Otro día más en la oficina… Nos levantamos, recogemos y desayunamos leche con cereales y unos croissants que compramos ayer.

Salimos un poco antes de las 9:30 de San Vito pero, para nuestra sorpresa, está lloviznando. Nos ponemos el impermeable y salimos igualmente a pedalear. Es una lluvia fina que a los 10 km aproximadamente, desaparece.

Vamos por carreteras secundarias y subimos un puerto muy llevadero y tranquilo, de esos que casi te reconcilian con las subidas. A la bajada, nos abrigamos y empezamos el descenso hasta la altura de Cagliari, donde la carretera se vuelve mucho más densa de tráfico y el arcén desaparece.



Por suerte, conseguimos huir del bullicio atravesando pequeños pueblos, donde el ritmo vuelve a ser otro. Regresa la lluvia a nuestra espalda y el viento sopla fuerte, aunque hoy no está tan de nuestra parte como ayer: nos empuja de lado y, a ratos, decide ponerse claramente en contra…

Un poco antes de las 17:00 llegamos al apartamento, una casita preciosa y amplia que nos recibe como un pequeño premio tras la etapa. Nos duchamos y salimos en busca del supermercado.

Cenamos pronto, leemos, vemos una serie y nos vamos a dormir. Estamos cansadas y pensar en la etapa de mañana nos hace recordar que toca descansar… Mañana veremos si el desnivel y el viento siguen queriendo jugar con nosotras.


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