Empezamos el último día con lluvia. Recogemos todo lo de dentro de la tienda antes de salir para asegurarnos que las mosquitas pasen el menor tiempo con nosotros.
En el baño nos cambiamos y desayunamos en la cocina común. Esperamos a que pare un poco la lluvia para poder recoger sin empaparnos y, como era de esperar, a la que para un poco, las mosquitas dichosas salen. Vuelve a ser una odisea el tiempo que hemos estado recogiendo, espantando mosquitas, corriendo de un lado a otro… Suerte que, finalmente, hemos cogido el coche y nos hemos ido de ese lugar.
Al cabo de 1h llegamos a Reykjavík y aparcamos el coche en un parking de la zona 3 (hay 4 zonas, de más cara a más barata). Ha decir verdad estábamos igualmente muy céntricos y nos ha costado 800 ISK para todo el día (acostumbrados a pagar 1000 por ver algo de 30 min…).
Reijkavik no tiene mucho que ver. Tiene una iglesia que recuerda a las columnas de basalto, faros pequeños de color amarillo, una escultura de un barco que simboliza la esperanza, el progreso y el espíritu explorador. una calle comercial con 1093828100 tiendas de souvenirs y un edificio donde se firmó el pacto de la fin de la guerra fria en 1986.

Después de recorrer todas las tiendas hemos ido s comer a un asiático ya que era de los sitios más económicos que había y nos apetecía comer en un sitio cerrado y sin lluvia (porque no ha parado de llover en todo el día). Así que hemos comido un Durum con patatas por 23€ y para cenar (a eso de las 19:00h), hemos ido a un restaurante que tenía muy buenos comentarios por ofrecer sopa dentro de un gran pan y poder repetir las veces que querías. Costaba unos 24€ y entraba agua y gofres gratis. El lugar tenía mucha gente todo el tiempo pero nos ha decepcionado el fuerte sabor de la sopa de cordero, así como la de pescado. Al final hemos repetido pero de sopa de tomate que estaba un poco picante pero no tenía un sabor tan malo.
Hemos vuelto hacia el coche para conducir hasta un camping cercano al aeropuerto. Cris y Oskar han dormido en el coche y Aída y yo en la tienda. Por la mañana debemos dejar el coche a las 5:30 de la mañana así que la estancia ha sido solo de paso. Hubiéramos dormido en cualquier lugar dentro del coche, en el mismo aeropuerto pero está totalmente prohibido así que no hemos tenido otra opción.
Mañana vuelta a Barcelona a recordar el calor del verano (en plena ola de calor)!
