Hoy he dormido bastante bien. A pesar del viento, construí un pequeño muro con las alforjas en la entrada del shelter y la verdad es que funcionó perfectamente.

Antes de las 6 de la mañana ya estaba en pié recogiendo todo y a las 6:15 empezaba a pedalear. Tenía 45 km hasta Hirtshals y no quería perder el tiempo. No tenía billete de ferry y quería llegar cuando abrieran las taquillas.

Salgo sin desayunar y mi intención es parar a mitad de camino pero finalmente sigo pedaleando hasta llegar a la terminal. Todavía está cerrada. Son las 8:45h. Aprovecho para ir a por pan y vuelvo.

En el mostrador me dicen que no hay opciones. Que debo coger el de la noche. Yo insisto en que puedo esperar hasta el último momento por si alguien no sube finalmente pero me dicen que eso es imposible y que ya no se podría comprar el billete. Soy bastante insistente y ya no saben que decirme así que lo único que se les ocurre es que suba a las 12:00h. Perfecto (pienso). Tampoco tengo nada mejor que hacer. Esperar hasta las 12:00 o hasta el ferry nocturno que sale a las 22:30. En ambos casos, debo esperar.

Me preparo el bocadillo, leo, me entretengo con el móvil y con los cientos de personas que van llegando. Finalmente llega la hora, subo al mostrador y vuelvo a preguntar.

Ahora me dicen que sí. Consigo mi billete y pago con la tarjeta. Me dicen una cantidad mucho mayor de lo que es, el triple del precio.
Salgo hacia el ferry, un poco indignada aunque con el billete en la mano. Cuando llegue a Noruega reclamaré (pienso…) porqué al final decido mandar un email y a ver qué me dicen…

El ferry es enorme y hay muchísima gente. Busco un enchufe donde cargar el móvil pero parece misión imposible. Finalmente subo arriba y en la zona de «descanso» encuentro lugar en unas butacas con cargador enfrente. Esta zona es para la gente que ha pagado un extra por estar. La verdad es que se está muy cómodo. Pero yo he pagado el triple. Que vengan y me echen, jajaja…

Llego a Larvik pasadas las 16:30h. Salgo del puerto en busca de una fuente. Como es de esperar no hay así que entro al cementerio pero, es raro… las fuentes no llevan agua! Así que nada, empiezo a pedalear y me paro más adelante en una gasolinera para llenar los bidones y tener suficiente agua para hoy.

Los 30 km se han hecho amenos y rápidos por carriles bici anchos y bien asfaltados, Noruega me ha dado una cálida bienvenida.

Llego a una zona donde hay un circuito para la práctica de esqui nórdico. Hay una «caseta» apartada y ahí mismo planto la tienda de campaña. La acampada libre en Noruega está permitida siempre que estés a más de 150m de las casas.

Organizó mis cosas, me preparo la cena, me aseo y me voy a dormir. Está noche descanso aquí, y mañana duermo en casa de una pareja en Oslo!


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