Empezamos el segundo día desayunando unas galletas, pastas y leche que compramos ayer y, tras recoger la habitación, empezamos a pedalear.

Tenemos una pequeña subida nada más salir, pero nos va perfecta para entrar en calor. Igual que ayer, las carreteras están en perfecto estado y sin apenas coches. Bueno, miento: encontramos un tramo cortado, con un trozo de asfalto caído, y lo pasamos con las bicis en los hombros, avanzando poco a poco.

Seguimos pedaleando pasando por Budoni, Posada y Siniscola, disfrutando de ese aire tranquilo tan típico de la zona, con casitas dispersas y algún que otro mural que recuerda la vida tradicional sarda. A unos 15 km entre estas poblaciones vemos un diminuto perrito, solo y aparentemente abandonado. Nos preocupa que lo puedan atropellar y, tras debatir bastante (casi nos lo llevamos), decidimos dejarlo en una finca cercana donde había más perros, alejado de la carretera.

Continuamos por carreteras preciosas, con una subida constante pero muy llevadera, rodeadas de paisaje mediterráneo.



En Galtellì, sobre las 13:15h, paramos a comer un plátano y seguimos otros 15 km con +400 m hasta Dorgali, donde tomamos una barrita antes de empezar el puerto de montaña que nos hará superar unos +700 m en 20 km. Al ser tan progresivo, se hace bastante bien y alcanzamos casi los 1100 m, cruzando el Paso Genna, con unas vistas que realmente merecen la pena.

Una vez arriba, nos abrigamos y comenzamos el descenso hasta Urzulei, el pueblo donde nos quedamos hoy. Al final, ha sido otra etapa con bastante desnivel, pero mejor de lo esperado (han salido +1918 m).

Ya instaladas, nos duchamos y salimos a dar una vuelta por el pueblo, donde se respira un ambiente muy auténtico y tranquilo, casi detenido en el tiempo. Terminamos comprando algo de pasta para cenar.

El ambiente es fresco y, al no dar el sol, se nota aún más. Volvemos pronto al apartamento y, mientras hierve el agua, aprovechamos para leer un rato. Cenamos macarrones con tomate acompañados de unas olivas, muy en la línea sencilla pero sabrosa de la cocina local.

Para acabar el día, nos ponemos una serie y nos acostamos temprano; el cuerpo ya nos pide descanso.


Deja un comentario