Enlace

Día 41. Rantepao

No son ni las 6 de la mañana que ya nos hemos bajado del autobús. Las últimas horas ha hecho bastante frío, y eso que íbamos tapadisimas.

Al bajar del bus nos vienen unos cuantos indonesios para llevarnos al hotel. Educadamente reclinamos la oferta y caminamos. No llega a 1,5 km que ya estamos en la puerta.

Nos dejan pasar y guardar las mochilas. Nos sirven té y acabamos desayunando como dos gordas que no han comido en meses.

A las 8, aunque con sueño, salimos a visitar el pueblo. Es domingo y aún está todo cerrado. A las 6 sonaban las campanas y la gente entraba a misa. Ahora empezaban a abrir tienditas.

Hemos callejeado, situado el mercado, la lavanderia y hemos subido a una colina, con 300 escalones para ver las vistas del pueblo. Arriba nos hemos hecho fotos con gente local y, de bajada, hemos vuelto al hotel…

A las 10:30 nos daban la habitación, ducha y a dormir un rato. A las 14.00 saliamos a dejar la ropa a la lavanderia y en busca de un lugar donde comer…

La tarde a avanzado tranquila. Sin prisas. Nos hemos hecho un masaje tradicional y hemos comprado un postre típico de aquí.

Estamos muertas de sueño, así que vamos a dormir temprano que mañana empezamos el tour por la extensa región de Tana Toraja.

Anuncios
Enlace

Día 40. Manado-Makassar-Rantepao

A las 4.22 de la mañana los rezos de la mezquita más cercana nos han despertado. Por suerte, hemos podido conciliar el sueño de nuevo.

Hoy había poco por hacer. Recogemos las cosas y caminamos hasta el centro en busca de desayuno. Acabamos en el Dunkin Donuts y volvemos a pasear por la zona comercial.

Regresamos al hotel a eso de las 12h a por nuestras mochilas y cogemos transporte hasta el aeropuerto.

Hacemos el chech in y conseguimos no facturar. El avión sale con 45 minutos de retraso.

Una vez en Makassar, vamos al centro a comer/merenedar/cenar (son las 17:30). Pizza, cocacola y postre!

Seguidamente vamos a la estación de autobuses Daya, donde esperamos el bus que nos lleve a Rantepao.

El bus es nocturno. (Lo cogemos sobre las 921:30). Son 9 horas de trayecto pero es una pasa de autobús. Con asientos completamente reclinables, cogin y manta. Eso sí, el tema de la temperatura no estaba muy dominado. Si te tapabas sudabas, si no te tapabas, te congelabas. Y así todo el trayecto.

Enlace

Día 39. Tasikoki Animal Rescue Center y viaje a Manado

6.30 y tenemos los ojos como platos.
Recogemos mochilas y bajamos a desayunar. Hoy había huevos, así que nos hemos acoplado al menú perfectamente.

Dejamos las mochilas en recepción y conducimos hasta Tasikoki Animal Rescue Center.

Habíamos leìdo en Lonely Planet que era un lugar interesante para visitar. Un centro donde van aquellos animales que son rescatados en puertos marítimos y aeropuertos por ser animales con los que trafican.

Luis, un chico muy amable y simpatico, nos recibe con los brazos abiertos para explicarnos qué es lo que hacen aquí cuando llega un animal.

Primero lo inpeccionan los veterinatios y lo tienen en observación. Luego estan en jaulas aisladas, para más adelante ponerlos en otras con algun animal más de su especie y, finalmente en otra mucho más grande. El objetivo es conseguir que estos animales aprendan a vivir con los suyos y otros para luego poder soltarlos en su hábitat natural.

Vimos monos, cocodrilos, aves, osos, tortugas, orangutanes… todos estan en una zona diferente y tienen un cuidado diferente. Hay animales que son muy agresivos y necesitan más tiempo de adaptación.

Hay muchos voluntarios procedentes de diferentes partes del mundo que vienen ha hacer prácticas o ayudar en la conservación del centro y de los animales. También aceptan donaciones de particulares.

