Archivo de la categoría: Reflexiones

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Día 43. Alrededores de Rantepao

Hoy nos hemos levantado con ganas de culturizarnos. Enseguida estamos listas para empezar la mañana.

A las 8.30 llega Anis, otro guía diferente al de ayer, a buscarnos. Éste es de habla inglesa pero nos entendemos bastante bien.

La primera parada la hacemos al mercado. Hoy, al ser martes, traen al ganado que está a la venta. Hay un montón de búfalos, cerdos y gallinas/gallos. Los bufalos y cerdos, mayoritariame te los venden para los funerales, los gallos y gallinas para consumo própio.

También callejeamos por el mercado de alimentos y artesania. Anis nos explica a cerca de diferentes productos típicos o verduras de la zona.

Volvemos al coche. Nos espera un caminito mal asfaltado, de curvas y piedras para llegar a un pequeño pueblito tradicional, llamado Ketekesu, con sus casas Toraja, rodeado de verdes campos de arroz y su própio cementerio.

Las casas Toraja estan estructuradas de una manera especial. La planta baja es para dejar al ganado por la noche, normalmente búfalos. El primer piso está dividido en tres zonas. La del medio sirve para cocinar, comer, reunirse y, por la noche, para que los hijos duerman. Una pequeña habitación a un lateral es para los padres o, en caso de haber un difunto, para que esté ahí el cadáver a la espera del funeral. La otra pequeña habitación es para rezar (encarada al norte) y también para dormir.

En muchas casas hay los cuernos de búfalo. Son una simple decoración del hogar. Las casas Toraja sólo pueden estar pintadas de 4 colores. Rojo, q simboliza la vida (sangre), blanco, q significa la pureza, negro que significa la muerte y el amarillo que significa la devoción/ protección de/a los dioses.

Visitamos su pequeño cementerio. La gente más rica tiene unas estatuillas que les representan dentro de los grandes sarcofagos. Y, en la roca, estan los ataudes de antiguos familiares (unos 400 años atrás). Muchos ataudes se han deterioriorado y caido de las paredes. Es por eso que hay esqueletos y restos de craneos por doquier.

Seguimos la visita ha un árbol de difuntos bebés. Parecido al que vimos ayer.

Anis nos lleva a ver otro cementerio en una cueva natural. Es decir, una cueva que ha existido toda la vida y donde los aldeanos han ido colocando los ataudes con los difuntos. También observamos muñecos de madera representativos de los familiares. Nos explica que, si el ataud tiene forma de búfalo es porqué el difunto era varón, en cambio, si el ataud tiene forma de cerdo, el difunto era una mujer. Eso eso es así porqué los hombres cuidan a los búfalos y las mujeres a los cerdos…

Hacemos una parada para comer y continuamos en el pueblo de Lemo, conocido por sus tumbas en la piedra. Nos recuerdan un poco a las nuestras, con más desorden. Para poner lo ataudes tiene que construir andamios de bambú.

Pasamos por arrozales donde vemos como sacan el arroz y regresamos a Rantepao.

Descansamos y caminamos por el pueblo. Hoy cenamos más temprano que otros días y decidimos anular el tour guiado de maňana para hacerlo nosotras por nuestra cuenta. Nos da la sensación que es demasiado dinero, el ritmo que llevamos es muy lento (aquí todos llevan la vida muy pausada y calmadamente).

Por lo tanto, mañana vamos nosotras a la aventura!

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Día 42. Funeral Toraja

Hoy empieza nuestro tour. Tres dias de tradición y cultura Toraja.

Empieza la mañana con un buen desayuno y a las 9 en punto aparece nuestro guia Andy a recogernos.

Estamos en la región Toraja, turísticamente frecuentada por sus curiosos funerales. Para ellos, el funeral es el momento más importante de sus vidas (y eso que no lo disfrutan pq ya han muerto!).

Nuestro guía Andy, es un auténtico Toraja. Nos comenta que sólo quedan 37 en toda la región. El decidió ser soltero para conservar aún más sus origenes. Bajo sus palabras, nos dice que el deber de un Toraja es aconseguir dinero para poder pagar su funeral. De esta manera, recae sobre ellos, una gran responsabilidad que, a su vez, está llena de orgullo.

Hoy hay un funeral. De hecho pueden llegar a durar una semana. El funeral al que acudimos, dura 4 días. El difunto, de cstegoria noble, de 107 años, lleva 8 meses muerto. Los difuntos pueden permanecer en las casas años, hasta que la família consigue suficiente dinero para el funeral, supera el duelo y, construye, si es necesario, las casas donde se hospedaran los invitados.

