22.- CRACOVIA 70 Kms + 55 Kms tren.

Desde el balcón de nuestra habitación amaneció un dia expléndido en Koniakow, las nubes bajas creaban una atmosfera mágica.

Al cambiar de planes ya no nos servía el diseño de ruta que hicimos en casa así que buscamos en el mapa carreteras pequeñas para evitar el tráfico. Nos ha sorprendido para mal que en Polonia a veces las carreteras más pequeñas también tienen bastante tráfico y los polacos son conductores más agresivos que sus vecinos checos y eslovacos.

La primera parte de la jornada fue más o menos tranquila en cuanto a tráfico pero desde Jelesnia en adelante se fue complicando. Antes de llegar a Sucha Beskidzka tuvimos bastantes problemas con los coches, incluso vimos un accidente y un borracho andando por enmedio de la carretera estuvo a punto de ser atropellado.

Al llegar a Sucha Beskidzka decidimos finalizar nuestro día de pedaleo, el tráfico nos estaba estresando bastante y comenzamos a buscar alojamiento. Del camping nadie sabía nada y en el hotel que preguntamos no había habitaciones libres. De repente comenzó a diluviar y tuvimos que refugiarnos bajo los soportales de un edificio. Enseguida acudieron los borrachos del lugar, que a punto estuvieron de tirarnos las bicicletas al suelo. Después de estar  media hora a cubierto, la lluvia paro un poco y abandonamos pronto el lugar, había que deshacerse de los borrachos que solo nos podían crear problemas.

Como en el pueblo no parecía haber alojamiento, nos dirigimos a la estación de tren para ver si teníamos suerte y podíamos tomar esa misma tarde un tren a Cracovia. En la estación no había nadie, pero sí un cartel con los horarios. Al parecer había un tren a las 16:45 hacia Cracovia. Teníamos casi dos horas de espera así que aprovechamos para merendar y escuchar las canciones de la loca del pueblo que se acercó a la estación para amenizarnos la velada.

El tren tardó dos horas para hacer un recorrido de 60 kms hasta Cracovia, casi a la velocidad de una bicicleta. Fue el viaje en tren más cómodo que habíamos hecho hasta ahora, teníamos un vagón solo para nosotros.

Llegamos a Cracovia y fue como si hubieramos avanzado 50 años al futuro en tan solo dos horas. La estación era muy moderna y para salir a la calle tuvimos que atravesar un centro comercial inmenso.

No teníamos reservado ningún alojamiento, pero si alguna referencia de hoteles. Al salir a la calle vimos dos hoteles Ibis al lado del centro comercial. Nos dirigimos al Ibis Budget que era más barato 32€ la noche. Sabíamos que había hoteles aún más baratos en Cracovia pero al menos esa noche nos quedaríamos en este. Lo mas sorprendente es que luego en la habitación, con la wifi del hotel, buscamos alojamiento en el mismo Ibis y cuatro noches nos salían por 86€, a tan solo 21,5€ la noche, así que sin pensarlo reservamos.

Estábamos felices por haber llegado a nuestro destino final y  ya no tener que movernos en los próximos cuatro días. Nos hubiera gustado hacer una entrada triunfal en Cracovia montados en nuestras bicicletas, pero después del estrés de las carreteras polacas, creo que hicimos bien en tomar en tren.

Salimos a dar una vuelta por el centro y nos encantó. La ciudad tiene una iluminación tenue que le da un ambiente apacible a pesar de la gran cantidad de gente que pasea por sus calles.

DIA 26 a 30. CRACOVIA

Mapa del recorrido
Solo son fiables los puntos numéricos porque los trazados varían de lo que hicimos. Las lineas rectas son trayectos en tren.

http://www.tripline.net/map?tripId=2446574311711010A329AA545ADFA468&onSite=0

 

1 (425) 1 (435) 1 (436) 1 (437) 1 (453) (1) 1 (453) 1 (567) 1 (587) 1 (640) 1 (647)

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21.- TURCIANSKE TEPLICE – KONIAKOW 14 Kms + 100 Kms tren

Se levantó un día gris y viendo que además el tiempo se nos echaba encima para llegar a Cracovia, decidimos cambiar los planes y no visitar los Tatras, una cadena montañosa perteneciente a los Cárpatos que se encuentra entre Eslovaquia y Polonia. Nos quedó un sabor amargo por no cumplir nuestra ruta, pero seguro que algún día volveremos, nos ha encantado esta parte de Europa.

