donde duerme, para que si alguno de vosotros lo quiere hacer, pueda tener una idea clara y comenzar a ajustar el presupuesto!
Gracias Rubén A.

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Este año queriamos viajar por el este de Europa y decidimos que en su mayor parte lo haríamos por la antigua Checoslovaquia. Buscando combinaciones con las lowcost, la mejor que encontramos fue entrar por Alemania y salir por Polonía, aprovechando para hacer una pequeña incursión en Austria para visitar Viena.

Sobre el papel, o mejor dicho, sobre la pantalla del ordenador, el recorrido planeado no me pareció tan ambicioso pero luego sobre el terreno hay algunas cosas que no tuve en cuenta, sobre todo la dureza de las montañas del sur de República Checa y de la mayoría de Eslovaquia. Merce todavía me lo está recordando

Para guiarnos usamos unos mapas de la marca austriaca Freytag and Berndt, que a la postre resultaron bastante malos, no se los recomiendo a nadie. Aunque en teoría la escala era bastante buena (1:200.000), nos parecieron de un diseño pésimo y dificil de leer. También utilizamos un rutómetro que suelo hacer en casa con el recorrido detallado, un trabajo de chinos pero que se agradece mucho, además disfruto preparándolo. Muchos direis que porque no nos dejamos de tonterías y utilizamos un GPS, yo a veces también me lo pregunto, seguramente algún día caeremos en el lado oscuro, pero por ahora vamos bien así y perderse de vez en cuando también tiene su lado de aventura.

Ahh, se me olvidaba. También utilizamos un mapa online para diseñar la ruta desde casa. Se llama Cykloserver.cz muy bueno, marca muchísimas rutas en bicicleta y senderos de los paises de la zona.

 

DIA 1. VOLANDO A NUREMBERG

Llegamos al Aeropuerto de Alicante cargados con nuestras bicicletas. Uno de los grandes inconvenientes de viajar con las bicis en el avión es que las tienes que llevar bien empaquetadas. Lo exigen las compañías y nosotros también intentamos llevarlas bien protegidas para que se dañen lo menos posible.
Trato impecable del trabajador de Ryanair que nos ayuda a llevar las cajas hasta la cinta de equipajes voluminosos. A pesar de las muchas críticas que reciben, a nosotros siempre nos ha ido genial con ellos.
Sobre las nueve de la tarde llegamos a Nuremberg. Bueno…realmente solo salimos a la puerta del aeropuerto a montar nuestras bicis. Una vez montadas, y ya casi oscureciendo, teniamos que decidir donde dormir y aunque la idea inicial era buscar un sitio para acampar, Merce pensó que quedarnos en el aeropuerto esa noche sería una buena opción, bueno, y que nos salía gratis, para que nos vamos a engañar. Buscamos un lugar tranquilo en la parte superior y con las colchonetas y sacos de dormir nos montamos un buen chiringuito. Pensábamos que nos iban a llamar la atención, pero pasaron varias veces los empleados del aeropuerto y la policía, y ni se inmutaron.

A las 07:00 de la mañana ya estábamos saliendo del aeropuerto en dirección al centro de Nuremberg. Desde las primeras pedaladas ya comenzamos a disfrutar el gran placer que es viajar en bici por Alemania. Desde el aeropuerto, hasta el centro de la ciudad, se enlazan los carriles bici con los caminos entre grandes jardines, más o menos como en España.

 

DIA 2. NUREMBERG – ETZELBANG       60 Kms

Enseguida nos plantamos en el centro de Nuremberg, una ciudad que a la mayoría nos suena por los juicios a la cúpula nazi celebrados aquí en los años 1945 y 1946, tras finalizar la segunda guerra mundial. También fue famosa por la utilización por Hitler para los multitudinarios congresos nazis, donde se concentraban cientos de miles de personas.

El casco histórico de Nuremberg fue destruido en un 90% por los bombardeos de los aliados. Aún así la ciudad tiene su encanto y lo poco que hemos visto de ella nos ha gustado, habrá que volver algún dia con más tranquilidad.

Tan solo disfrutamos de Nuremberg durante una mañana de domingo. A las ocho ya estabamos paseando por su centro histórico libre de turistas. A esas horas pedalear por la ciudad fue una delicia.

Salimos de Nuremberg en dirección este, abandonando la ciudad por un inmenso parque y enlazando carriles bicis totalmente segregados del tráfico.

No podíamos comenzar mejor nuestro viaje, un día expléndido, recorrido bastante llano y finalizando en el Camping Frankenalb donde trás un dia bastante caluroso nos dimos un merecido baño en su piscina.
En el camping coincidimos con una pareja polaca que también viajaba en bici pero con sus dos niños . Una lección para todos esos padres que ponen como excusa a los hijos para no viajar.

Camping Frankenalb Piscina, buenas salchichas alemanas y cerveza. Precio por 2 personas y tienda…16 euros.

 

DIA 3. ETZELBANG – LERAU    72 Kms

Abandonamos Etzelbang en un dia nublado pero perfecto para ir en bici. Vamos rodando por tranquilos carriles y cruzando verdes campos salpicados de bonitas aldeas. Todo está limpio y los conductores son respetuosos con los ciclistas (y viceversa). Mientras avanzamos pienso en lo que aún nos queda en España para llegar a los niveles de este pais. ¡¡Que envidia!!
Durante estos días seguimos la Panaeuropa Radweg, una ruta cicloturista que enlaza Paris con Praga, aunque nosotros solamente la utilizamos entre Nuremberg y Zelezna, la frontera con República Checa.
Pinchad AQUÍ, para ver la Panaeuropa Radweg.

Se nos iba echando la tarde encima y decidimos buscar un sitio para acampar. Paramos en una aldea llamada Lerau, a unos 25 Kms de la frontera con República Checa. Preguntamos al único paisano que vimos por allí si podíamos acampar al lado del edificio de bomberos. Nos miró y nos dijo (o eso creemos por que solo hablaba  alemán): “Claro pijo, sin problema”.

Más tarde fuimos a pedir agua para nuestra “bolsa-ducha” a una casa cercana y la mujer fue muy amable con nosotros, incluso nos invitó a acampar en su jardín, aunque rehusamos ya que teníamos montada la tienda. Disponíamos hasta de una mesa de madera para cenar y un vecino que llegó después nos abrió el grifo de la caseta de bomberos para que dispusieramos del agua que necesitáramos. Solo estuvimos un par de días por Alemania, pero la impresión que nos llevamos de la gente fue muy buena, hospitalarios y amables, guardando un poco las distancias, aunque después de conocer a los checos, los alemanes nos parece la gente más abierta del mundo.