Comimos ahí y luego nos fuímos a devolver la moto e ir hasta la ciudad de Manado.

A las 15 del medio dia, ya estábamos en Manado. Callejeando en la zona comercial. Manado no tiene mucho que ver, así que nos dedicamos a ver tiendas por si encontrábamos algo interesante (aunque no fué así).

Merendamos un fabuloso helado del Mcdonals, pues echábamos de menos su sabor y acabamos comprando fruta, iogurt y leche en un supermercado para cenar.

Enlace

Día 38. Tangkoko National Park

Nos levantamos y bajamos a desayunar. Hay buffet libre, aunque todo es comida asiática y pan de molde.

Vamos a buscar la ropa que habíamos dejado en la lavanderia. Por 1,5 euros nos lavan, secan, planchan y doblan 3 kg de ropa.

Regresamos a dejar las cosas al hotel y cogemos la moto. Nos esperan casi 30 km hasta el Tangkoko nacional park, por una carreterita de curvas. Por suerte, ya conduzco mejor la moto que ayer y los cambios ya están más o menos dominados. El problema es que la moto no va del todo bien…

Llegamos al parrque para preguntar horarios y precios. Habíamos leído que la mejor hora es a media tarde (15:00h), corroboramos la información y nos acercamos a una playa de arena negra y solitaria.

Nuestra estancia en la playa es de escasos minutos. El sol pica de lo lindo, la arena quema. Es imposible estarse. Recogemos y vamos a buscar algún lugar donde tomar algo pero no lo encontramos.

El pueblo es muy pequeño y sólo son casas particulares. Así que retomamos la carreterita que llevaba hasta el parque donde habíamos visto algunos hotelitos. Son las 12.30 cuando llegamos y solo sentarnos nos traen platos de comida. Comemos. Qué otra cosa podíamos hacer?

Aprovechamos el tiempo leyendo un libro cada una y a las 15.00 vamos a la entrada del parque. Pantalones largos, calcetines cogiendo el pantalon para que no entren bichos, repelente antimosquitos como si no hubiera mañana y ya estamos listas para empezar el trekking.

Vamos con un guia poco hablador. Es biologo pero nosotras casi no tenemos idea de animales ni plantas…

Lo primero que vemos son macacos, monos de culo pelado. Pasean a sus anchas por el bosque. Abriendo cocos y correteando por la zona.

Seguimos caminando. Nos enseña insectos que, la verdad, no sabemos como los ve.

Seguimos por una caminito y, entre las ramas de unos arboles, vemos Tarsios. Unos monitos enanos, de 15 cm como máximo de grandes que sólo viven en Indonesia (Borneo o Sulawesi) o Filipinas. Son muy, muy pequeños, con unos ojos enormes. Parecen hamsters saltando de un lado a otro.

Seguimos la ruta con la intención de ver un cálau (pájaro) pero cansadas de esperar, decidimos seguir.

Nos paramos a ver como una Tarántula sale del agujero en busca de un insecto y acabamos aquí nuestro trekking de 3 horas…

Para nuestro gusto, esperábamos ver más animales…

Volvemos a Bitung, ahora de noche. Nos duchamos y bajamos a cenar, pero está cerrado. (20:30h). Compramos unos nuddles en el super. Solo tenenos que añadir agua caliente. Ya tenemos cena, así que toca irse a dormir.

Enlace

Día 37. Llegada a Bitung

No sabemos que pasa en esta zona pero a las 5.30 de la mañana vuelven a cantar los pajaritos y aullar los perritos (que les deben estar haciendo?).

Subimos a desayunar. Tostadas y la nocilla que compramos. Como el wifi funciona mejor que ayer, buscamos donde dormir los próximos dias. Según la guia lonely planet hay que ir a un pueblo que se llama Bitung y ahí moverse para ver diferentes puntos interesantes.

