Nos levantamos temprano para un fantástico desayuno en la terraza del hostal. Olivas verdes y negras, pan con mermelada, mantequilla, quesito y té.
A las 8’40h nuestro guía Hicham nos esperaba en la puerta para iniciar la ruta hasta el campo base del Toubkal, es decir, hasta el refugio. Salen un total de 11 km con 1400m de desnivel positivo. El camino se hace agradable y sencillo, sin demasiado esfuerzo. Aparte, el guía nos hace parar en varias ocasiones para descansar, tomar té o hacer algunas fotos del lugar. A mitad del camino debemos parar en una especie de «aduana» donde nos hacen control de pasaportes para poder seguir.
El camino se abre hacia el Atlas, dejándonos ver las grandes montañas nevadas y muchas personas que bajan después de haber coronado la cima, así como muchos burros cargados con provisiones, agua y mochilas de excursionistas. Nosotras llevamos las nuestras, no llevamos apenas peso, nos parece innecesario. Nos ponemos crema, el sol aprieta y no queremos quemarnos antes de tiempo.
Llegamos al refugio a eso de las 13:00h y enseguida nos sirven la comida. Un plato enorme de verduras y una especie de albóndigas en salsa. Por supuesto, todo acompañado con pan y té.
Conocemos a varios españoles y catalanes que nos cuentan su experiencia subiendo al Toubkal. A medida que va avanzando el día, van llegando más personas. Todas nos cuentan que arriba hace mucho frío y viento, esperemos que mañana el viento baje y las temperaturas sean mas agradables.

Nos pasamos parte de la tarde leyendo al sol, se está muy agusto. Luego, entramos al refugio y conocemos a Juan y Laia, una pareja catalana que, casualmente, conocen a un compañero de trabajo. Hablamos el resto de la tarde y nos sirven para merendar palomitas, galletas con chocolate y té.
Casi sin darnos cuenta nos sirven la cena, son sólo las 19:30h. Cenamos juntos una sopa, verduras y pollo. Estamos que reventamos. Imposible acabarnos toda esa comida.
A las 21:00h estamos casi todos en las literas. Hace muchísimo calor, exagerado. Debemos dormir con parte del cuerpo fuera del saco. La gente, por ahora, no hace demasiado ruido. Veremos como evoluciona la noche.