Dimos un paseo por el pueblo. En diez minutos ya lo habíamos recorrido entero y conocido a varios de sus habitantes, aunque la verdad que había muchas más vacas que gente, una media de treinta vacas por persona, la aldea se dedicaba casi integramente a la explotación de vaquerías.

Al caer la noche nos refugiamos en la tienda de campaña y comenzó una lluvia muy fuerte y constante que no paró hasta casi el amanecer. Aquí es donde se agradece tener un buen material de acampada.

 

DIA 4.  LERAU – RYBNIK     45 Kms

Tuvimos la gran suerte de que amaneciera un día soleado y pudimos secar la tienda mientras desayunábamos. La jornada se presentaba espléndida pero lo que aún no sabíamos es lo que nos esperaba al otro lado de la frontera.

 Pasamos por Eslarn, el último pueblo de Baviera antes de llegar a República Checa. Aquí comienza uno de los caminos de Santiago alemanes que está señalizado con el monolito de la fotografía. Tuvimos un encontronazo con el loco del pueblo, un tio en silla de ruedas al que al parecer no le caimos muy bien y comenzó a insultarnos. No se si es que tenía cierta “bicifobia” o que no le gustó que hicieramos fotos en su pueblo. Sabemos que nos insultaba porque lo hacía en ingles y aunque nos somos expertos en la lengua de Shakespeare, era muy fácil entender el “fuck you” “fuck tourist” “fuck vuestra puta madre”, bueno… menos mal que teníamos un vehículo más rápido que el suyo y salimos de allí chirriando ruedas.

Llegamos a la Republica Checa y nos hicimos la foto de rigor. Aunque realmente no existe frontera física, el cambio de país se nota ya desde el primer momento. Las casas son más modestas y la gente mucho más reservada. La primera casa que encontramos fue un puticlub, el primero de los muchos que luego vimos a lo largo de la frontera entre República Checa y Alemania, y más tarde con Austria. Al parecer los bajos precios atraen a sus vecinos más poderosos.
Nos llamó mucho la atención la cantidad de coches de la marca Skoda que circulan por Chequia, si tuvieramos que rebautizar este país lo llamaríamos Skodalandia. Al menos el 80% de los coches son de la marca nacional y en las zonas rurales se acerca al 100%.

Nos desviamos por un camino de montaña y desapareció la cara “verano azul” que habíamos llevado hasta ahora por Alemania. Nos adentramos en “Cesky Les” o “Bosque de Bohemia”, una cordillera que divide Alemania y Rep. Checa. La ruta se iba complicando poco a poco. Primero unos desniveles más fuertes de lo que imaginábamos y luego la amenaza de una tormenta que se acercaba hacia nosotros con unos relámpagos terroríficos. Buscamos refugio ante la llegada de la lluvia, pero no encontramos nada y lo único que pudimos hacer es cubrirnos con los chubasqueros y esperar que no nos partiera un rayo. No es aconsejable refugiarse debajo de un árbol durante una tormenta eléctrica, pero a ver donde te situas en estos bosques tan tupidos, imposible no estar cerca de un árbol.

Tras una media hora el chaparrón paró un poco y decidimos seguir hasta encontrar un lugar donde dormir. Por suerte el pueblo de Rybnik no estaba lejos y lo que nos quedaba era bajada. Tan solo hicimos 45 Kms ese día, pero una retirada a tiempo es una victoria. Buscamos alojamiento en Rybnik, un pequeño pueblo de montaña. El hotel era más bien una especie de residencia, con baños compartidos. Aquí es donde comenzamos a conocer un poco el caracter checo. Basicamente la mayoría de la gente pasaba de nosotros. Cuando te encontrabas con alguien por el pasillo del hotel es como si no te viera. Vamos, que nos sentiamos como el niño de Sexto Sentido. “En ocasiones veo muertos”. Con el paso de los días fuimos cogiéndoles un poco el punto al caracter checo.
Llovió durante todo la tarde y nos alegramos de haber tomado la decisión de parar. Tanta agua cayó que se fue la señal de televisión de la semifinal del Mundial, Brasil-Alemania, aunque pudimos disfrutar del 7-1 en la tablet conectándonos por internet a Telecinco. Después de lo que se habían reído los brasileños de nuestra eliminación, nos hicimos alemanes.

Penzion Rybnik. 21 euros habitación doble.

 

DIA 5. RYBNIK – NYRSKO      67 Kms

Llovió durante toda la noche y continuaba chispeando por la mañana. Desayunamos tranquilamente para ver si paraba pero no hubo suerte y tocó mojarse desde el principio. Cuando llueve durante la ruta te vas adaptando poco a poco, pero salir ya desde el minuto uno mojándose da mucha pereza.

A pesar de la lluvia disfrutamos de paisajes espectaculares, bosques interminables y con un verde que lo inunda todo. No encontramos a casi nadie por el camino, lo que muchas veces crea bastante incertidumbre, sobre todo cuando no puedes preguntar si vas bien o te has perdido, cosa que nos suele pasar más a menudo de lo que desearíamos.

Normalmente nos mantenemos durante la ruta con bocadillos, alguna fruta y galletas. Luego, por la noche, es cuando cenamos caliente. Ese día paramos a comer a medio día en un restaurante en el pequeño pueblo de Vseruby. Necesitábamos calentarnos un poco, la jornada era muy dura a causa de la lluvia y el frio. Frio en pleno julio, increible para nosotros.

Por cierto, una de las cosas que más nos gusta de Rep. Checa son los precios. La jarra de cerveza de medio litro a 1€ y un plato como el de la foto entre 3€ y 4€. Eso si, o sabes checo o alemán o ya puedes estar haciendo gestos con los brazos para imitar el aleteo de un pollo o o mugir como una vaca si lo que quieres es ternera.

Poco a poco y perdiéndonos de vez en cuando, llegamos a Nyrsko, donde sabíamos que había un camping. La señora de la recepción, que seguro que ya no cumplía los 70 años, solamente hablaba checo y alemán, pero puso tanto interés que nos entendimos muy bien con ella. Aunque acampar costaba tan solo 7€, preferimos dormir en una cabaña por 18€, que tampoco está mal de precio. El día había sido bastante duro y nos mereciamos un pequeño “lujo”.
Todos los supermercados del pueblo estaban cerrados pero tuvimos la suerte de que se encontraba abierta una pequeña tienda de alimentación de chinos y gracias a ellos pudimos cenar caliente esa noche.

