Esta noche, por lo visto, ha llovido un montón pero no me he enterado ya que en la habitación donde dormía no se oía nada (eso y que estoy medio sorda…).
Me despierto pasadas las 6, recojo y me visto. Al salir, Urte me espera para desayunar. Me sirve te y pan casero que preparó ayer. Nos sentamos y lo comemos con mermelada y quesos, así como un yogurt. Todo muy bueno.
Empiezo a pedalear más tarde ya que nos enredamos hablando. Son las 7:40h.
Al principio doy algún rodeo innecesario hasta que finalmente cojo el camino correcto que me lleva Hamburgo. No tiene pérdida. Llego a la gran ciudad cogiendo un ascensor que desciende 25 metros bajo el nivel del mar. Recorro unos 300 metros y vuelvo a subir. El túnel se construyó en 1911 y aún está operativo.
Salgo de Hamburgo al lado del río Elba durante 60km aproximadamente. La mayor parte del tiempo va por una pista asfaltada perfecta y llena de ovejas por todos lados. Hay que ir abriendo y cerrando puertas. Eso es lo que menos me ha gustado, pero el camino era bonito, haciendo zigzag entre ovejas, jejeje…
He coincidido con una madre y su hijo de 14 años que también estaban viajando y hemos aprovechado para hablar un rato. Ella es doctora (anestesista) y están haciendo una ruta que bordea Alemania.

Me despido del Elba y entre pueblitos llego a Itzehoe donde me desvío para ir al supermercado a por algunas provisiones.
Finalmente llego al lugar donde duermo hoy. Es una zona de autocaravanas, con una explanada enorme de césped, zona de juegos, lago para bañarse y, lo más importante, ducha y baños (policlín).
Aprovecho para ducharme un poco (rápido porqué está fría), lavar las alforjas y también la bicicleta. Inicio conversación con una familia Belga, quienes me cargan el móvil en su furgoneta y acabo cenando con ellos y jugando al rumicup.
Pasadas las 8 planto la tienda de campaña en una zona más alejada y, después de leer, me voy a dormir.
Mañana, si todo va bien, llego muy cerca de la frontera con Dinamarca.