En Turcianske Teplice hay estación de tren pero como no existen trenes directos a Polonia, debíamos hacer varios transbordos. Primero cogimos uno hasta Vrutky, luego a Zilina, a Cadca y al fin Zwardón, el primer pueblo de Polonia. Hacer esto cargados con bicicletas, alforjas, y enormes escaleras para pasar de un andén a otro es una odisea pero a media tarde ya estábamos en Polonia. Al final solo avanzamos 100 kms en tren, pero lo suficiente para no ir agobiados los últimos días en Cracovia.

Aunque Polonía nos recibió con lluvia, nos las prometíamos muy felices, ya que habíamos reservado una habitación en una casa rural de la zona, lo que desconocíamos es que estaba más lejos de lo esperado en un pueblo llamado Koniakow. En el mapa no parecía muy lejos, pero cuando comenzamos a subir durante 14 kms sin parar, nos entró la risa tonta. La recompensa fue una habitación impecable en Willa Szus por tan solo 19€. Creo que nos va a gustar Polonia.

20.- BOJNICE – TURCIANSKE TEPLICE 45 Kms.

Nada más comenzar la jornada nos perdimos en la ciudad de Prievidza, haciendo varios kilómetros de más. Creo que tan solo con los despistes y perdidas habremos hecho unos 100 kms extra en este viaje.

 Para evitar la carretera principal hasta Martin, planeamos cruzar hasta un pequeño pueblo llamado Sklené por caminos de montaña. Sobre el papel eran unos 4 o 5 kms de caminos, lo que desconociamos era su dificultad.

Antes de dejar el asfalto en Raztocno, preguntamos a un paisano si el camino era practicable en bicicleta y nos dijo que si, así que comenzamos a subir sin descanso. Enseguida tuvimos que bajar de las bicicletas para comenzar a empujarlas, pero eso no fue todo, la inclinación era tal y el suelo tan pedregoso que en varias ocasiones tuvimos que subir una bicicleta entre los dos, para después hacer lo mismo con la otra. Esta fue la jornada más dura de nuestro viaje y acabó por desesperarnos. Hubo un momento en que ni sabiamos donde estábamos por el gran número de caminos que salían a nuestro paso, tuvimos la suerte de acertar y llegar a un camino principal.

Al fin salimos del bosque y encontramos un camino principal, pero no pasaba nadie para poder preguntarle y tampoco había indicación alguna para llegar a Sklene.

Dedicimos ir hacia la derecha y comenzamos a descender, pero no nos dió buena espina el tener que bajar tanto y paramos antes de que fuera demasiado tarde. Menos mal que lo hicimos porque minutos más tarde apareció una chica en bici que nos dijo que ibamos por el camino equivocado, que teníamos que volver sobre nuestros pasos, suerte que no bajamos demasiado.

Al fin llegamos a Sklene, nunca olvidaremos el nombre de este pueblo. Nuestras reservas de agua se habían terminado y pedimos a unas señoras que se encontraban en el jardín de su casa. Muy amables nos rellenaron nuestras botellas de agua fresca, e incluso añadieron sirope de fresa a una de ellas.

La una de la tarde y tan solo habíamos hecho 23 Kms hasta Sklene. Estábamos con las pilas ya descargadas por el cansancio y psicológicamente con pocas ganas de continuar, por suerte los siguientes kilómetros fueron de bajada y llano.

Casi por inercia llegamos a Turcianske Teplice, en la Región de Zilina y paramos a comprar comida en un supermercado. El cielo empezó a nublarse y a amenazar lluvia, así que nos dirigimos rapidamente a buscar un camping. Con bastante dificultad lo encontramos y ante la inminente llegada de la lluvia montamos la tienda en menos de cinco minutos. Unos chicos que se encontraban en la terraza del bar se quedaron con la boca abierta ante nuestra rapidez. Fue poner la última piqueta y comenzar una lluvia torrencial, menos mal que ya lo teníamos todo a cubierto.