Autokemp Nyrsko: 18 euros la cabaña.

 

DIA 6. NYRSKO – PRASILY     42 Kms

Para variar otro día mas de lluvia. A pesar de llevar un mapa, el rutómetro que hicimos en casa y una aplicación de mapas en la tablet, lo normal es que nos perdamos al menos una vez al día. Intentamos preguntar a cada paisano que nos cruzamos, labor bastante difícil ya que la mayoría de las ocasiones pasábamos varias horas sin encontrar a nadie.
Nos adentramos en el parque nacional de Sumava, que cruzamos casi en toda su extensión durante tres jornadas. Sin duda las montañas más bellas que hasta ahora hayamos recorrido en bici pero también de las que más nos han hecho sufrir.En un principio pensábamos llegar más lejos, pero la jornada fue durísima y tan solo hicimos 42 Kms hasta un pueblo de montaña llamado Prasily. Los alojamientos en Sumava son bastante más caros, se nota que está todo más preparado para el turismo alemán. Al final nos quedamos en la Penzion Hostinec y Michala. En el restaurante nos dimos un merecido homenaje. Que rico sabe todo después de un dia duro en bici y sobre todo como entra la cerveza. La carta, como siempre, en checo y en alemán, asi que les pedimos que nos pusieran algo típico del país, así siempre acertamos.

Penzion Hostinec u Michala: 38 euros, desayuno bufet incluido.

 

 

DIA 7.  PRASILY – STOZEC      67 Kms

Arrasamos con el desayuno bufet. Es una de las ventajas de viajar en bici, que puedes comer lo que te de la gana sin coger kilos.
Salimos a montar las alforjas en la parte trasera del hotel. Unos leves rayos de sol se filtraron entre las nubes y nos hicieron albergar falsas esperanzas. Ni una hora duró la alegría, una pena no disfrutar de estas montañas con un poco de sol.

Dejamos Kvilda haciendo más agua que el Titanic, pero cuando más desanimados estábamos llegó la recompensa. Desde el primer día que entramos en República Checa no paramos de subir, o esa era la sensación que teníamos. Nada más abandonar Kvilda, por una carretera paralela al río Moldava (Vltava en checo), comenzamos un descenso de al menos 20 Kms, una autentica gozada. Llovió bastante durante la bajada pero la sensacion de hacer kilómetros sin esfuerzo nos hacía olvidar que ibamos calados hasta los huesos.

El río Moldava nace en estas montañas y pasa por Cesky Krumlov y Praga, desembocando en el río Elba.
Llegamos aún lloviendo a un pequeño pueblo llamado Stozec y nos refugiamos en la Penzion Pstruh. 38€.

 

DIA 8. STOZEC – CESKY KRUMLOV    60 Kms

Que alegría!! Amanece el día sin una nube en el cielo y parece que recargamos las pilas, ya estabamos desesperados después de cuatro días seguidos de lluvias. Sin duda esta zona es preciosa, pero acostumbrados como estamos al sol Mediterraneo no creo que pudiéramos vivir con tantos días grises.
Por primera vez, la carretera tiene bastantes tramos llanos, cosa que no resta belleza al lugar, ya que vamos cruzando por extensos bosques de coníferas.

Para no variar, llegamos de nuevo bajo la lluvia a nuestro destino, Cesky Krumlov.

Habíamos reservado por Booking una habitación en una casa de huespedes llamada Villa Garibaldi. El propietario era italiano, aunque bastante “procentroeuropa”. Desproticaba mucho del carácter de los paises del sur de Europa, en algunas cosas estábamos bastante de acuerdo, pero al final del día nos preguntó por un buen lugar para vivir en España.
Después de instalarnos en el hotel, y cuando paró la lluvia, salimos a dar una vuelta por Cesky Krumlov, ciudad Patrimonio de la Humanidad. A pesar de la gran cantidad de gente que paseaba por sus calles, la ciudad nos encantó.
¿Y de la historia, cultura, arte, etc…? El San Google está la respuesta.

Villa Garibaldi: Habitación-apartamento con cocina incluida por 32 €.  De lujo. Wifi gratis.

 

DIA 9. CESKY KRUMLOV – PRAGA (175 Kms en tren)
Ayer nos dimos cuenta que al ritmo que llevábamos no ibamos a llegar a Cracovia a tiempo y no queríamos pasar agobios como en otros viajes, así que tomamos un tren entre Cesky Krumlov y Praga. Tanto en República Checa como en Eslovaquia y Polonia, no hay problema para llevar las bicicletas en el tren, al contrario que en España donde en los trenes de larga distancia es casi imposible y en los demás a veces también te ponen bastantes problemas. La única pega es que algunos trenes son bastante antiguos y los escalones para acceder al vagón estan hechos para gigantes. Al final perfeccionamos una técnica, quitábamos las alforjas, uno se subía al vagón y el otro le iba pasando, lo más rápido posible las bicicletas y las alforjas. En alguna ocasión pasamos bastante agobio porque las puertas se cerraban y temíamos que saliera el tren y nos dejara a uno en cada lado.
El tren no iba directo hasta Praga, debíamos parar diez minutos en Ceské Budejovice y enlazar con otro tren. En el primero fuimos de pie junto a las bicis y rodeados de los borrachos de las piraguas que, aún resacosos, volvían a casa tras un fin de semana mojados por dentro y por fuera. También nos llamó la atención encontrarnos con varias familias vestidas de camuflaje. Al parecer venían de cazar y daba un poco de yuyu ver hasta los niños pequeños con semejante vestimenta.
Llegamos a la estación de Ceské Budejovice y tomamos el tren que, en teoría, iba directo a Praga. Era muy moderno y casi sin estrenar, con un lugar para colgar las bicicletas y un compartimento muy cómodo para nosotros. Cuando ya creíamos que habíamos triunfado, llegó el revisor y nos dijo que la vía estaba de obras y que debíamos bajar en la estación de Tabor y desde allí nos recogerían en unos autobuses que nos llevarían al otro lado del tramo en obras donde tomaríamos otro tren hasta Praga. Todo esto ya es un lio sin bicis, así que imaginad el problema de ir cargados con las bicicletas, las alforjas y sin controlar el idioma. El viaje fue una odisea, era domingo y los trenes iban repletos de gente. Debíamos ir controlando las bicicletas, sobre todo para que no se cayeran, así que hicimos casi todo el viaje de pie sujetándolas. La verdad que echamos mucho de menos el pedalear este tramo y más después de ver los paisajes desde el tren.

