Última etapa de nuestra aventura por Cerdeña.
Hoy tardamos algo más en salir del apartamento. Fuera hace frío y en la habitación se está demasiado bien.

La etapa empieza cuesta arriba: 8 km que nos dejamos ayer de puerto y que toca culminar hoy. Salimos abrigadas, pero al cabo de poco nos sobra la chaqueta, así que hoy iremos poniendo y quitando capas en función del momento del día.

Sin duda, hoy ha sido una de las etapas más bonitas, con muchos contrastes de colores y temperaturas. La primera parte han sido 80 km hasta Alghero, donde hemos hecho la mayor parte del desnivel (unos 1300 m), con pequeños puertos que se han hecho (en su mayoría) muy agradables. También es cierto que ver el mar ha reconfortado y el paisaje era precioso. No tanto por el viento, que seguía presente y de vez en cuando soplaba fuerte y frío; por eso hemos tenido que usar manguitos o volver a ponernos el cortavientos.

(Como curiosidad, Alghero es conocida como “la Barceloneta sarda”, porque fue colonia de la Corona de Aragón y aún hoy se conserva una variante del catalán, el alguerés.)

Hemos entrado en Alghero y hemos parado en el centro histórico para tomarnos un merecido helado (buenísimo, por cierto) y, de ahí, aún nos quedaban 40 km hasta nuestro destino final, Porto Torres, que se ha hecho más llevadero de lo esperado.

Una vez instaladas en el hostal y tras ducharnos, hemos salido a comprar la cena y la comida de mañana, pues tenemos 15 horas de ferry hasta llegar a Barcelona. Esperemos que la vuelta sea más amena y sin imprevistos meteorológicos que hagan que el trayecto sea mucho más largo.

6 días, comparados con los 57 que pasamos cruzando Europa en verano hasta Cabo Norte, han sabido a poco. Habrá que pensar en el plan de verano, ¿no?


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