La noche se ha hecho larga por el constante ruido que había en el hostal. Puertas que se abrian y cerraban y muchos golpes. Aun así, estábamos cansadas y hemos podido descansar lo suficiente para la última etapa de nuestra pequeña aventura.

Tras desayunar un yogurt liquido y plátano (de Canarias, obvio), hemos emprendido el pedaleo. Eran las 9’20h y los termómetros ya marcaban los 24°C.

Los primeros 24 km se hacen rápido por la GC-500 hasta Cruce de Arinaga, aunque nos metemos por pueblos que, en ocasiones, nos hacen perder el rumbo.
Seguidamente, hemos pedaleado dirección «Telde» por una constante pero suave subida pasando por «Ojos de Garza» y » El Goro».

Una vez en Telde, hemos vuelto a emprender una última subida, por el Valle de Jinamar, por una carretera poco transitada hasta «La montañeta» y de ahí hemos bajado hasta el centro de las Palmas por un largo carril bici de color rojo. Un total de 65km con +840m, de desnivel positivo. Una etapa tranquila, aunque mucho menos bonita que las dos anteriores.

Ya en las Palmas, nos instalamos, nos duchamos y compramos algo para comer. La tarde la dedicamos a pasear hasta el punto más alejado de la isla, hasta la punta del confital, y hemos vuelto por la costa tranquilamente.

Mañana y pasado haremos alguna excursión por la zona antes de volver hacia Barcelona y empezar nuevamente a trabajar.


Deja un comentario