Llegamos a la estación de Praga con la idea de ir hasta un camping que se encuentra a 18 kms de la ciudad. Pensábamos llegar hasta allí por un carril bici que va paralelo al río Moldava y te lleva hasta el mismo camping,  pero justo al salir a la calle comenzó a caer agua a cántaros. Esperamos un poco a ver si paraba de llover pero tuvimos que desistir y buscar un tren que nos llevara hasta Vrane nad Vltavou, el pueblo más cercano al camping. No fue fácil de encontrar nuestro destino entre tantos paneles, pero al final dimos como él.

Justo cuando llegamos al “Camping Matyas”, paró de llover. Allí conocimos el primer checo realmente amable, tan amable que acostumbrados a los demás ya nos pareció hasta empalagoso. La dueña ya era más del tipo carácter checo, aunque después de tres noches en el camping, ya le fuimos cogiendo el punto, incluso nos sonreía de vez en cuando. La primera impresión de los checos es que son bastante toscos en el trato y a veces hasta maleducados, pero una vez que toman un poco de confianza la cosa cambia. Llegamos a la conclusión de que muchas veces no saludan por timidez. Cuando pasas por zonas rurales la gente ni te mira y si lo hace es de reojo y sigue a su rollo, aquí no existe la vieja del visillo.

DIAS 10 Y 11. PRAGA

DIA 12. PRAGA – BEZDEKOV      81 Kms

Despúes de los dos días de turisteo por Praga ya teníamos ganas de continuar en la bici. Cambiamos de dirección y ahora nos dirigimos al sureste, hacia Viena.
Como casi siempre nos perdemos en alguna ocasión, pero nada grave, al final siempre encontramos el camino que nos lleve de regreso a la ruta correcta. En una pequeña aldea preguntamos a un señor como llegar al siguiente pueblo. Un par de kilómetros más adelante nos pasó un coche y paró junto a una bifurcación. Era el señor al que le habíamos preguntado anteriormente y había venido hasta la bifurcación para asegurarse que nos nos equivocáramos, se ve que nos vió con cara de pardillos. Al final le vamos a coger cariño a estos checos.

No teníamos ni idea de donde dormiríamos esa noche. Nos apetecía rodar hasta que nos cansáramos y entonces acampar. Pedaleamos por una zona muy rural, con pueblos muy pequeños y a media tarde paramos en uno llamado Naceradec para preguntar en una casa si nos dejaban acampar en el terreno de al lado. Los vimos dudosos y preferimos marcharnos antes de molestar.

Llegamos ya con “la reserva” encendida a otro pequeño pueblo llamado Horni Lhota. Para llegar hasta allí tuvimos que subir unas buenas rampas y las fuerzas ya estaban escasas. Preguntamos a un viejete si podíamos acampar enfrente de su casa, en un terreno al otro lado de la calle. A este solo le faltó llamar a la policía, y eso que le pusimos nuestra mejor sonrisa y fuimos bastante educados. Bueno, el se perdió nuestra agradable compañia.
Nos sentíamos un poco como apestados y aunque ya estábamos muy cansados decidimos seguir hasta el siguiente pueblo. Merce prefiere pedir permiso y acampar en pueblos, yo lo hubiera hecho en cualquiera de los bosques que cruzamos.
Queríamos llegar hasta Lukavec, pero antes, en una aldea llamada Bezdekov, tuvimos “la suerte” de que a Merce se le salió la cadena de la bici. Aprovechando la parada fui a pedir agua a la casa más próxima y ya de paso y sin mucha convicción, le pregunté a la mujer si nos dejaba acampar en el terreno adyacente, que también era de su propiedad. La mujer fue a preguntar a su madre, la propietaria de la casa, y volvió sonriente para darnos la buena noticia, ya teníamos un lugar donde dormir esa noche.
La familia la componían Vlasta, Jana y Jakub, (abuela, madre y nieto). El único que hablaba un poco inglés era el niño, pero muy limitado, así que nos comunicamos con el traductor de la tablet. La cosa fluyó poco a poco, primero nos ofrecieron un café, luego nos dijeron que acampáramos dentro de su jardín, a lo que accedimos. Nos duchamos en su casa, nos invitaron a cenar e incluso nos descorcharon un vino español. Durante la tarde pasaron algunos vecinos a vernos, al parecer eramos la atracción de la aldea. Incluso Jana estuvo hablando con alguien por teléfono para contarle la historia de los “españolska” que estaban en su casa, luego nos comentó que lo más interesante que les había pasado ese verano era nuestra visita y que aparte de cortar el cesped no había mucho que hacer en el pueblo, para nosotros también fue la mejor experiencia del viaje.
Pasamos hasta la noche conversando con esta buena gente y Vlasta (la abuela) insistió en que durmieramos en el interior de su casa, pero no queríamos molestar demasiado y lo hicimos en el jardín, en la tienda de campaña.
Siempre recordaremos con cariño a esta familia y agradeceremos su hospitalidad. En este mundo en el que sobre todo a través de las noticias nos inculcan el miedo ante los desconocidos, es de agradecer todavía haya gente tan buena.
Por cierto, mantenemos contacto con la familia y probablemente nos visiten la próxima primavera.

 

DIA 13. BEZDEKOV – LHOTKA (Camping Javorice) 75 Kms

Fuimos invitados a desayunar como auténticos reyes por nuestra familia checa. Llegó la hora de la despedida y después de unos emotivos abrazos, las dos mujeres de la casa comenzaron a llorar. Merce que también es de lágrima floja las siguió, y a mi, no lo voy a negar, se me hizo un nudo en la garganta que no se liberó hasta pasados varios kilómetros. Sin duda la mejor experiencia de nuestro viaje.
Comenzamos a pedalear por zonas bastante más suaves que en el sur del país. A ambos lados de la carretera hileras kilométricas de cerezos y manzanos. Aún no había manzanas pero si algunas cerezas de las que dimos buena cuenta y es que lo “robao” siempre sabe mejor.

Pasamos por un pueblo llamado Pelhrimov. Una sorpresa, porque ni siquiera habíamos oído hablar de él y su plaza principal nos pareció preciosa.

que no era realmente la que buscábamos, pero como había un camping y nos daba igual un sitio que otro, allí que nos quedamos. En estos campings de la zona central de Chequia ya no hay tanto turismo extranjero, y eso se nota en los precios.

Camping Javorice: Es una granja muy tranquila donde también hay habitaciones. El precio por acampar dos personas 6€.

