A verdad es que he dormido bastante bien. No he pasado nada de frío. Lástima que había un mosquito rondando a principios de la noche y solo oía sus alitas cerca de mi.
Antes de las 6 me levanto. Hace casi 9 horas que estoy durmiendo (aunque me he ido despertando varias veces). Recoger es fácil ya que tengo las alforjas montadas en la bicicleta y solo debo colocarlo todo en el orden que toca.
Empiezo a pedalear a eso de las 6:15h. Hoy la ruta se hace más amena. Voy por carreteras secundarias sin tráfico, subiendo y bajando constantemente.
En el km 18, exactamente en Vonge ,paro para hacerme el bocata con el pan de ayer. Luego sigo otros 14km más hasta Norre Snede donde paro a llenar bidones en el cementerio y aprovecho a comer algo dulce.
Sigo pedaleando pero esta vez el camino me lleva por zonas sin asfalto, de tierra y grava, cosa que dificulta el avance. Unos 12 km más adelante, vuelve a ser pista asfaltada, bajo árboles y un camino precioso.
Vuelvo ha hacer parada en un cementerio a por agua (está haciendo bastante calor) y sigo por una carretera secundaria sin tráfico hasta Karup.
En Karup he cogido un carril bici super bien acondicionado que, durante 25 km me ha llevado sin pérdida hasta Viborg. Por el camino han caído 4 gotas. No ha hecho falta ponerme el chubasquero.
Justo en la entrada de Viborg, en la estación de autobuses, veo que hay una casita donde los conductores paran a fichar y justo al lado, un enchufe. No pierdo la ocasión y me instalo. Así que saco el cargador y pongo el móvil y la batería externa.

Mientras, como unos palitos y leo el libro, aunque numerosos conductores me paran para hablar sobre el viaje y la gran aventura y experiencia que estoy viviendo. Y es verdad, es una experiencia increíble, no me arrepiento de haber escogido este tipo de vacaciones (al menos, por ahora).
He estado más de 90 minutos cargando dispositivos así que sigo el trayecto hasta mi última parada, me quedan sólo 22km.
Los siguientes km han sido muy fáciles también, por el mismo carril bici aunque ahora sin asfaltar pero el suelo era muy compacto. En Skals, he parado para entrar a un super y he comprado un zumo de manzana y un yogurt batido.
He llegado al «shalter» de hoy y, para mi sorpresa, es increíble. Las casitas para dormir son como las de ayer, pero tengo una fuente para poderme limpiar y cocinar, (y limpiar ropa), baño y también un lugar cubierto donde cargar el dispositivo. Una maravilla.
Primero me he aseado, luego he lavado y tendido ropa y finalmente he limpiado y puesto aceite a la bicicleta.
Más tarde ha llegado también una chica que estaba haciendo el trozo del camino de santiago pero de Dinamarca. Hemos estado hablando mientras cenaba pasta y fajita con paté (ella había cenado como a las 18:00h), ya luego cada una ha ido por su lado a descansar en una casita diferente.
Que suerte encontrar este espacio. Es fantástico tener agua, baños, un techo y electricidad y todo gratuito. Que bien sienta!
