He dormido mejor que nunca. Cómo se echa de menos el dormir en un colchón, aunque montar la tienda y toda la gestión que implica también tiene su gracia… No obstante, creo que a partir de ahora los precios bajan y voy a poder dormir en más camas y menos suelo.
Me fui un poco antes de las 22:00h a dormir, así que a las 6:00h ya estaba despierta. No obstante, no he salido hasta las 7, me lo he tomado con calma y he desayunado tranquilamente mi yogurt con plátano y galletas.
El día ha empezado nublado y fresco. Casi tengo que sacar el chubasquero pero ha aguantado y en cosa de dos horas se ha abierto el cielo y el sol ha salido esparciendo calor.
La ruta de hoy era sencilla, llana e, igual que ayer, con largos kilómetros iguales. Lo bueno es que se hacían muy rápido, lo malo es que en ocasiones era un poco aburrido, pero me he distraído mandando audios a casi toda mi agenda de contactos, jejeje…


Sólo ha habido una parte donde el camino era lleno de pequeñas piedras y grava molesta, cosa que imposibilitaba un avance rápido. Por suerte, ha sido al final del todo, aunque si hubiera ido por la carretera secundaria, casi pegada al camino, me habría ahorrado el calvario.
El calor apretaba fuerte pero a las 13:30h ya pasaba la frontera Húngara. Igual que hace dos años, coincido con un festival que hay aquí (hace dos años se celebró el 6 de agosto, pensaba que no coincidiria…) El caso es que han reservado todo el camping para la gente del festival y no tengo donde dormir. El lugar más cercano está a 38km y no me apetece nada, así que me pongo a descansar junto al río. Veo que la gente se baña y aprovecho para refrescarme y sacarme el sudor y la crema solar.
Más tarde voy al súper y hago una búsqueda de un lugar tranquilo y alejado donde dormir. Finalmente estoy a 2km del centro, junto al río. Hay miles de mosquitos tigre y cuando acabo de montar la tienda, cae una buena trompa de agua. Enseguida para pero salir de la tienda equivale a 6 picaduras por minuto.
Leo un libro, ceno temprano, me hago la valiente haciendo fotos saltando junto al río, evitando las picadas de mosquitos y vuelvo rápido a la tienda.
Mañana me encontraré con Peter sobre las 10:00h de la mañana en un pueblo camino a Budapest. Pasaré el dia con él y su familia. Peter es un chico al que conocí hace dos años haciendo la eurovelo 6 y con quien, tras dos años, sigo manteniendo el contacto a través del correo electrónico. A veces, conoces a personas que, con tan sólo unas horas, parece que las conozcas de toda la vida! Así que mañana serán pocos kilómetros, para descansar, estar con ellos y, quizá, visitar nuevamente la ciudad.