 

DIA 14. LHOTKA – VRANOV NAD DYJI      81 Kms  

Salimos muy temprano para aprovechar otro espléndido día. Nos adentramos en la región de Moravia y enseguida nos presentamos en Telc, otra maravillosa ciudad Patrimonio de la Humanidad. Su plaza renacentista parece sacada de un cuento y esas horas de la mañana la teníamos para nosotros solos.

extensos campos de cereales y por primera vez por un terreno bastante llano, además el viento a veces nos ayudaba soplando sobre nuestras espaldas.

Desde Praga hasta Viena existe una ciclovía llamada Greenway. Aunque no está siempre bien señalizada, la intentamos seguir en su mayor parte y gracias a ello descubrimos lugares espectaculares.

nad Dyji, con su imponente castillo suspendido en un risco. El pueblo está situado en un emplazamiento natural precioso. Sabíamos que había un camping bastante grande en las inmediaciones del pueblo, junto al embalse del río Dyje, lo que desconocíamos es que había que subir unas rampas bastante fuertes hasta llegar hasta él.

Nos quedamos asombrados al llegar al Camping Vranovska Prehrada, era muy grande pero parecía no caber una tienda de campaña más, estaban como piojos en costura. Ahora entiendo porque los pueblos por los que ibamos pasando estos días estaban vacíos, parece que toda la gente se encontraba aquí.

Hacía un día expléndido hasta que decidimos bañarnos en el río y comenzó a llover, y es que parece que la lluvia nos toma el pelo. Fue salir del rio, ir a ducharnos y salió de nuevo el sol.

 

DIA 15. VRANOV NAD DYJI – NOVY PREROV   79 Kms

Salimos de Vranov nad Dyji siguiendo las señales de la Greenway y fue todo un acierto. Enseguida nos internamos en el Parque Nacional Podyji, uno de los tramos más bonitos de nuestro viaje.
Tuvimos la primera avería del viaje. A la rueda trasera de la bici de Merce le había salido un “huevo”, la cubierta tenía una pequeña grieta y por ahí comenzaba a asomar la cámara. Como tenemos experiencia en este tipo de avería, ya íbamos preparados. Llevamos un trozo de cubierta vieja de unos 10 cms de largo que ponemos en el interior de la cubierta rota y asunto arreglado. Así duró dos días hasta Viena, donde la cambiamos por una nueva. Tan solo esta avería en un viaje de 1400 Kms, ni un pinchazo. Es una bici de Decathlon de poco más de 200€, y aguanta como la que más, para que luego digan los snobs del ciclismo.

Nos quedamos en un camping-granja llamado Januv Dvur por 9€.

 

DIA 16. NOVY PREROV – POYSDORF     35 Kms

Nos levantamos con otra mañana soleada pero por desgracia apareció el peor enemigo del ciclista, el viento. Nos empezó a castigar de frente desde el primer momento. Aunque en un principio pensábamos seguir la Greenway, el fuerte viento nos hizo desistir y enseguida giramos en dirección Austria para cruzar la frontera. Cada vez soplaba más fuerte y llegó un momento en el que practicamente no avanzábamos a más de 10 km/h en llano. Tan desesperante se nos hizo la situación que decidimos parar en el primer pueblo en el que hubiera algún alojamiento.

Al poco de cruzar la frontera pasamos por el primer pueblo de Austria, Ottenthal. Nos cruzamos con una señora que nos saludó y casi ni nos dió tiempo a devolverle el saludo. Acostumbrados a que los checos nunca saludan nos pilló desprevenidos, y es que a pesar de vivir en una Europa sin fronteras, aún hay algunas diferencias entre pueblos que tan solo divide una raya en el suelo.

Sabíamos que en Poysdorf había un camping y al llegar al pueblo y no encontrar a nadie por la calle, preguntamos en la recepción de un hotel por la dirección del camping. Ya que estábamos allí nos interesamos por el precio de una habitación y la mujer nos dijo que 32€, un buen precio para ser Austria. Hacía mucho calor y después de una semana acampando nos apetecía una habitación, aunque como por aquí lo del aire acondicionado no se lleva, no os creais que tampoco fue un lujo.

Eran todavía las doce de mañana y aprovechamos para hacer la colada y después de la siesta dar una vuelta por el pueblo. Era domingo y no había nadie por la calle.

 

DIA 17. POYSDORF – VIENA     87 Kms

Al abandonar el hotel de Poysdorf, nos llevamos la gran sorpresa. El precio de la habitación era 64€, ya que los 32€ se pagaban por persona. Al final habíamos pagado por una noche de hotel en Austria lo mismo que por 10 noches de camping barato en Chequia. Nuestro lado más tacaño se sentía herido y menos mal que nos pudimos desquitar un poco con el desayuno buffet libre. Como venganza aplicamos la táctica “Desayunos del Inserso”, de gran éxito en Benidorm. Cargamos una mochila de bocadillos y fruta para no tener que gastar nada hasta nuestra llegada a Viena.

La segunda jornada en Austria comienza con un terreno bastante rompepiernas pero al menos no hace viento.

Vamos rodando por la Euroveló 9, una de las grandes rutas europeas de bicicleta que va desde el norte de Polonia hasta Croacia. En este tramo hay bastante señalización pero en un pueblo nos perdemos a causa de unas obras. A pesar de todo al final siempre encontramos el camino.

Vamos cumpliendo pequeñas metas durante el viaje, y una de ellas era llegar hasta el Danubio. Hay un pequeño transbordador que nos cruza el río y enseguida llegamos al Camping Klosterneuburg, en el pueblo del mismo nombre, situado a 12 kms de Viena.

Al llegar al camping nos indican la zona de acampada para cicloturistas. Aquí ya no nos sentimos bichos raros ya que la ruta del Danubio es una de las más famosas de Europa y se encuentra llena de ciclistas que incluso viajan en familia, con niños pequeños. Un espectáculo ver salir a los niños más mayores con su bicis con alforjas y los pequeños en remolques tirados por sus padres.

Camping Klosterneuburg: 21 euracos la noche, se nota que estamos en Austria.

 

DIA 18. VIENA 

DIA 19.   VIENA – BRATISLAVA     84 Kms

Salimos de nuestro camping en Klosterneuburg en dirección Viena pedaleando por una de las rutas cicloturistas más famosas de Europa, la Euroveló 6. Esta ciclovía comienza en Nantes (Francia), y finaliza en la desembocadura del Río Danubio, en el Mar Negro (Rumanía). Nosotros solo hicimos 84 Kms, desde las afueras de Viena hasta Bratislava. Fue la primera etapa totalmente llana de nuestro viaje y acostumbrados a las montañas checas, por aquí volábamos con nuestras bicicletas.  En poco más de cuatro horas nos plantamos en Bratislava. El camino cruza el Parque Nacional Danubio-Auen, una de las mayores llanuras aluviales del centro de Europa.

