Último día en Ao Nang. Hoy toca coger una barquita para que nos acerque a la zona de Railay. Pagamos 200 BTH por persona (ida y vuelta) y nos llevan en taxi colectivo hasta el embarcadero donde ahí zarpamos. En 15-20 minutos llegamos a la playa de Ton Sai, donde nosotras bajamos para ir caminando por la playa y por un sendero que va casi paralelo a las grandes formaciones rocosas donde mucha gente viene a escalar. Podemos ver las vias abiertas y algunas de las reuniones que cuelgan de sus altas paredes.
La caminata no dura más que 1km pero al habernos adentrado en esa pequeña zona boscosa, la humedad se apodera de nosotras y, cuando volvemos a salir a la playa (ahora ya en Railay) lo único que nos apetece es darnos un buen chapuzón y así lo hacemos.
Seguimos caminando por Railay. La cantidad de «resorts» que hay es increible. Pasamos del lado sur al lado norte y cogemos un camino que nos lleva hasta otra playa y a la cueva de la fertilidad. Un pequeño agujero en la roca repleto de penes de mandera de diferentes colores y tamaños. A lo lejos, una pequena figura de una mujer india a quien la gente hace este tipo de ofrendas. No sabemos si para una buena fertidilad o para tener mucho sexo 😅.
Otro chapuzón para bajar el calor y nadamos hasta una inmensa piedra que hay en frente de la playa (no son ni 100 metros y casi todo el tiempo puedes tocar el suelo).

Ya de vuelta a la barca para comer en Ao Nang en un restaurante que ofrece comida indú. Hoy toca arroz con dos tipos de salsa diferente con pollo y dos nan. Uno sin nada y el otro con ajo. Pasamos por el super a por un helado y bollito de postre y, justo antes de entrar al hotel empieza a diluviar. Suerte que estábamos cerca.
Descansamos mientras pensamos nuestra siguiente destinación y vemos posibles combinaciones para llegar a todo lo que queremos ver.
Por la tarde hacemos el «monkey trail», un pequeño sendero de escaleras de madera que conducen a una playa casi privada. Se llama así porqué por las mañanas suelen haber varios monos. Paseamos hasta el embarcadero de la misma y regresamos para cenar un pad Thai de pollo y verduras.
De camino al hotel compramos los billetes (400 BTH) para ir mañana a Khao Sok, una zona donde dicen que hay un parque natural con un lago impresionante y, una vez en la habitación releemos información y buscamos alojamiento antes de irnos a dormir.