Nos levantamos a las 7 y bajamos a desayunar. Hay más o menos lo mismo de todos los días (huevo, tomate, queso, aceitunas, pan…), aunque también encontramos revuelto de tomate y huevo, patatas fritas y leche con cereales. El desayuno turco suele ser bastante contundente y está pensado para empezar el día con energía, así que comemos lo que podemos y, pasadas las 8, emprendemos la marcha.
La etapa de hoy se ha hecho rápida y corta a la vez. Nos tocaba pedalear por una carretera principal con un arcén ancho y un total de unos 500 metros de desnivel positivo, pero hemos aprovechado muy bien las bajadas y la inercia, así que hemos rodado a muy buen ritmo y apenas hemos hecho paradas.
La primera ha sido en Bolvadin, a los 38 km aproximadamente, donde hemos aprovechado para comprar agua y limonada. También nos hemos comido las nectarinas que habíamos comprado el día anterior.
Hemos seguido pedaleando y, unos 20 km más tarde, han empezado a aparecer un montón de puestos de cerezas. Cada 300 metros había uno. Esta zona de Turquía es muy agrícola y en verano las carreteras se llenan de pequeños puestos donde los propios agricultores venden la fruta recién recogida. Al final hemos decidido parar y comprar 1 kg de cerezas gordísimas y buenísimas. La realidad es que queríamos medio kilo, pero no nos hemos entendido y hemos acabado tomando cerezas con las dos señoras que nos las han vendido.
Hemos seguido hasta Sultandağı, donde teníamos previsto dormir, pero hemos decidido hacer 25 km más porque era temprano y nos sentíamos bien.

Nos hemos vuelto a parar para comprar agua en una gasolinera y, de ahí, directos hasta Akşehir, donde íbamos sin intención de dormir en un hotel, pero hemos acabado en uno por un precio razonable.
Ducha, descanso, lectura y paseo por el pueblo en busca de un lugar donde comer un **gözleme** de queso. Es una especie de masa fina rellena que se cocina a la plancha y puede llevar muchos ingredientes, aunque el de queso es uno de los más típicos. Lo hemos acompañado de dos limonadas y, de postre, hemos probado el churro turco, que se parece mucho al español, aunque va bañado en un almíbar dulce que le da un toque completamente diferente.
Akşehir también es conocida por ser la ciudad asociada a Nasreddin Hodja, un personaje muy popular en la tradición turca cuyas historias y enseñanzas humorísticas forman parte del país.
Luego hemos ido al supermercado a por unos noodles. No teníamos demasiada hambre y, ya en la habitación, peli, cena y a dormir.