Unos 20 kms antes de llegar a Bratislava conocimos a Johannes, un chico alemán muy majo que viajaba desde Meiningen (Alemania) hasta la India. Era enfermero y acababa de terminar la carrera de medicina. Antes de comenzar a ejercer como médico quería realizar un viaje de  varios meses y decidió hacerlo en bicicleta.

Ese día Johannes no pensaba dormir en Bratislava pero al decirle que ibamos a quedarnos en un hostal de la ciudad, se vino con nosotros. Encantados por compartir un día con Johannes nos dirigimos al hostal, el más barato que encontramos en Bratislava. Enseguida nos dimos cuenta que los eslovacos parecen bastante más abiertos que los checos, al menos en Bratislava. Preguntamos a dos chicas por el hostal y aunque no les pillaba de camino, nos acompañaron hasta la misma puerta. Por cierto, nunca había visto tanta tía buena como en Bratislava y no era cosa mía porque Johannes opinaba lo mismo.

Desde Viena habíamos reservado por internet el hostal de Bratislava y suerte que lo hicimos porque cuando llegamos no quedaban habitaciones y a Johannes le dijeron que no podía quedarse. Le propusimos al dueño de meter un colchon más en nuestra habitación pero al final hizo un apaño y nos acomodó en una habitación de cuatro camas.

Hyde Park Hostel: 15 euros por cabeza. Cerca del centro y la habitación impecable para el precio que se paga.

Os pego AQUI, el blog de Johannes, por si quereis echarle un vistazo.

o Viena pero nos encantó. El centro se visita a pie en una tarde y las cervezas son hasta más baratas que en Chequia. ¿Que más se puede pedir?

 

DIA 20. BRATISLAVA – SASTIN STRAZE     98 Kms

Eslovaquia es el país menos desarrollado de los que hemos visitado en este viaje, pero al abandonar Bratislava es cuando realmente se nota la diferencia con Austria e incluso con República Checa.

Salimos de Bratislava por un carril bici paralelo al Danubio que más tarde desapareció. Llegamos a Devin, pequeño pueblo con un viejo castillo en un emplazamiento natural impresionante. Aquí se encuentra la desembocadura del río Morava en el Danubio.

El río Morava hace de frontera entre Eslovaquia y Austria. Justo en este lugar existe un monumento en conmemoración a las 400 checoslovacos asesinados al intentar salir del “paraiso” comunista para entrar en la Europa capitalista. Lo lamentable es que el “Telón de Acero” fue construido para defenderse del ataque imperialista de los paises capitalistas. Por desgracia a veces la historia tiende a repetirse, esperemos no estar ya en este mundo para verlo.

El camino era precioso y muy solitario. Durante toda la jornada solo encontrabamos gente cuando pasábamos por alguna pequeña población. Estos pueblos que hacen frontera con Austria, son muy decadentes y mucha gente vive aún en los feos edificios de la época comunista. El contraste con Austria es muy grande, estos pueblos eslovacos están a tan solo unos pocos metros del país vecino y aunque realmente no existe una frontera física, la frontera económica aún es muy visible.

Paramos a comprar comida en un supermercado y antes de entrar se acercaron dos niñas gitanas en plan zalamero intentándo acercarse demasiado a nosotros. Desde el principio vimos que intención tenían, que no era otra que robarnos. Merce se quedó fuera vigilando las bicicletas y efectivamente intentaron meter la mano en la bolsa del manillar. Jamás nos habían intentado robar en ninguno de nuestros viajes, alguna vez tenía que ser la primera.

Nos internamos por un bosque solitario y enseguida nos encontramos con una bifurcación que nos hizo dudar. Por la sagrada Ley de Murphy elegimos el camino equivocado, menos mal que todavía no habiamos avanzado demasiado cuando apareció nuestra salvación, unos tios, que aún no entendemos como, pudieron meter su Skoda por esos caminos.

– ¿Para ir a Sastin-Straze? Preguntamos.

– Stanislav!! Otros guiris perdidos. ¿Los torturamos al estilo “Hostel” o les indicamos el camino?

– Dejalos, pobreticos. Mirad zagales, vais más perdidos que Belén Esteban en una biblioteca. Es por el camino ese que habeis dejado atrás hace 1 km.

Gracias a las indicaciones de nuestros amigos eslovacos llegamos al bonito Lago Gazarka, muy cerca de Sastin-Straze. Según nuestra información allí debía haber un camping, pero al llegar a la recepción nos dijeron que ya no se podía acampar, que solo había cabañas para alquilar. El precio en principio nos pareció barato, 21€, pero las cabañas, y sobre todo los aseos del campamento, habían conocido tiempos mejores. Este fue el primer lugar de Eslovaquia donde nos empezamos a dar cuenta de la gran diferencia entre Rep. Checa y Eslovaquia en tema de turismo. A los eslovacos todavía les falta mucho para llegar al nivel de sus vecinos.

Gazarka: Cabañas muy cutres y aseos asquerosos. Precio 21€. Ya no dejan acampar. El emplazamiento si que es muy chulo.

 

DIA 21. SASTIN-STRAZE – TRENCIN   75 Kms

Salimos de Sastin-Straze en dirección a Senica por la carretera 500, una vía con mucho tráfico que nos creó demasiado estres, pero es que a veces no había vías alternativas. Los eslovacos tampoco nos parecieron malos conductores, suelen dejar bastante distancia.

En Senica dejamos la vía principal y nos internamos en una carretera con menos tráfico, pero eso si, mucho más montañosa. Aquí comenzaba la auténtica y escarpada Eslovaquia que sufriríamos durante las siguientes jornadas.

Pasamos por Castillo de Čachtice, situado en un emplazamiento espectacular. La más famosa residente en este castillo fue la condesa húngara Isabel Báthory. Al parecer esta señora hacía “magia roja”. Obsesionada por la belleza desangraba a doncellas de la zona para utilizar su sangre como elixir de juventud. Hay historiadores que opinan que otros nobles, enemigos de la condesa, crearon esa falsa historia para condenarla como bruja y hacerse con sus propiedades.

Llegamos a una ciudad llamada Nove Mesto. Nuestro destino final era Trencin pero la carretera nos pareció muy peligrosa por el tráfico, así que aunque solo había 20 kms entre las dos ciudades, preferimos tomar un tren.