Debemos modificar nuestra ruta inicial. Queriamos ir a Gorontalo (9 horas en bus), de ahí coger un ferry a unas islas, estarnos un par de dias y coger un bus hacia Rantepao. Pensabamos que solo eran 2 horas de bus, pero resulta que no leímos el 0 de 20 horas… y nos hemos enterado que no todos los ferrys salen todos los dias. Por lo tanto, si no podiamos ir a las islas nos esperaba… 9h a Gorontalo, 18 horas a Palu y 20 horas a Rantepao. Suprimimos opción. Vemos lo que hay más al norte, volamos a Makassar de nuevo y pillamos el bus nocturno de 9h a Rantepao. Es lo más lógico.

Con la aplicación GoJeg, pedimos un taxi y entre su inglés y nuestro indonés nos acabamos entendiendo (imaginaros qué nivel).

Nos deja en la puerta del hotel. Pagamos y subimos a la habitación. Supongo que en su dia fué un hotelazo. Ahora es más un edificio antiguo, con habitaciónes de la série “cuéntame” y todo en bastante mal estado y dejado. Aun así, hay wifi en las zonas comunes, hay agua caliente y tenemos aire condicionado. No nos podemos quejar.

Salimos en busca de una moto. Nadie alquila, nadie habla inglés… al final encontramos a una pareja australiana que lleva 5 años viajando en barco por indonesia y nos llevan a uns tienda de pintura. Acabamos con una moto de marchas que no sabemos muy bien como va.

Me doy una vuelta sola… a ver, si me saqué el carnet con una de marchas, no ha de ser tan dificil… piensa, piensa… como era? Para empezar la moto no se enciende con el botón, hay que darle gas con la pierna. Buenooo, no pasa nada. Marchas… hacia abajo para subir y… para bajar? Hay otro pedal detras… bueno, haremos lo que podamos…

Buscamos donde comprar los vuelos. Entramos en una agencia. No aceptan targetas (típico en paises asiaticos) sacamos dinero, cogemos los vuelos y llevamos la ropa a una lavanderia que, entre señales y números nos hemos entendido.

Vamos a comer a una especie de mini centro comercial que habíamos visto. Qué decepción. Está todo abandonado. Es como las típicas películas donde tiene toda la pinta que van a morir todos… la única diferencia es que hay bastante gente. Suelo sucio, locales vacios, escaleras automáticas rotas… pero hay un local de comida rápida. Tomamos un menú de hamburguesa de pollo y patatas. Al irnos, nos damos cuenta que hay una especie de casa del terror. Pagamos y entramos. Unos pequeños sustos y pa’ la moto. Almenos hemos hecho algo diferente.

Paramos a tomar un batido y café y seguimos hacia el norte.

La moto…. algo falla. Las subidas no tira. En un cambio bruco de marcha, la moto hace el caballito, helena baja de un salto y yo consigo ponerme de pies en el suelo aun con la moto levantada. Para que luego digan que nunca he hecho un caballito. Ahora puedo decir que con bici no, pero en moto si… jajaja… enfín, practico subidas y bajadas. Creo que el cambio de marchas lo hago bien, pero la moto con dos personas en subida, no tira.

Acabamos en un resort, para hacer alguna foto y nos volvemos.

Vemos unos niños/jovenes jugando a basquet y nos apuntamos.hacemos un 3×3, un 4×4 y les enseñamos a jugar a un Cau. A costado comunicarnos y más o menos lo han entendido.

Oscurece, así que vamos al hotel a ducharnos y salimos a caminar. Todo el mundo quiere fotos con nosotras. No paran de gritar “bulé, bulé” (blancas, blancas). Aunque igual lo dicen por Helena porqué yo casi soy más negra que ellos… así que el paseo se convierte en una sesión fotográfica.

Regresamos al hotel, pedimos una sopa de nuddles y nos vamos a dormir.

Enlace

Día 36. Volcanes y cascadas cerca de Tomohon

Hoy la intención era dormir pero a las 5.30 unos pajaritos han decidido cantar en nuestra puerta.

Al levantarnos hemos subido a desayunar y hemos acompañado todo lo que hemos pidido con nocilla.