El Camping Martiner, es mas bien un area de servicio junto a la carretera 50. Hay un bar con un terreno de hierba bastante bueno para acampar y unos aseos en el top ten de “Jamás conocí la lejía” y mira que hemos conocido más de un antro. Nos duchamos por pura necesidad, pero las aguas menores preferimos hacerlas en el campo, hasta nos lavamos los dientes fuera. Pagamos 5€.

19.- TRENCIN -BOJNICE 65 Kms

Salimos de Trencin y para evitar el tráfico tomamos un camino que discurre al lado de un canal paralelo al rio Vah. Llegamos a Trencianska Tepla, donde después de aprovisionarnos en un supermercado, comenzamos a internarnos hacia las montañas por la carretera 516. Al poco dejamos la carretera principal para continuar por una más pequeña que sigue ascendiendo por pequeños pueblos, muy tranquilos. Llegamos a una aldea llamada Dolná Poruba donde de repente se termina la carretera. Sabíamos que allí acababa la carretera pero en google habíamos visto que por un camino de tierra podríamos llegar a la 574. Cuando vimos a un ciclista con su bicicleta de montaña bajarse en las primeras rampas ya nos fuimos haciendo a la idea de que tocaba sufrir. El camino tenía tan solo 1,5 Kms, pero la mayoría del tiempo estuvimos arrastrando las bicicletas.

Cuando al fin alcanzamos de nuevo la carretera. nos encontramos con unos cuantos kilómetros más de subida. Estamos en los Montes Cárpatos, esta inmensa cordillera que se extiende durante 1.500 kms por Rumanía, Ucrania, Hungría, Polonia, Eslovaquia y Chequia. Casi toda la zona norte de Eslovaquia está ocupada por los Cárpatos, así que nos tocó sufrir y al mismo tiempo disfrutar de estas impresionantes montañas.

Tras unos kilómetros de bajada llegamos a un bonito pueblo llamado Nitrianske Rudno, junto al embalse del mismo nombre y tras un leve descanso comenzamos una nueva subida de 10 kms hasta nuestro destino del día, el Camping Bojnice. A unos 50 mts de la puerta del camping, la cadena de mi bicicleta se partió. Fue un día muy duro y esa rotura nos minó bastante la moral ya que teníamos ganas de acampar, ducharnos y descansar un poco, y no de ponernos a reparar la bicicleta. Al final dimos gracias de que la avería se hubiera producido casi al entrar por la puerta del camping. La verdad que estamos mal acostumbrados, era la segunda avería de nuestras bicis en todo el viaje y ya no tuvimos ninguna más.

Después de instalarnos, nos tomamos unas Kofolas en el chiringuito del camping. Durante la época comunista esta bebida fue la sustituta de la Coca Cola en la antigua Checoslovaquia y todavía en los dos paises, ya divididos, es una bebida con mucho éxito. La primera vez que la tomamos no nos gustó demasiado, es bastante diferente a los refrescos de cola que conocemos, luego le fuimos cogiendo el sabor y para recuperar fuerzas a mitad de jornada nos pareció mucho mejor que la Coca Cola, al no tener tantas burbujas.

A media tarde bajamos a Bojnice y visitamos su espectacular castillo, que nos recordó mucho a los del Valle del Loira en Francia. En el pueblo había un ambiente muy animado de vacaciones estivales pero a pesar de lo bonita que es esta zona no existe casi turismo internacional, solo eslovacos.

18.- SASTIN-STRAZE – TRENCIN 75 Kms

Salimos de Sastin-Straze en dirección a Senica por la carretera 500, una vía con mucho tráfico que nos creó demasiado estres, pero es que a veces no había vías alternativas. Los eslovacos tampoco nos parecieron malos conductores, suelen dejar bastante distancia.