Nos fue imposible hacer entender a una mujer que ibamos buscando la estación de tren. Ahí nos ves a los dos haciendo el “chucuchucuchucuchucu” y moviendo los brazos imitando una locomotora de vapor, pero parace que por aquí no han visto muchas películas de John Wayne.

Una vez en la estación de tren tampoco nos fue fácil hacer entender a la taquillera, ni por gestos, que queríamos dos billetes para dos personas y dos bicicletas. Al final una chica que pasaba por allí nos hizo de traductora. Esto nos sirvió de experiencia y en las siguientes ocasiones usamos la “técnica pictionary”, dibujar dos bicicletas y dos monigotes en un pápel con el nombre del destino a donde queríamos ir, se descojonaban de nosotros pero no fallaba.

Llegamos a Trencin y nos alojamos en el Camping Ostrov donde alquilamos una cabaña por 18€, un poco menos cutre que la de la noche anterior, pero tampoco para tirar cohetes. Nos duchamos y fuimos a visitar la ciudad. Nos encantó Trencin, es de eso lugares de los que no tienes casi referencias y te sorprenden. Desde casi cualquier punto de la ciudad se divisa su majestuoso castillo. Hay inscripciones romanas del año 179 y en la Segunda Guerra Mundial fue usado por la Gestapo.

Autokemp Ostrov: 18€ la cabaña. Cutre al estilo soviético trasnochado. Además también se paga la ducha aparte. ¡¡Manda huevos!!

 

DIA 22. TRENCIN -BOJNICE  65 Kms

Salimos de Trencin y para evitar el tráfico tomamos un camino que discurre al lado de un canal paralelo al rio Vah. Llegamos a Trencianska Tepla, donde después de aprovisionarnos en un supermercado, comenzamos a internarnos hacia las montañas por la carretera 516. Al poco dejamos la carretera principal para continuar por una más pequeña que sigue ascendiendo por pequeños pueblos, muy tranquilos. Llegamos a una aldea llamada Dolná Poruba donde de repente se termina la carretera. Sabíamos que allí acababa la carretera pero en google habíamos visto que por un camino de tierra podríamos llegar a la 574. Cuando vimos a un ciclista con su bicicleta de montaña bajarse en las primeras rampas ya nos fuimos haciendo a la idea de que tocaba sufrir. El camino tenía tan solo 1,5 Kms, pero la mayoría del tiempo estuvimos arrastrando las bicicletas.

Cuando al fin alcanzamos de nuevo la carretera. nos encontramos con unos cuantos kilómetros más de subida. Estamos en los Montes Cárpatos, esta inmensa cordillera que se extiende durante 1.500 kms por Rumanía, Ucrania, Hungría, Polonia, Eslovaquia y Chequia. Casi toda la zona norte de Eslovaquia está ocupada por los Cárpatos, así que nos tocó sufrir y al mismo tiempo disfrutar de estas impresionantes montañas.

Tras unos kilómetros de bajada llegamos a un bonito pueblo llamado Nitrianske Rudno, junto al embalse del mismo nombre y tras un leve descanso comenzamos una nueva subida de 10 kms hasta nuestro destino del día, el Camping Bojnice. A unos 50 mts de la puerta del camping, la cadena de mi bicicleta se partió. Fue un día muy duro y esa rotura nos minó bastante la moral ya que teníamos ganas de acampar, ducharnos y descansar un poco, y no de ponernos a reparar la bicicleta. Al final dimos gracias de que la avería se hubiera producido casi al entrar por la puerta del camping. La verdad que estamos mal acostumbrados, era la segunda avería de nuestras bicis en todo el viaje y ya no tuvimos ninguna más.

Después de instalarnos, nos tomamos unas Kofolas en el chiringuito del camping. Durante la época comunista esta bebida fue la sustituta de la Coca Cola en la antigua Checoslovaquia y todavía en los dos paises, ya divididos, es una bebida con mucho éxito. La primera vez que la tomamos no nos gustó demasiado, es bastante diferente a los refrescos de cola que conocemos, luego le fuimos cogiendo el sabor y para recuperar fuerzas a mitad de jornada nos pareció mucho mejor que la Coca Cola, al no tener tantas burbujas.

A media tarde bajamos a Bojnice y visitamos su espectacular castillo, que nos recordó mucho a los del Valle del Loira en Francia. En el pueblo había un ambiente muy animado de vacaciones estivales pero a pesar de lo bonita que es esta zona no existe casi turismo internacional, solo eslovacos.

 

DIA 23. BOJNICE – TURCIANSKE TEPLICE 45 Kms.

Nada más comenzar la jornada nos perdimos en la ciudad de Prievidza, haciendo varios kilómetros de más. Creo que tan solo con los despistes y perdidas habremos hecho unos 100 kms extra en este viaje.

 Para evitar la carretera principal hasta Martin, planeamos cruzar hasta un pequeño pueblo llamado Sklené por caminos de montaña. Sobre el papel eran unos 4 o 5 kms de caminos, lo que desconociamos era su dificultad.

Antes de dejar el asfalto en Raztocno, preguntamos a un paisano si el camino era practicable en bicicleta y nos dijo que si, así que comenzamos a subir sin descanso. Enseguida tuvimos que bajar de las bicicletas para comenzar a empujarlas, pero eso no fue todo, la inclinación era tal y el suelo tan pedregoso que en varias ocasiones tuvimos que subir una bicicleta entre los dos, para después hacer lo mismo con la otra. Esta fue la jornada más dura de nuestro viaje y acabó por desesperarnos. Hubo un momento en que ni sabiamos donde estábamos por el gran número de caminos que salían a nuestro paso, tuvimos la suerte de acertar y llegar a un camino principal.

Al fin salimos del bosque y encontramos un camino principal, pero no pasaba nadie para poder preguntarle y tampoco había indicación alguna para llegar a Sklene.

Dedicimos ir hacia la derecha y comenzamos a descender, pero no nos dió buena espina el tener que bajar tanto y paramos antes de que fuera demasiado tarde. Menos mal que lo hicimos porque minutos más tarde apareció una chica en bici que nos dijo que ibamos por el camino equivocado, que teníamos que volver sobre nuestros pasos, suerte que no bajamos demasiado.

Al fin llegamos a Sklene, nunca olvidaremos el nombre de este pueblo. Nuestras reservas de agua se habían terminado y pedimos a unas señoras que se encontraban en el jardín de su casa. Muy amables nos rellenaron nuestras botellas de agua fresca, e incluso añadieron sirope de fresa a una de ellas.