El difunto permanece dentro de las casas con una inyección de formol (que se debe inyectar 4 horas después de fallecer). Con esto consiguen conservar el cuerpo inoloro durante 4 años, aunque la piel empieza a oscurecer con el tiempo. Antiguamente se conservaba el cuerpo del difunto con medios naturales (se les sacaba las visceras y se llenava de plantas para apaciguar el olor).

Llegamos al funeral antes de las 10 de la mañana. Lo que podemos ver al salir del coche son un montón de bufalos y cerdos agonizando, aparte de invitados y turistas observando el acto.

Según nuestro guía, los invitados estan allí porqué, o bien deben algo o lo hacen para poder recibir en su funeral. Parece que es una gran fiesta. Los invitados estan reunidos en pequeñas casitas numeradas. En la número 1 está el cuerpo del difunto (no se puede ver) y, de menos a mayor número, se coloca a la gente en relación al trato con el difunto.

Lo primero que vemos es como los invitados regalan los bufalos. Se hace el recuento y se enregistra todo en un libro. Los regalos se van dando por famílias o grupos de aldeas y, la família del difunto, les ofrecen en las casitas, te, pastas y tabaco. Se dejan unas cantidades desorbitantes de dinero en estos funerales.

Al ser el segundo dia del funeral, sólo podemos ver como se dan las ofrendas. Durante todo el dia se repite el procedimiento (recuento, baile y pastas) así que nos marchamos dirección ma’nene. Otro poblado con tradiciones peculiares.

En este poblado (ma’nene) desentierran a los difuntos, los limpian, visten y pasean una vez al año, justo a finales de agosto. Hoy, al ser el primer dia, sólo han abierto la puerta de las tumbas. Intentaremos volver dentro de dos días para ver los cuerpos (momificados) fuera del ataud.

La tradición Toraja cree, por un lado, en los dioses de la tierra, el cielo y el mar. Y, por el otro, en la religión cristiana.
Según la creencia Toraja, los humanos formamos parte de la tierra y, por eso los muertos deben estar enterrados entre el mar y el cielo. De ahí sus famosas tumbas en las piedras.

Si un bebé nace y se muere, se le entierra dentro de un árbol porqué se considera que tiene el alma pura. No se le hace funeral y lo meten dentro del árbol por la noche, tapado con unas ojas.

Hemos acabado el dia visitando artesana donde hemos visto como convertian el algodón en hijo y como confeccionaban alfombras, sarones y otros elementos decorativos.

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Día 41. Rantepao

No son ni las 6 de la mañana que ya nos hemos bajado del autobús. Las últimas horas ha hecho bastante frío, y eso que íbamos tapadisimas.

Al bajar del bus nos vienen unos cuantos indonesios para llevarnos al hotel. Educadamente reclinamos la oferta y caminamos. No llega a 1,5 km que ya estamos en la puerta.

Nos dejan pasar y guardar las mochilas. Nos sirven té y acabamos desayunando como dos gordas que no han comido en meses.

A las 8, aunque con sueño, salimos a visitar el pueblo. Es domingo y aún está todo cerrado. A las 6 sonaban las campanas y la gente entraba a misa. Ahora empezaban a abrir tienditas.

Hemos callejeado, situado el mercado, la lavanderia y hemos subido a una colina, con 300 escalones para ver las vistas del pueblo. Arriba nos hemos hecho fotos con gente local y, de bajada, hemos vuelto al hotel…

A las 10:30 nos daban la habitación, ducha y a dormir un rato. A las 14.00 saliamos a dejar la ropa a la lavanderia y en busca de un lugar donde comer…

La tarde a avanzado tranquila. Sin prisas. Nos hemos hecho un masaje tradicional y hemos comprado un postre típico de aquí.

Estamos muertas de sueño, así que vamos a dormir temprano que mañana empezamos el tour por la extensa región de Tana Toraja.

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Día 40. Manado-Makassar-Rantepao

A las 4.22 de la mañana los rezos de la mezquita más cercana nos han despertado. Por suerte, hemos podido conciliar el sueño de nuevo.

Hoy había poco por hacer. Recogemos las cosas y caminamos hasta el centro en busca de desayuno. Acabamos en el Dunkin Donuts y volvemos a pasear por la zona comercial.

Regresamos al hotel a eso de las 12h a por nuestras mochilas y cogemos transporte hasta el aeropuerto.

Hacemos el chech in y conseguimos no facturar. El avión sale con 45 minutos de retraso.

Una vez en Makassar, vamos al centro a comer/merenedar/cenar (son las 17:30). Pizza, cocacola y postre!

Seguidamente vamos a la estación de autobuses Daya, donde esperamos el bus que nos lleve a Rantepao.

