Hoy toca madrugar un poco. A las 6:30 suena el despertador, ducha rápida y en 15 minutos estamos listas para caminar otros 30 min hasta la empresa de bus que nos lleva a Phnom Penh.

Un bus nuevo nos espera. Todos los asientos son bastante cómodos y reclinables y tienen una tele (menos el nuestro). Nos sirven gratuitamente te/café o nuddles instantáneos.

Durante el trayecto vemos la serie y hacemos una parada en una estación de servicio para ir al baño y aprovechamos que hay un 7/11 para comprar un par de sandwich.

A las 12 llegamos a la capital y tras despistar a los tuk-tuk emprendemos nuestro camino hacia el centro, lugar donde tenemos el hostel. Nos esperan unos 40 min de caminata, observando las ajetreadas calles llenas de tráfico y aceras ocupadas por coches, paraditas de comida o motos.

En una calle hemos visto un montón de señores que se dedicaban a cortar y afeitar. Tenían su puesto en la acera. Hemos preguntado que costaba rapar uno de los lados del pelo, ya que Aida tiene un lado medio rapado, y por 2 dólares se lo han hecho. Ha sido bastante graciosa la situación. Aparte todos nos miraban. Quizá porqué no habían visto nunca raparse a una mujer. Quien sabe!.

Al cabo de un rato, hemos llegado al hostel, hemos hecho el check-in y hemos dejado las cosas en la habitación (en la 4a planta). Hemos aprovechado a ducharnos y llevar la ropa a la «lavanderia». Por un dolar el kilo nos lavan, secan y doblan la ropa.

Hemos encontrado un lugar donde comer muy cerca de donde estamos hospedadas, ya que es una de las calles principales y el restaurante estaba recomendado en un par de páginas web (por económico y bueno). Hemos comido un Pad Thai y un te con hielo y limón y de ahí hemos cogido un grab hacia el hospital para que volvieran a visitar a Aida por lo de la oreja, ya que a pesar de que ya no tiene dolor, sigue sin oir y mañana tenemos un vuelo hacia Medan (Indonesia) y queríamos asegurarnos que podía volar.

Una vez en el hospital, hacemos el papeleo. Primero nos dicen que no hay ningun especialista y que nadie la puede atender (cuando nuestra mutua decía que ya había contactado y que estaba todo listo). Después de varios intentos nos dice que nos esperemos y en poco rato le atiende un otorrino y le hace varias pruebas. Ya no tiene infección, ya no está inflamado pero no oye porque ahora tiene dos perforaciones en el tímpano. Le ha dicho que puede volar y le ha dado una crema para que se cure pronto. Parece ser que no es grave y es habitual en casos de otitis.

La visita ha sido bastante rápida ahora, la espera posterior se ha hecho eterna más que nada por el frío polar del mismo hospital. Desde que hemos entrado hasta que hemos salido han pasado dos horas, a una temperatura que no es ni recomendada para los pingüinos. Exagerado. Ha sido un alivio poder salir del hospital y notar el bochorno nuevamente.

Otro grab nos ha llevado al centro donde hemos subido a una pagoda (wat Phnom) situada en el centro de una rotonda. El precio es de 1 dolar. Y de ahí hemos callejeado hasta el mercado central y el mercado nocturno, pasando posteriormente por el paseo que va al lado del río, bien animado de gente charlando, comiendo o practicando algun deporte.

Cenamos en la calle principal, esta vez comida occidental ya que está casi al mismo precio que la de aquí. Una hamburguesa de pollo con queso, acompañada de patatas fritas. Pasamos a buscar la ropa limpia y subimos al hostel a preparar la mochila, ducharnos y descansar.


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