Hemos subido a la terminal de autobuses a preguntar horarios hacia Gorontalo. Pero nada, no nos entendian y, aquellos que más o menos nos han entendido, nos han dicho que no hay bus directo y que debemos ir a Manado para allí coger el de gorontalo.

Hemos paseado por el enorme mercado. Aparte de las frutas y verduras, había carne y entre ésta, pollos, vacas, cerdos, serpientes y perros… quien se come a los perros?????

Hemos seguido intentando buscar algún lugar donde alquilaran motos, pero no había manera. Finalmente, hemos conseguido una en una casita donde hacian comida. No nos entendian, pero entre mimica y enseñando dinero y marcando la hora del reloj, lo han acabado entendiendo y nos han dejado su moto própia.

Hemos ido hasta una famosa cueva japonesa. Estaba un poco escondida y no nos hemos atrevido a entrar. Solo nos hemos adentrado unos metros con la luz de los moviles y hemos visto que había muchos pasadizos. Nada más. Unas cagadas…

De vuelta a la moto hemos conducido 6 km hasta las faltas del volcán Lokon. Una hora de subida por lo que, hemos deducido, era el río de lava (evidentemente, ahora sin lava, sinó con piedras).

Una vez arriba nos hemos hecho algunas fotos y tambien con unos indonesios de allí. Luego, hemos seguido bajando. Teniamos que aprovechar la moto!!.

Hemos conducido hasta el otro volcán de la zona Mahawu.

Hemos subido 154 escaleras y, una vez arriba, nos hemos encontrado un hombre vestido de Minahasa. Hemos aprovechado la ocasión para fotografiarnos!

De vuelta hemos parado a comer y seguido la ruta hasta la cascada Tuminperas. 280 escaleritas.

Acabamos el dia comprando fruta para la cena y devolviendo la moto.
Mañana volvemos a cambiar de destino.

Enlace

Día 35. Llegada a Tomohon

5.30, toca levantarse.
Acabamos de hacer las mochilas y bajamos a recepción. El taxi que nos lleva al aeropuerto está apunto de llegar.

En escasos 45 min llegamos, pasamos los controles y conseguimos no facturar. Una vez dentro, nos hacemos unos bikinis con nocilla que entran de maravilla y, a las 8.45 estamos volando hacia Manado.

En 90 minutos llegamos al aeropuerto y buscamos un autobús que nos lleve a Tomohon. Pero no lo encotramos. Habíamos leído que salían de la terminal y tontas, créimos que era de la terminal de vuelos y no de buses… pero bueno, encontramos un taxista muy majo que a un precio razonable nos lleva. Por el camino ya vemos que esto es diferente. Hay mucho trafico y son mucho más católicos (hay un montón de iglesias).

Conseguimos encontrar el hotel que habíamos reservado a través booking. Dejamos las mochilas y salimos a comer.

Habíamos leido que había un restaurante donde servian pescado. Aunque no es santo de mi devoción fuímos. Todo espinas y un poco seco. Pero bueno, aceptable, jejeje…

Intentamos encontrar algún lugar donde alquilar una moto. Después de un buen rato caminando, nos damos por vencidas. Ni en los hoteles alquilan motos. Decidimos parar a una moto taxi que acaba entendiendo que queremos ir al lago Linou (de agua caliente) son 7 km, accede a llevarnos. Le pedimos el telefono, a ver si mañana nos quiere llevar…

Una vez ahí, pagamos la entrada que viene con un té o café, hacemos algunas fotos y regresamos a la carretera principal caminando. La verdad es que el lago no tenia mucho…

Ya quedavan unos 5 km cuando un coche para y nos lleva hasta el centro. El señor era de la Isla de Java, pero había venido a vivir aquí para vender galletas. Jeje…

Nos apeamos en el supermercado, compramos fruta, algunas galletas y regresamos caminando. Ya es de noche y la fruta será nuestra cena.

Ducha y a organizar el dia de mañana. A ver como nos lo montamos sin moto, porque el chico que nos ha llevado hoy, se ha olvidado de darnos el telefono completo le falta un número,!!