En Senica dejamos la vía principal y nos internamos en una carretera con menos tráfico, pero eso si, mucho más montañosa. Aquí comenzaba la auténtica y escarpada Eslovaquia que sufriríamos durante las siguientes jornadas.

Pasamos por Castillo de Čachtice, situado en un emplazamiento espectacular. La más famosa residente en este castillo fue la condesa húngara Isabel Báthory. Al parecer esta señora hacía “magia roja”. Obsesionada por la belleza desangraba a doncellas de la zona para utilizar su sangre como elixir de juventud. Hay historiadores que opinan que otros nobles, enemigos de la condesa, crearon esa falsa historia para condenarla como bruja y hacerse con sus propiedades.

Llegamos a una ciudad llamada Nove Mesto. Nuestro destino final era Trencin pero la carretera nos pareció muy peligrosa por el tráfico, así que aunque solo había 20 kms entre las dos ciudades, preferimos tomar un tren.

Nos fue imposible hacer entender a una mujer que ibamos buscando la estación de tren. Ahí nos ves a los dos haciendo el “chucuchucuchucuchucu” y moviendo los brazos imitando una locomotora de vapor, pero parace que por aquí no han visto muchas películas de John Wayne.

Una vez en la estación de tren tampoco nos fue fácil hacer entender a la taquillera, ni por gestos, que queríamos dos billetes para dos personas y dos bicicletas. Al final una chica que pasaba por allí nos hizo de traductora. Esto nos sirvió de experiencia y en las siguientes ocasiones usamos la “técnica pictionary”, dibujar dos bicicletas y dos monigotes en un pápel con el nombre del destino a donde queríamos ir, se descojonaban de nosotros pero no fallaba.

Llegamos a Trencin y nos alojamos en el Camping Ostrov donde alquilamos una cabaña por 18€, un poco menos cutre que la de la noche anterior, pero tampoco para tirar cohetes. Nos duchamos y fuimos a visitar la ciudad. Nos encantó Trencin, es de eso lugares de los que no tienes casi referencias y te sorprenden. Desde casi cualquier punto de la ciudad se divisa su majestuoso castillo. Hay inscripciones romanas del año 179 y en la Segunda Guerra Mundial fue usado por la Gestapo.

Autokemp Ostrov: 18€ la cabaña. Cutre al estilo soviético trasnochado. Además también se paga la ducha aparte. ¡¡Manda huevos!!

17.- BRATISLAVA – SASTIN STRAZE 98 Kms

Eslovaquia es el país menos desarrollado de los que hemos visitado en este viaje, pero al abandonar Bratislava es cuando realmente se nota la diferencia con Austria e incluso con República Checa.

Salimos de Bratislava por un carril bici paralelo al Danubio que más tarde desapareció. Llegamos a Devin, pequeño pueblo con un viejo castillo en un emplazamiento natural impresionante. Aquí se encuentra la desembocadura del río Morava en el Danubio.

El río Morava hace de frontera entre Eslovaquia y Austria. Justo en este lugar existe un monumento en conmemoración a las 400 checoslovacos asesinados al intentar salir del “paraiso” comunista para entrar en la Europa capitalista. Lo lamentable es que el “Telón de Acero” fue construido para defenderse del ataque imperialista de los paises capitalistas. Por desgracia a veces la historia tiende a repetirse, esperemos no estar ya en este mundo para verlo.

El camino era precioso y muy solitario. Durante toda la jornada solo encontrabamos gente cuando pasábamos por alguna pequeña población. Estos pueblos que hacen frontera con Austria, son muy decadentes y mucha gente vive aún en los feos edificios de la época comunista. El contraste con Austria es muy grande, estos pueblos eslovacos están a tan solo unos pocos metros del país vecino y aunque realmente no existe una frontera física, la frontera económica aún es muy visible.

Paramos a comprar comida en un supermercado y antes de entrar se acercaron dos niñas gitanas en plan zalamero intentándo acercarse demasiado a nosotros. Desde el principio vimos que intención tenían, que no era otra que robarnos. Merce se quedó fuera vigilando las bicicletas y efectivamente intentaron meter la mano en la bolsa del manillar. Jamás nos habían intentado robar en ninguno de nuestros viajes, alguna vez tenía que ser la primera.