El bus es nocturno. (Lo cogemos sobre las 921:30). Son 9 horas de trayecto pero es una pasa de autobús. Con asientos completamente reclinables, cogin y manta. Eso sí, el tema de la temperatura no estaba muy dominado. Si te tapabas sudabas, si no te tapabas, te congelabas. Y así todo el trayecto.

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Día 39. Tasikoki Animal Rescue Center y viaje a Manado

6.30 y tenemos los ojos como platos.
Recogemos mochilas y bajamos a desayunar. Hoy había huevos, así que nos hemos acoplado al menú perfectamente.

Dejamos las mochilas en recepción y conducimos hasta Tasikoki Animal Rescue Center.

Habíamos leìdo en Lonely Planet que era un lugar interesante para visitar. Un centro donde van aquellos animales que son rescatados en puertos marítimos y aeropuertos por ser animales con los que trafican.

Luis, un chico muy amable y simpatico, nos recibe con los brazos abiertos para explicarnos qué es lo que hacen aquí cuando llega un animal.

Primero lo inpeccionan los veterinatios y lo tienen en observación. Luego estan en jaulas aisladas, para más adelante ponerlos en otras con algun animal más de su especie y, finalmente en otra mucho más grande. El objetivo es conseguir que estos animales aprendan a vivir con los suyos y otros para luego poder soltarlos en su hábitat natural.

Vimos monos, cocodrilos, aves, osos, tortugas, orangutanes… todos estan en una zona diferente y tienen un cuidado diferente. Hay animales que son muy agresivos y necesitan más tiempo de adaptación.

Hay muchos voluntarios procedentes de diferentes partes del mundo que vienen ha hacer prácticas o ayudar en la conservación del centro y de los animales. También aceptan donaciones de particulares.

Comimos ahí y luego nos fuímos a devolver la moto e ir hasta la ciudad de Manado.

A las 15 del medio dia, ya estábamos en Manado. Callejeando en la zona comercial. Manado no tiene mucho que ver, así que nos dedicamos a ver tiendas por si encontrábamos algo interesante (aunque no fué así).

Merendamos un fabuloso helado del Mcdonals, pues echábamos de menos su sabor y acabamos comprando fruta, iogurt y leche en un supermercado para cenar.

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Día 38. Tangkoko National Park

Nos levantamos y bajamos a desayunar. Hay buffet libre, aunque todo es comida asiática y pan de molde.

Vamos a buscar la ropa que habíamos dejado en la lavanderia. Por 1,5 euros nos lavan, secan, planchan y doblan 3 kg de ropa.

Regresamos a dejar las cosas al hotel y cogemos la moto. Nos esperan casi 30 km hasta el Tangkoko nacional park, por una carreterita de curvas. Por suerte, ya conduzco mejor la moto que ayer y los cambios ya están más o menos dominados. El problema es que la moto no va del todo bien…

Llegamos al parrque para preguntar horarios y precios. Habíamos leído que la mejor hora es a media tarde (15:00h), corroboramos la información y nos acercamos a una playa de arena negra y solitaria.

Nuestra estancia en la playa es de escasos minutos. El sol pica de lo lindo, la arena quema. Es imposible estarse. Recogemos y vamos a buscar algún lugar donde tomar algo pero no lo encontramos.

El pueblo es muy pequeño y sólo son casas particulares. Así que retomamos la carreterita que llevaba hasta el parque donde habíamos visto algunos hotelitos. Son las 12.30 cuando llegamos y solo sentarnos nos traen platos de comida. Comemos. Qué otra cosa podíamos hacer?

Aprovechamos el tiempo leyendo un libro cada una y a las 15.00 vamos a la entrada del parque. Pantalones largos, calcetines cogiendo el pantalon para que no entren bichos, repelente antimosquitos como si no hubiera mañana y ya estamos listas para empezar el trekking.

Vamos con un guia poco hablador. Es biologo pero nosotras casi no tenemos idea de animales ni plantas…

Lo primero que vemos son macacos, monos de culo pelado. Pasean a sus anchas por el bosque. Abriendo cocos y correteando por la zona.

Seguimos caminando. Nos enseña insectos que, la verdad, no sabemos como los ve.

Seguimos por una caminito y, entre las ramas de unos arboles, vemos Tarsios. Unos monitos enanos, de 15 cm como máximo de grandes que sólo viven en Indonesia (Borneo o Sulawesi) o Filipinas. Son muy, muy pequeños, con unos ojos enormes. Parecen hamsters saltando de un lado a otro.

Seguimos la ruta con la intención de ver un cálau (pájaro) pero cansadas de esperar, decidimos seguir.

