Anoche no pudimos descansar bien. Había mucho jaleo en el pasillo, la gente cerrando a portazos las puertas y picando ininterrumpidamente. No obstante a las 6:30 empezabamos a despertarnos y a las 7:30 empezaba nuestra aventura.
La salida de Praga se hace fácil por un carril bici junto al río io Moldava. Pero ojo, porque a los 20 km aproximadamente, hay que cruzar un puente que no está bien indicado. Por esa razón, nosotras hemos hecho 8km de más (4 de ida más los 4 de vuelta…).
Luego, la querida eurovelo 7 va paralela al río y, a su vez, a la carretera transitada de coches. En Stechovice, paramos para comprar pan y queso y empezar una larga y tendida subida. Decidimos no ir por donde nos manda la eurovelo 7, ya que no está bien marcada y hace rodeos innecesarios.
Una vez en lo alto, empieza un suave descenso, con subidas y bajadas constantes hasta que, de pronto encontramos la carretera cortada a causa de una carrera de coches. Tenemos dos opciones: o retroceder 6km y dar un rodeo o bien aventurarnos por caminos agrícolas… Así que tomamos esta segunda opción, subiendo y bajando de la bici en numerosas ocasiones o arrastrandola por caminos impracticables, atravesando zarzas y centenares de ortigas.
Conseguimos llegar a otra carretera y retomamos la dirección. Hacemos parada para comer una manzana y una barrita y seguimos hasta un super para comprar la cena.
Acabamos durmiendo en frente de un lago precioso, después de 105km i 1250 de desnivel positivo. Nos acompaña el ruido de los patos y el salto de lo peces en el agua. Para acabar el día, hemos comprado un pote de verduras, pero resulta que eran avinagradas. Todo un xou. Mejor nos vamos a dormir, mañana irá mejor, no?
