Hemos dormido de maravilla y el desayuno del hotel nos ha dado energía para todo el día.
Aunque el desayuno era a las 8:00, nos hemos organizado bien para salir lo más temprano posible, así que a las 8:30, con las barrigas bien llenas, salíamos del centro de Konya.
La salida de la ciudad es un poco caótica entre coches y carriles bici. Pero 10 km después conseguimos salir del centro de la ciudad y, 17 km más tarde, dejamos atrás definitivamente los alrededores urbanos.
La etapa de hoy era larga, pero sencilla. Tocaba seguir la carretera principal durante todo el recorrido. Hay tráfico, aunque no demasiado. Lo que más abundan son los camiones, cuyos conductores nos saludan con el claxon, una costumbre muy habitual en Turquía para mostrar ánimo y respeto a los ciclistas. Tenemos un arcén muy ancho, así que pedaleamos sin miedo. No pasamos por poblaciones, por lo que las paradas que hacemos son las justas y necesarias.
La primera parada la hacemos en una gasolinera, en el km 32, donde aprovechamos para hinchar las ruedas.
La segunda llega en el km 68 para comprar agua y unas galletas. Además, nos ofrecen té y un brioche casero que estaba buenísimo.

De ahí en adelante nos quedan solamente 40 km hasta nuestro destino. Hacemos otra parada en una gasolinera, en el km 88, para recargar las botellas de agua y ya seguimos hasta el final. Atravesamos el mercado del pueblo y, finalmente, llegamos a un pequeño camping en mitad de Sultanhani. Es un lugar sencillo, pero fantástico para pasar la noche, con duchas, enchufes y un montón de hormigas.
Antes de plantar la tienda de campaña volvemos al mercado para comprar 1 kg de cerezas y un melón, todo por 2,50 €. Eso será nuestra comida del dia. Nos duchamos, descansamos a la fresca con nuestras sillitas, leemos y, sobre las 18:00, vamos a visitar el caravasar de Sultanhani, uno de los mejor conservados y más espectaculares de la Ruta de la Seda.
Fue xonstruido en el siglo XIII y el edificio servía como refugio para comerciantes, viajeros y sus caravanas de camellos. Además de ofrecer alojamiento, también proporcionaba seguridad, establos, almacenes e incluso atención médica para quienes recorrían las largas rutas comerciales entre Oriente y Occidente. Hemos visitado el gran patio, las salas donde descansaban los mercaderes y la impresionante mezquita situada en el centro del recinto, donde hoy hay una exposición de alfombras.
Seguidamente hemos ido al súper a por la cena de hoy y hemos aprovechado para cenar temprano, sobre las 19:30. Hemos hecho pasta con tomates cherry y queso feta y, después, hemos estado con el hijo del dueño del camping, que nos ha ofrecido champán y algo de picar mientras conversábamos sobre la vida (o quizá también intentaba ligar un poco, jejeje…). Al final nos hemos bebido la botella entre los tres y, a las 22:00, justo cuando empezaba a llover ligeramente, nos hemos metido en la tienda de campaña para dormir.