Nos internamos por un bosque solitario y enseguida nos encontramos con una bifurcación que nos hizo dudar. Por la sagrada Ley de Murphy elegimos el camino equivocado, menos mal que todavía no habiamos avanzado demasiado cuando apareció nuestra salvación, unos tios, que aún no entendemos como, pudieron meter su Skoda por esos caminos.

– ¿Para ir a Sastin-Straze? Preguntamos.

– Stanislav!! Otros guiris perdidos. ¿Los torturamos al estilo “Hostel” o les indicamos el camino?

– Dejalos, pobreticos. Mirad zagales, vais más perdidos que Belén Esteban en una biblioteca. Es por el camino ese que habeis dejado atrás hace 1 km.

Gracias a las indicaciones de nuestros amigos eslovacos llegamos al bonito Lago Gazarka, muy cerca de Sastin-Straze. Según nuestra información allí debía haber un camping, pero al llegar a la recepción nos dijeron que ya no se podía acampar, que solo había cabañas para alquilar. El precio en principio nos pareció barato, 21€, pero las cabañas, y sobre todo los aseos del campamento, habían conocido tiempos mejores. Este fue el primer lugar de Eslovaquia donde nos empezamos a dar cuenta de la gran diferencia entre Rep. Checa y Eslovaquia en tema de turismo. A los eslovacos todavía les falta mucho para llegar al nivel de sus vecinos.

Gazarka: Cabañas muy cutres y aseos asquerosos. Precio 21€. Ya no dejan acampar. El emplazamiento si que es muy chulo.

16.- VIENA – BRATISLAVA 84 Kms

Salimos de nuestro camping en Klosterneuburg en dirección Viena pedaleando por una de las rutas cicloturistas más famosas de Europa, la Euroveló 6. Esta ciclovía comienza en Nantes (Francia), y finaliza en la desembocadura del Río Danubio, en el Mar Negro (Rumanía). Nosotros solo hicimos 84 Kms, desde las afueras de Viena hasta Bratislava. Fue la primera etapa totalmente llana de nuestro viaje y acostumbrados a las montañas checas, por aquí volábamos con nuestras bicicletas.  En poco más de cuatro horas nos plantamos en Bratislava. El camino cruza el Parque Nacional Danubio-Auen, una de las mayores llanuras aluviales del centro de Europa.

Unos 20 kms antes de llegar a Bratislava conocimos a Johannes, un chico alemán muy majo que viajaba desde Meiningen (Alemania) hasta la India. Era enfermero y acababa de terminar la carrera de medicina. Antes de comenzar a ejercer como médico quería realizar un viaje de  varios meses y decidió hacerlo en bicicleta.

Ese día Johannes no pensaba dormir en Bratislava pero al decirle que ibamos a quedarnos en un hostal de la ciudad, se vino con nosotros. Encantados por compartir un día con Johannes nos dirigimos al hostal, el más barato que encontramos en Bratislava. Enseguida nos dimos cuenta que los eslovacos parecen bastante más abiertos que los checos, al menos en Bratislava. Preguntamos a dos chicas por el hostal y aunque no les pillaba de camino, nos acompañaron hasta la misma puerta. Por cierto, nunca había visto tanta tía buena como en Bratislava y no era cosa mía porque Johannes opinaba lo mismo.

Desde Viena habíamos reservado por internet el hostal de Bratislava y suerte que lo hicimos porque cuando llegamos no quedaban habitaciones y a Johannes le dijeron que no podía quedarse. Le propusimos al dueño de meter un colchon más en nuestra habitación pero al final hizo un apaño y nos acomodó en una habitación de cuatro camas.

Hyde Park Hostel: 15 euros por cabeza. Cerca del centro y la habitación impecable para el precio que se paga.

Os pego AQUI, el blog de Johannes, por si quereis echarle un vistazo.

o Viena pero nos encantó. El centro se visita a pie en una tarde y las cervezas son hasta más baratas que en Chequia. ¿Que más se puede pedir?