Dormir dentro de la tienda de campaña en el interior del refugio ha sido todo un acierto ya que no hemos pasado nada de frío.
A las 6:30 nos activamos, justamente con la pareja alemana. Ellos salen unos 30 minutos antes que nosotras aunque enseguida les atrapamos.
Tan solo tenemos 27km hasta nuestro destino final, pero vaya 27 km! Empezamos con una subida de 300 metros donde toca desabrigarse para volverse a abrigar arriba ya que después de una subida toca una bajada. Luego vienen pequeñas subidas para culminar en la última que nos lleva a las puertas de nuestro destino.
Antes pasamos por el baño para abrigarnos y entrar en calor. Hay un gran parquing y un centro donde hay un pequeño museo, una tienda de souvenirs y un restaurante pero, para acceder hay que pagar 30€…
Decidimos ir a la gran bola del mundo, con las lineas de los meridianos y paralelos, osea, la construcción que tienen como emblema del lugar y que es fotografiado por todo el mundo.
Tras esperar un rato y hablar con varias personas que nos preguntaban por nuestra azaña (algunas catalanas), conseguimos hacernos algunas fotos. Más tarde volveremos, total, tenemos todo el dia.
Nos quedamos en la entrada del museo, comiendo algo de pan con embutido y queso. Al cabo de un rato salen por la puerta los catalanes con los que habíamos hablado anteriormente, ya se van y nos regalan las dos entradas. Que bien!






Entramos al establecimiento y visitamos la tienda de souvenirs. Mucho no se puede comprar porqué la palabra «caro», se queda corto.
Nos sentamos en unas mesas y vemos la vida pasar mientras recargamos dispositivos. También visitamos el museo que trata sobre la historia/descubrimiento de Nordkapp y vemos unos 15 minutos de un corto que proyectan en un cine que tienen en la planta baja.
Volvemos a salir fuera para hacer algunas fotos más. También para mover las bicicletas y cambiarnos de ropa.
Hemos estado unas 8 horas en el interior del lugar. Suerte que nos han dado las entradas, sinó quizá las hubiéramos tenido que pagar solo por estar en un lugar calentito. Hay que decir que el lugar no vale lo que cuestan las entradas. Es un robo.
Cuando dejan de venir turistas, ya ha oscurecido. Estamos a 5 grados y sopla el viento. Plantamos la tienda bajo el restaurante ya que tiene una pequeña repisa y quizá nos ayuda a resguardarnos de la posible lluvia y viento.
Cenamos pasta con queso bien calenteta y nos vamos a dormir. Mañana tocaran los últimos km, unos 35 hasta Honningsvag y ya no nos tocará más etapas de bici hasta el siguiente viaje.
Damos por finalizada esta SUPER aventura, que nos ha traído de todo. Sol, calor, lluvia, frio, viento, sudor, cansancio, alegria, motivación, ilusión, paisajes nuevos, personas con historias muy interesantes, ferris (muchos), shelters, comida básica pero que nos ha ayudado en nuestro pedaleo diario (galletas, chocolate, pasta, sopas, yogurt, pan, queso, embutido, fajitas y leche). Ahora tenemos ganas de volver para seguir pensando en nuevas aventuras y, también, para comer otras cosas (como croquetas, tortilla o paella, jeje…)

