Teníamos razón, el viento apuntaba maneras y ha estado soplando fuerte toda la noche. Hemos recogido las tiendas antes de que empezara a llover y hemos podido desayunar dentro de la cocina común, viendo como la lluvia caía sin cesar.
Por suerte, antes de las 9:00h ha parado de llover y, aunque había mucho viento, hemos salido a recorrer la ruta de hoy.
La primera parada era en Reynisfjara una playa de arena negra con columnas de basalto. También tenía una pequeña cueva pero el día no acompañaba nada, una fina lluvia, mucho viento y oleaje. Aparte es conocida por las famosas «olas sorpresa» cosa que hace que sea una playa un tanto peligrosa. Enseguida nos hemos marchado de ese lugar para coger rumbo a Dyrholaey, a tan solo 15 minutos de la playa anterior, donde desde unos miradores podíamos ver un montón de frailecillos (puffins) volando y posando para las cámaras. En este lugar, arriba de una colina y con un antiguo faro, casi no se podía ni caminar del fuerte viento y de la sensación térmica. El termómetro marcaba 9 grados pero la sensación era de mucho menos.
Hemos seguido otros 15 minutos para ver el famoso avión abandonado (Solheimasandur) pero al darnos cuenta de que debíamos hacer una caminata muy larga con el mal tiempo que hacía, hemos decidido abandonar la misión. Nos ha tocado pagar parking igualmente. Por lo que hemos leído es una caminata de 7km sin ningún atractivo durante el recorrido y al final, encuentras los restos del avión. Pero vaya, no podemos dar nuestra humilde opinión porque no hemos estado.

De ahí hemos ido a ver la Skodafoss, una cascada de 60 metros de altura. Desde abajo se hacen unas bonitas fotos, aparte se pueden subir unas 450 escaleras hasta el mirador y de ahí seguir caminando, siguiendo el cauce del río y viendo otras pequeñas cascadas. Nosotros nos hemos quedado con la primera después del mirador y hemos dado la vuelta.
Antes de parar a comer hemos parado en otra cascada ya que ésta tenia la peculiaridad de que se podía caminar por detrás. Se llama Seljalandsfoss y es bastante bonita también aunque hay que ir con impermeables de pies a cabeza para no mojarse. Aparte se puede caminar unos 10 minutos más y ver otra que está metida entre la roca. Como podéis ver, la cosa va de cascadas. Jejeje
Luego ya hemos puesto rumbo al supermercado para coger previsiones para los próximos dos dias y hemos acabado comiendo a las 16:00 una ensalada de pasta que nos preparamos ayer por la noche.
El último punto del día era conducir hacia Landmannalaugar. Teníamos dos horas y poco de coche y buena parte del recorrido era sin asfaltar y sorteando piedras y gravilla. Hay un cartel que indica que si no eres un 4×4 no debes entrar en esa carretera aunque a decir verdad, no estaba tan mal. Se iba lento pero ya está. Es cierto que antes de llegar a la zona del camping hay que cruzar dos ríos pero el coche se puede dejar fuera y ya está.
En el camping (3400 ISK por persona) nos hemos instalado y hemos ido a las pozas de aguas termales gratuitas. Solo me he bañado yo, el agua estaba calentisima y el contraste de temperatura era brutal (fuera estábamos a 5 grados). Dentro del agua se estaba de maravilla. Por cierto, el parking valía 1500 ISK.
Pronto a llegado la hora de cenar. Hay una carpa montada con mesas de picnic dentro. No hay electricidad pero si que hay agua caliente en baños y duchas (aunque ducharse vale 1100 ISK). Poco más se puede pedir para estar en un sitio tan remoto.
Hemos hecho tiempo jugando al «virus» y sobre las 22:30, a plena luz del dia, nos hemos ido a dormir.