La una de la tarde y tan solo habíamos hecho 23 Kms hasta Sklene. Estábamos con las pilas ya descargadas por el cansancio y psicológicamente con pocas ganas de continuar, por suerte los siguientes kilómetros fueron de bajada y llano.

Casi por inercia llegamos a Turcianske Teplice, en la Región de Zilina y paramos a comprar comida en un supermercado. El cielo empezó a nublarse y a amenazar lluvia, así que nos dirigimos rapidamente a buscar un camping. Con bastante dificultad lo encontramos y ante la inminente llegada de la lluvia montamos la tienda en menos de cinco minutos. Unos chicos que se encontraban en la terraza del bar se quedaron con la boca abierta ante nuestra rapidez. Fue poner la última piqueta y comenzar una lluvia torrencial, menos mal que ya lo teníamos todo a cubierto.

El Camping Martiner, es mas bien un area de servicio junto a la carretera 50. Hay un bar con un terreno de hierba bastante bueno para acampar y unos aseos en el top ten de “Jamás conocí la lejía” y mira que hemos conocido más de un antro. Nos duchamos por pura necesidad, pero las aguas menores preferimos hacerlas en el campo, hasta nos lavamos los dientes fuera. Pagamos 5€.

 

DIA 24. TURCIANSKE TEPLICE – KONIAKOW 14 Kms + 100 Kms tren

Se levantó un día gris y viendo que además el tiempo se nos echaba encima para llegar a Cracovia, decidimos cambiar los planes y no visitar los Tatras, una cadena montañosa perteneciente a los Cárpatos que se encuentra entre Eslovaquia y Polonia. Nos quedó un sabor amargo por no cumplir nuestra ruta, pero seguro que algún día volveremos, nos ha encantado esta parte de Europa.

En Turcianske Teplice hay estación de tren pero como no existen trenes directos a Polonia, debíamos hacer varios transbordos. Primero cogimos uno hasta Vrutky, luego a Zilina, a Cadca y al fin Zwardón, el primer pueblo de Polonia. Hacer esto cargados con bicicletas, alforjas, y enormes escaleras para pasar de un andén a otro es una odisea pero a media tarde ya estábamos en Polonia. Al final solo avanzamos 100 kms en tren, pero lo suficiente para no ir agobiados los últimos días en Cracovia.

Aunque Polonía nos recibió con lluvia, nos las prometíamos muy felices, ya que habíamos reservado una habitación en una casa rural de la zona, lo que desconocíamos es que estaba más lejos de lo esperado en un pueblo llamado Koniakow. En el mapa no parecía muy lejos, pero cuando comenzamos a subir durante 14 kms sin parar, nos entró la risa tonta. La recompensa fue una habitación impecable en Willa Szus por tan solo 19€. Creo que nos va a gustar Polonia.

 

– CRACOVIA     70 Kms + 55 Kms tren.

Desde el balcón de nuestra habitación amaneció un dia expléndido en Koniakow, las nubes bajas creaban una atmosfera mágica.

Al cambiar de planes ya no nos servía el diseño de ruta que hicimos en casa así que buscamos en el mapa carreteras pequeñas para evitar el tráfico. Nos ha sorprendido para mal que en Polonia a veces las carreteras más pequeñas también tienen bastante tráfico y los polacos son conductores más agresivos que sus vecinos checos y eslovacos.

La primera parte de la jornada fue más o menos tranquila en cuanto a tráfico pero desde Jelesnia en adelante se fue complicando. Antes de llegar a Sucha Beskidzka tuvimos bastantes problemas con los coches, incluso vimos un accidente y un borracho andando por enmedio de la carretera estuvo a punto de ser atropellado.

Al llegar a Sucha Beskidzka decidimos finalizar nuestro día de pedaleo, el tráfico nos estaba estresando bastante y comenzamos a buscar alojamiento. Del camping nadie sabía nada y en el hotel que preguntamos no había habitaciones libres. De repente comenzó a diluviar y tuvimos que refugiarnos bajo los soportales de un edificio. Enseguida acudieron los borrachos del lugar, que a punto estuvieron de tirarnos las bicicletas al suelo. Después de estar  media hora a cubierto, la lluvia paro un poco y abandonamos pronto el lugar, había que deshacerse de los borrachos que solo nos podían crear problemas.

Como en el pueblo no parecía haber alojamiento, nos dirigimos a la estación de tren para ver si teníamos suerte y podíamos tomar esa misma tarde un tren a Cracovia. En la estación no había nadie, pero sí un cartel con los horarios. Al parecer había un tren a las 16:45 hacia Cracovia. Teníamos casi dos horas de espera así que aprovechamos para merendar y escuchar las canciones de la loca del pueblo que se acercó a la estación para amenizarnos la velada.

El tren tardó dos horas para hacer un recorrido de 60 kms hasta Cracovia, casi a la velocidad de una bicicleta. Fue el viaje en tren más cómodo que habíamos hecho hasta ahora, teníamos un vagón solo para nosotros.

Llegamos a Cracovia y fue como si hubieramos avanzado 50 años al futuro en tan solo dos horas. La estación era muy moderna y para salir a la calle tuvimos que atravesar un centro comercial inmenso.

No teníamos reservado ningún alojamiento, pero si alguna referencia de hoteles. Al salir a la calle vimos dos hoteles Ibis al lado del centro comercial. Nos dirigimos al Ibis Budget que era más barato 32€ la noche. Sabíamos que había hoteles aún más baratos en Cracovia pero al menos esa noche nos quedaríamos en este. Lo mas sorprendente es que luego en la habitación, con la wifi del hotel, buscamos alojamiento en el mismo Ibis y cuatro noches nos salían por 86€, a tan solo 21,5€ la noche, así que sin pensarlo reservamos.

Estábamos felices por haber llegado a nuestro destino final y  ya no tener que movernos en los próximos cuatro días. Nos hubiera gustado hacer una entrada triunfal en Cracovia montados en nuestras bicicletas, pero después del estrés de las carreteras polacas, creo que hicimos bien en tomar en tren.

Salimos a dar una vuelta por el centro y nos encantó. La ciudad tiene una iluminación tenue que le da un ambiente apacible a pesar de la gran cantidad de gente que pasea por sus calles.

DIA 26 a 30. CRACOVIA

Mapa del recorrido
Solo son fiables los puntos numéricos porque los trazados varían de lo que hicimos. Las lineas rectas son trayectos en tren.

http://www.tripline.net/map?tripId=2446574311711010A329AA545ADFA468&onSite=0

 

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