El calor del verano aprieta en Barcelona y nuestros planes para los primeros días son de un contraste completamente diferente.
Islandia es un país que teníamos en la lista desde hace años pero siempre buscábamos alternativas al frío. Esta vez nos aventuramos y a finales de marzo compramos los billetes. El precio del vuelo, con maleta facturada y haciendo escala en Helsinki nos salió por 536€.
El plan: recorrer la isla por la famosa Ring Road, haciendo parada en los mayores puntos de interés del país y durmiendo en campings. El coche que utilizamos es un Dacia Duster 4×4 (970€ 10 días con seguro básico, asistencia en carretera y un segundo conductor en Blue Car, justo delante del aeropuerto).
Pues bien, ya con toda la información básica empezamos el relato de nuestra vuelta por Islandia.
Día 0 y 1. La llegada y Arnastapi
Llegamos a Reykjavík pasadas las 16:30 de la tarde. En los dos aviones nos han dado zumo y hemos ido las tres sentadas al lado. Hemos aprovechado para dormir un poco y rezar para que nuestras maletas llegaran bien (sólo teníamos 40 minutos de escala).
Por suerte todo sale a la perfección, menos el tiempo meteorológico que, con solo aterrizar nos muestra la lluvia. Será así todos los días?
Recogemos las maletas y vamos en busca del coche. Salimos del aeropuerto y en menos de 4 minutos llegamos a nuestra empresa de alquiler de coche. Hacemos las gestiones pertinentes. Primero nos dan un automático pero preferimos el manual que es con el que estamos acostumbradas a conducir. Hacemos un Tetris con las maletas y visitamos el primer super del día. Se llama «Bonus» y es de los más baratos del país. Hay cosas que si que son bastante caras pero lo que nosotras vamos ha necesitar no está tan mal (bueno, sobretodo porque ya venímos con cosas de Barcelona…).
Volvemos a la zona del aeropuerto para esperar a Oskar que también de ha apuntado a la aventura. Cuando ya estamos los 4 listos empezamos la conducción hasta el primer camping (cerca de Glymur), que es como una casa de granjero. Son las 21:00 cuando llegamos así que nos da tiempo a cocinar calentitos dentro de la casa y cenar. Cuesta 2400 ISK (unos 16,70€). Aunque son las 12 cuando nos vamos a dormir, hay muchísima luz y seguirá así las siguientes horas pues el sol de medianoche, en esta época del año, no se va.
Plantamos las tiendas y nos vamos a dormir. Ha estado toda la noche lloviendo y con bastante viento. Por momentos pensamos «suerte que no hemos decidido venir en bicicleta». La temperatura oscila entre los 6 y los 11 grados así que la noche ha sido fría. Oskar y Cris tienen unos sacos nuevos y no han pasado frío, ahora bien, Aída y yo tenemos unos sacos que ya han perdido muchas plumas y por lo tanto hemos notado el frío. Mañana tocará ir más abrigadas a dormir.

A las 7:20 de la mañana ponemos despertadores para organizarnos y desplantar. Desayunamos dentro de la casa y nos montamos en el coche dirección a la primera parada del día: la cascada de Glymur.
Aparcamos el coche (en este párquing no se paga) y empezamos la caminata de 6,5km con 450 de desnivel positivo. La verdad es que el recorrido es bastante entretenido pero hay que ir preparados. El suelo no resbala pero como llueve a trompicones hay barro y está todo muy mojado. La mejor parte empieza al principio donde toca cruzar un rio, así que hay que descalzarse y subirse bien los pantalones o bien ir con sandalias (como hicimos nosotras). Hay un cable de vida que te ayuda a no perder el equilibrio y a mitad, un tronco estable y anclado. Pequeño consejo. Cruzarlo como si caminarais de frente, no de lado. No es apto para todos los públicos.
Después de cruzar el río y reactivar el flujo sanguíneo, el camino es cuesta arriba, con escalones naturales de pierda y pequeñas paradas para contemplar la belleza del lugar y la preciosa cascada de 198m (la segunda más alta de todo el país).
Una vez arriba toca volver a cruzar el rio, esta vez son linea de vida però con un caudal menos profundo. A partir de ahora, toca bajada, con algún rayo de sol que nos alegra por momentos. Tardamos 3 horas en hacer el recorrido incluyendo todas las paradas.
Una vez en el coche, conducimos dirección Arnastapi. Por el camino paramos al supermercado a por pan y cuando llegamos al pàrquing de Rauðfeldsgjá, nos hacemos los bocadillos. Luego nos adentramos en la enorme grieta y caminamos entre el riachuelo para acabar en una pequeña cascada. El lugar es de película, de un color verde intenso. De ahí empiezan una serie de pequeñas paradas como el mirador de los acantilados de Arnastapi, el cráter de Saxholl (que solamente hay que subir unas 385 escaleras metálicas pero muy agradables de subir) y finalmente la iglesia Ingjaldsholl,que es conocida por ser la primera en ser construida con hormigón en el 1903. En ninguna de todas estas paradas hemos pagado parking, no había (o eso creemos y luego lloraremos con la multa…)
Acabamos el día en la cascada Grundarfoss (tampoco se paga parking) de 70m de altura y un paseo fácil y tranquilo hasta la base (ir y volver no nos lleva más de 1h).
Luego tenemos una conducción de 2,5h hasta un terreno que ofrece parcelas de camping por 2000 ISK (unos 14€), concretamente en Laugarbakki. Tiene una mesa de picnic y un baño. Ni ducha, ni nada donde resguardarte en caso de lluvia ni electricidad (para cargar móviles)
Sobre la 23:30 acabamos de montar las tiendas y cenamos algo caliente antes de irnos a dormir.