Nos paramos a ver como una Tarántula sale del agujero en busca de un insecto y acabamos aquí nuestro trekking de 3 horas…

Para nuestro gusto, esperábamos ver más animales…

Volvemos a Bitung, ahora de noche. Nos duchamos y bajamos a cenar, pero está cerrado. (20:30h). Compramos unos nuddles en el super. Solo tenenos que añadir agua caliente. Ya tenemos cena, así que toca irse a dormir.

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Día 37. Llegada a Bitung

No sabemos que pasa en esta zona pero a las 5.30 de la mañana vuelven a cantar los pajaritos y aullar los perritos (que les deben estar haciendo?).

Subimos a desayunar. Tostadas y la nocilla que compramos. Como el wifi funciona mejor que ayer, buscamos donde dormir los próximos dias. Según la guia lonely planet hay que ir a un pueblo que se llama Bitung y ahí moverse para ver diferentes puntos interesantes.

Debemos modificar nuestra ruta inicial. Queriamos ir a Gorontalo (9 horas en bus), de ahí coger un ferry a unas islas, estarnos un par de dias y coger un bus hacia Rantepao. Pensabamos que solo eran 2 horas de bus, pero resulta que no leímos el 0 de 20 horas… y nos hemos enterado que no todos los ferrys salen todos los dias. Por lo tanto, si no podiamos ir a las islas nos esperaba… 9h a Gorontalo, 18 horas a Palu y 20 horas a Rantepao. Suprimimos opción. Vemos lo que hay más al norte, volamos a Makassar de nuevo y pillamos el bus nocturno de 9h a Rantepao. Es lo más lógico.

Con la aplicación GoJeg, pedimos un taxi y entre su inglés y nuestro indonés nos acabamos entendiendo (imaginaros qué nivel).

Nos deja en la puerta del hotel. Pagamos y subimos a la habitación. Supongo que en su dia fué un hotelazo. Ahora es más un edificio antiguo, con habitaciónes de la série “cuéntame” y todo en bastante mal estado y dejado. Aun así, hay wifi en las zonas comunes, hay agua caliente y tenemos aire condicionado. No nos podemos quejar.

Salimos en busca de una moto. Nadie alquila, nadie habla inglés… al final encontramos a una pareja australiana que lleva 5 años viajando en barco por indonesia y nos llevan a uns tienda de pintura. Acabamos con una moto de marchas que no sabemos muy bien como va.

Me doy una vuelta sola… a ver, si me saqué el carnet con una de marchas, no ha de ser tan dificil… piensa, piensa… como era? Para empezar la moto no se enciende con el botón, hay que darle gas con la pierna. Buenooo, no pasa nada. Marchas… hacia abajo para subir y… para bajar? Hay otro pedal detras… bueno, haremos lo que podamos…

Buscamos donde comprar los vuelos. Entramos en una agencia. No aceptan targetas (típico en paises asiaticos) sacamos dinero, cogemos los vuelos y llevamos la ropa a una lavanderia que, entre señales y números nos hemos entendido.

Vamos a comer a una especie de mini centro comercial que habíamos visto. Qué decepción. Está todo abandonado. Es como las típicas películas donde tiene toda la pinta que van a morir todos… la única diferencia es que hay bastante gente. Suelo sucio, locales vacios, escaleras automáticas rotas… pero hay un local de comida rápida. Tomamos un menú de hamburguesa de pollo y patatas. Al irnos, nos damos cuenta que hay una especie de casa del terror. Pagamos y entramos. Unos pequeños sustos y pa’ la moto. Almenos hemos hecho algo diferente.

Paramos a tomar un batido y café y seguimos hacia el norte.

La moto…. algo falla. Las subidas no tira. En un cambio bruco de marcha, la moto hace el caballito, helena baja de un salto y yo consigo ponerme de pies en el suelo aun con la moto levantada. Para que luego digan que nunca he hecho un caballito. Ahora puedo decir que con bici no, pero en moto si… jajaja… enfín, practico subidas y bajadas. Creo que el cambio de marchas lo hago bien, pero la moto con dos personas en subida, no tira.

Acabamos en un resort, para hacer alguna foto y nos volvemos.

Vemos unos niños/jovenes jugando a basquet y nos apuntamos.hacemos un 3×3, un 4×4 y les enseñamos a jugar a un Cau. A costado comunicarnos y más o menos lo han entendido.

Oscurece, así que vamos al hotel a ducharnos y salimos a caminar. Todo el mundo quiere fotos con nosotras. No paran de gritar “bulé, bulé” (blancas, blancas). Aunque igual lo dicen por Helena porqué yo casi soy más negra que ellos… así que el paseo se convierte en una sesión fotográfica.

Regresamos al hotel, pedimos una sopa de nuddles y nos vamos a dormir.