Teníamos que llegar a las 6 de la mañana pero la realidad fue que llegamos a las 3’30h a la terminal de bus de Ipoh. El autobús no nos ayudó a dormir dado que los asientos no eran nada cómodos y teniamos una persona muy cerca que roncaba por 7.

En la terminal de bus no tuvimos otra que esperar a que amaneciera. Por suerte, es una terminal con wifi y locales abiertos. Aprovechamos para desayunar algo y hacer tiempo.

A las 7 cogimos el bus que nos llevaba a la estación más cercana a la ciudad y de ahí caminamos unos 40 minutos hasta el hostel. Antes de entrar, desayunamos en una especie de mercado con varias paradas. Aida se pidió una especie de bocata con jamon, queso, huevo y lechuga que, además incluyeron con dos salsas. Poco apetecible (no era lo que había en la imagen…). Yo opté por unos huevos con tostadas pero las tostadas venian con una mantequilla y mermelada un tanto extraña y unos huevos muy poco hechos. Resultado, un desayuno decepcionante.

Por suerte, pudimos subir al hostel y ducharnos. De ahí cogimos un grab que nos llevo a la zona de templos (Sam Poh Tong) y visitamos todos los que pudimos ya que estaban uno al lado del otro, con grandes estatuas de diferentes budas. También había uno con tortugas y otro donde parecía que incineraban a los muertos.

Seguidamente negociamos con un señor para que nos llevara hasta «mirror lake» por 5RM y allí pagamos la entrada de 10 RM para ver el laguito el cual se accede atravesando un túnel de 90 metros que construyeron los chinos en 1900 en busca de hierro.


Salimos y caminamos hasta la parada de autobús que nos lleva al centro. Ahí intentamos cambiar nuevamente dinero pero no hay manera. Nos compran los dolares bastante por debajo del precio marcado así que decidimos sacar dinero del banco que nos sale más rentable.

Paseamos por el barrio antiguo (old town) y la típica calle que sale en todos lados «concubine lane». No deja de ser una calle pequeña y estrecha para turistas con puestos de comida y paradas de artesanía y souvenirs.

Ya empezaba a apretar el calor, así que nos dirigimos hacia el hostel y comemos en un restaurante con aire acondicionado. De ahí nos subimos al hostel a descansar un poco ya que al no dormir la noche anterior necesitábamos una mini siesta.

Por la tarde regresamos al barrio antiguo pero todo estaba cerrado, asi que nos dirigimos al mercado nocturno que sólo era de ropa pero más adelante encontramos puestos con comida y acabamos tomando unos nuddels de verduras y otro de cerdo y gambas y vuelta al hostal a descansar.

En Ipoh nos hemos dado cuenta que hay muchísima influencia China, ya que la mayoría de los restaurantes son Chinos y muchas tiendas también, así como personas de este país. Según hemos leído en internet, esto es debido a que hace años necesitaban mano de obra para construcciones de minas y vino un gran número de familias chinas.


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