Ayer hubo algo de fiesta cerca de donde dormíamos, pero eso no nos ha impedido poder descansar bien.
Hemos recogido la tienda, desayunado unas galletas que compramos ayer y hemos empezado a pedalear.
Hoy el día estaba nublado y lo hemos notado un montón. Hemos tenido que salir abrigadas y, a excepción de una subida donde hemos estado en tirantes, el resto del tiempo ha sido con manga larga y cortavientos o chaqueta.
La etapa ha sido fácil: subíamos suavemente al principio y luego hacíamos una bajada que acababa llaneando. Durante este primer tramo, como ya es costumbre, los coches y camiones que pasaban nos saludaban y uno de ellos, desde el lado del copiloto, nos ha dado un paquete de galletas saladas. Aunque siempre decimos a todo que no, nos insisten tanto que acabamos cediendo.

Hemos hecho la primera parada a los 38 km, en Derinkuyu, para comer algo de fruta y las galletitas que nos habían dado. Derinkuyu es conocida por albergar una de las ciudades subterráneas más grandes de Capadocia, un impresionante laberinto excavado en la roca que durante siglos sirvió de refugio a miles de personas.
Luego, nuevamente, hemos seguido la marcha. La etapa era corta, así que no teníamos intención de hacer muchas más paradas. Durante el trayecto nos hemos encontrado con una pareja turca que iba en bicicleta de montaña y nos ha hecho un pequeño vídeo mientras pedaleábamos.
Cuando hemos hecho la segunda subida, hemos parado arriba del todo para abrigarnos y justo ahí se encontraba una pequeña cárcel. Los policías de la puerta han empezado a hablar con nosotras y hemos acabado comiendo albaricoques y tomando un té con ellos.
De bajada, camino a Göreme, hemos pasado por Uçhisar y ya hemos empezado a ver las formaciones rocosas tan típicas de la zona. Ahora ya sabemos que hemos llegado a la Capadocia. Estas formaciones, conocidas como «chimeneas de hadas», se han moldeado durante millones de años por la erosión del viento y la lluvia sobre la roca volcánica.
Göreme es un pueblo muy pequeño y súper turístico. No nos ha sido difícil encontrar nuestro alojamiento. La habitación es pequeña, pero tiene todo lo que necesitábamos. Nos hemos duchado y hemos salido a comer una especie de dürüm con tortilla y berenjena/jamón. Después hemos callejeado por todas las paradas de souvenirs y hemos preguntado precios para poder volar en globo mañana.
Hace cinco años vine con dos amigos e hicimos también el vuelo en globo. Por aquel entonces valía 60 €; ahora se ha duplicado el precio, pero es una experiencia que, si vienes aquí y puedes permitírtela, debes hacer. Capadocia es uno de los lugares más famosos del mundo para volar en globo, con decenas de ellos despegando al amanecer cuando el viento es más estable y la luz tiñe de colores cálidos todo el paisaje. Así pues, después de preguntar en muchísimas oficinas y ver que casi todas ofrecían el mismo precio, nos acabamos quedando con una donde el señor hablaba español e incluso algo de catalán.
Hemos tenido que sacar dinero, pues si pagábamos con tarjeta nos salía bastante más caro, aunque con la comisión del banco también perdemos bastante dinero. Así que, si tenéis pensado venir, llevad efectivo, ya sea en euros o en liras turcas.
Hemos ido al supermercado a por agua y algunas cosas para picar y, al salir, un chico que teníamos detrás en la cola se nos ha acercado para regalarnos un ayran, una bebida típica elaborada con yogur, agua y sal, muy refrescante y muy popular en Turquía.
Ya en el hotel, nos hemos ido a dormir temprano. Mañana pasan a buscarnos a las 4:30 de la madrugada para el vuelo en globo y después tendremos un día de descanso visitando los alrededores (sin bicicleta). ¡Jejeje!
