Hoy abandonamos Bangokok para poner rumbo a Siem Reap, Camboya.
Salimos a las 7:20 del hostel para llegar a la empresa que habíamos contratado para hacer el recorrido. Una vez allí nos cogen los datos y rellenamos el formulario de entrada al país para agilizar el trámite. También nos dan a escoger tres menús para comer. El bus es amplio y cómodo, nos dan agua y un par de bollitos. También tenemos conexión wifi y café. Todo un lujo
A las 2 horas de arrancar paramos para que nos den el pack de la comida y seguimos hasta la frontera donde, todos en fila india, hacemos caso a las indicaciones y pasamos el control de salida de Tailandia y de entrada a Camboya. Decidimos escoger el bus, aparte de por la comodidad, porqué habíamos leído que había mucha «mafia» y que intentaban estafar al turista siempre que podían. Y como no teniamos ganas de ir sorteando a agentes falsos o de poner en duda todo lo que nos decían, decidimos ir por la vía fácil.
De vuelta al autocar, donde aprovechamos para ver alguna serie antes de llegar a Siem Reap. Una vez en el destino (sobre las 16:00h), caminamos hasta el hostel, nos duchamos y salimos a investigar la pequeña ciudad. Una ciudad orientada básicamente para el turismo ya que su mayor fuente de ingresos son los templos Angkor y, gracias a ello, el turismo se aloja, come y se hace masajes económicos en la ciudad.
Nos informamos acerca de los precios que hay para que un tuk-tuk nos lleve y nos haga la visita de los diferentes templos de Angkor y asi poder regatear más tarde en el hostel (pues ofrecen lo mismo pero más caro).

Acabamos cenando un plato típico en un sitio que nos recomienda una chica de una oficina turistica. El plato se llama «Amok» y puede ser de pescado, verduras o pollo y se centra en una salsa de curry con leche de coco y especias.
Después de la cena, compramos un helado y de vuelta al hotel para negociar el precio del tuk-tuk. Lo conseguimos por 13 dolares. Nos esperará mañana a las 7 de la mañana.
Pronto a la cama para descansar y coger fuerzas para mañana.