Antes de las 7 estábamos en pie y teníamos preparado un té con galletas. Escuchamos unos extraños ruidos, son unos monos negros que gritan desde la copa de los árboles lejanos.

Desayunamos un delicioso sándwich con queso, pepino, tortilla, tomate y lechuga. Empieza a llover un poco. El guía nos propone subir hasta la zona donde hemos oído a los monos, para verlos más de cerca. ¡Optamos por quedarnos en el campamento y suerte que lo hemos hecho! Empieza a diluviar con fuerza durante 30 minutos aproximadamente.

A las 10:30 nos sirven un plato de sopa con nudels y recogemos las cosas para volver a Bukit Lawang. Esta vez no lo haremos a pie, sino encima de unos flotadores gigantes unidos entre sí (que son las cámaras de las ruedas de los camiones). Ellos le llaman «rafting» aunque poco se parece al que estamos acostumbradas.



En 30 minutos llegamos a Bukit Lawang, subimos al hostel para recoger las mochilas y cambiarnos de ropa. Seguidamente, caminamos unos 2 km hasta la zona de donde salen los buses hacia Medan y en un mini cártel vemos que pone el precio: 25.000 (nosotras a la ida pagamos 50.000). Un chico nos dice que ese cartel no es válido y bueno, después de hablar con otros, conseguimos pagar lo que tocaba. Es una lástima tener que desconfiar todo el tiempo, y que no quieran decirte la verdad.

Llegamos a la última parada de Medan, que no deja de ser una estación de buses alejada del centro. Está lloviendo a mares. Intentamos negociar para coger un bus que nos lleve al centro, pero nos dicen unos precios desorbitados. Preguntamos por un Tuk-tuk, pero tampoco tenemos suerte. Medio enfadadas por la situación, esperamos a que amaine la lluvia y caminamos hasta un hostel cercano, ya que mañana deberemos coger el bus hacia Berastegi en el mismo lugar. Tenemos mucha suerte, pues donde dormimos está muy bien y la gente de la recepción es muy simpática y nos intentan ayudar con todo.

Nos duchamos y pedimos que nos laven la ropa. Luego salimos a cenar temprano al restaurante de al lado (ya que no habíamos comido por la duración del bus, el diluvio posterior y la espera negociando transporte).

La noche la dedicamos a descansar bien. Mañana saldremos tranquilamente, a ver que aventura nos espera con el bus.


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