Son las 7’30 cuando suena el despertador. Hacemos una mochila pequeña con las cosas que necesitamos y salimos a comprar unos sandwich al 7 eleven. De ahí, nos dirigimos a alquilar una moto. 24h por 200 BTH (unos 5€).
Salimos con la moto dirección al «Dragom’s crest mountain» pero por el camino nos empieza a llover. Paramos un par de veces para resguardarnos. En una ocasión unos conductores nos regalan chubasqueros de plástico (de esos de un único uso) para no empaparnos. Gracias!!
En cada parada nos estamos unos 20 minutos hasta que para y seguimos. Son unos 30 minutos aproximadamente hasta la entrada del parque. Cuando llegamos nos dicen que, a causa de la lluvia, el parque permanece cerrado. Nuestro gozo en un pozo. Habíamos leido que la entrada era gratuita pero actualmente cuesta 200 BTH y está abierto sólo hasta las 14:00h.
Damos vuelta atrás y, de pronto, empieza a diluviar tan fuerte que tenemos que parar. En un momento se inunda la calle, el viento sopla fuerte y nosotras estamos bajo un toldo de una especie de cocina. Otros 20 minutos para que pare, el agua desaparece y regresamos a la moto dirección al hotel. Qué lástima!
Comemos temprano en la avenida principal. Un pad thai riquísimo de pollo. Paseamos un poco y regresamos al hotel para coger la moto e ir al templo del tigre. Hay que aprovechar que no llueve!!
Llegamos al templo en unos 30 minutos. Debemos pagar 50 BTH por la entrada. Subimos las 1260 escaleras. Hay tramos muy empinados, otros peldaños son muy estrechos, la humedad es exagerada pero subimos sin pausas. En 16-19 minutos estamos arriba.
Hay que descalzarse en la parte más alta pero no podemos dejar el calzado en la zona habilitada porqué hay bastantes monos y, por lo que nos dicen algunos turistas, mejor llevar el calzado en la mano porqué hay alguna bamba que ya ha salido volando montaña abajo.

Las vistas des de aquí son inpresionantes. Y eso que el día está tapado pero se puede apreciar todo bastante bien. Hacemos unas cuantas fotos de toda la parte alta, incluyendo al gran buda dorado y volvemos a calzarnos para emprender la bajada.
Una vez abajo, subimos 180 escaleras (comparativamente no es nada) para llegar a la cueva del tigre. Una impresionante concavidad rocosa en la parte de atrás que permite adentrarse a unas cuevas impresionantes. Empieza a llover nuevamente y esperamos bajo un toldo a que amaine.
Regresamos hasta el hotel para ducharnos y bajamos al restaurante de debajo para cenar. Toca comida indú, con uno de nuestros clásicos, el palak panner, arroz blanco y nan de queso (y otro plato más del que no recordamos el nombre).
Todavia llueve pero estamos muy llenas, así que salimos en busca de un paraguas y paseamos mientras vemos paraditas de todo tipo.
A las 23 llegamos al hotel para descansar y planificar el dia de mañana. A ver si no llueve!