Por suerte, durante la noche bajaron un poco las temperaturas y pude dormir más o menos bien.
A las 6:30 ya estoy en pie, empezando a recoger todo para ponerme en marcha. Estamos en plena ola de calor y no quiero estar pedaleando bajo el sol muchas horas (aunque acaba siendo así igualmente).
Pocos minutos después de las 7 empiezo a pedalear, siguiendo unos caminos marcados de la «Vía Augusta». Luego enlazo carriles bici de diferentes vías verdes hasta entrar en Girona.
Cruzo la ciudad y en Sarrià de Ter paro a desayunar y ponerme crema. Llevo tan solo 25 km.
Los siguientes km me los se «al dedillo» pues con Aída vinimos hace unos meses para hacer una «prospección» de la zona y ver si podíamos pedalear por aquí con nuestros alumnos.
El camino sigue por vías verdes y bajo grandes arboladas. No me puedo quejar (por ahora).
Empiezan las primeras subidas por carretera bajo el sol. Llego a Camallera muerta de sed y las dos fuentes que hay no funcionan. por suerte, llevo una botella de agua extra (1,5l) que, aunque caliente, me la voy bebiendo.
A partir de aquí voy por una carrererita sin apenas tráfico, subiendo y bajando. Se nota mucho el peso de las alforjas pero, aunque lenta, voy avanzando.
En Garrigàs paro para hidratarme, comer un melocotón y ponerme crema. Me quedo un rato sentada a la sombra, decidiendo cuál es el mejor camino para llegar a Rabós.

Nuevamente en marcha, desciendo hasta llegar a Figueres y empalmo una carretera que no lleva tráfico hasta Peralada, lugar donde vuelvo a parar y así comprar provisiones. Pasta, melocotones, yogures y un nestea fresquito. Me quedan 11 km bajo el sol hasta Rabós.
En Rabós subo hasta «Más 3 Puig» lugar donde duermo hoy. Es una àmplia zona verde (o amarilla). Todo va con energías renovables. Hay un grupo de scout haciendo campamentos y una pareja de franceses que han venido con la furgo. Tardo casi una hora en instalarme porque los dueños aun no están en casa. Quedarme vale 10€.
Hace un calor terrible. La tarde avanza mientras monto la tienda, lavo la ropa, me pongo al día de las redes sociales, leo y descanso.
Un montón de hormigas rojas se han plantado encima de mi ropa limpia. Mientras las saco, algunas me pican. En ocasiones el viento sopla un poco y da un respiro. Hay una nevera que podemos usar, así que las botellas de agua van directas al congelador. El agua de los grifos sale caliente todo el tiempo y el sudor se ha quedado en mi piel.
A las 8:00 ceno pasta con queso, un yogurt y sigo leyendo hasta que anochece.
Mañana ya cruzo a Francia!
