La noche ha sido horrible. El viento no ha parado en toda la noche, así que hemos estado entretenidas y bastante despiertas.

Aún así, hemos aguantado hasta casi las 8 dentro de la tienda hasta que hemos decidido movilizarnos. A pocos metros había una tiendecita de comida abierta las 24h del día. Para acceder hay que poner la targeta del banco y la puerta se abre. Una vez dentro, coges lo que quieres, pagas en una caja de manera autònoma y sales. Así que, compramos una leche y nos instalamos en unas mesitas que tienen en la misma tienda bajo el porche. Aquí se está mucho mejor.

Desayuno completo de pan, mermelada, queso, Nocilla, galletas… Y empezamos los primeros 10 km con viento en contra hasta un baño público donde decidimos parar y aprovechar para cargar un rato los dispositivos. También aprovechamos y nos lavamos los dientes y la cara con agua calentita.

Otros 10 km con viento en contra y luego la cosa mejora porque el viento lo tenemos de lado. Durante 15 km hacemos sube- baja constantes hasta que llegamos a la entrada de Svolvær. Aquí paramos en el super a por plátanos, manzanas y yogurt. Comemos algo en las mesas de fuera y seguimos pedaleando otros 17 km hasta un mirador. Alguna foto de rigor y giramos a la izquierda por una carretera secundaria sin casi nada de trafico donde, en ocasiones, tenemos el viento un poco de lado y a favor. Maravilloso.

Llegamos a un refugio para ciclistas impresionante. Con vidrieras que dejan ver todo lo que tenemos alrededor. Tenemos el mar delante. En el piso de arriba se está genial, al entrar el sol se está calentito. Nos instalamos y al cabo de poco aparece una pareja Andorrana con la que hablamos un buen rato.

El refugio

Luego llegan los suizos, una alemana y la francesa que vimos hace días. Dormiremos aquí los 5. Los suizos abajo y nosotras arriba.

Cenamos temprano pasta con queso, yogurt y galletas (que no falte). Mañana dan lluvia, a ver cómo se despierta el día.


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