Hoy hemos tenido un día sorprendente, en todos los sentidos de la palabra.
A las 7 bajamos a desayunar y a las 8 estábamos listas para iniciar la etapa. Nos esperaban más de 90 km pero lo que no esperábamos era que durante todo el recorrido nos suplara el viento en contra.

Los primeros 32 km los hemos superado bastante bien. Íbamos por la carretera principal y todavía el viento no soplaba con tanta fuerza. Pero a la que ya hemos cogido la carretera secundaria con sus subidas y bajadas dirección al lago Tuzla, el viento se ha intensificado y ha sido horrible hasta el final de la etapa. Teníamos que ir parando cada poco para poder rehacernos.

Durante el pedaleo nos han pasado varias cosas. Antes de acabar el segundo tramo y tras pasar el lago, un coche nos ha dado un agua fresca por la ventanilla. Cuando hemos llegado a la entrada del pueblo de Uzerliky, otro señor ha parado su coche y nos ha dicho que era alemán, ha abierto el maletero y ha sacado dos aguas con gas de cristal y nos las ha dado para que reponieramos fuerza. En el pueblo, hemos parado para tomar el agua, unos frutos secos y comprar otra agua de litro y medio y hemos seguido con nuestro periplo. Nos quedaban 40 km e íbamos a 10km/h… Cada 10km parábamos. El viento nos ponía de mal humor.

Antes de llegar a Karaouzu otra furgo se ha parado y nos ha dado una Cocacola y un agua. Os aseguramos que siempre decimos que no pero insisten mucho y es su forma de ser. Deberíamos aprender más todos nosotros… En el pueblo hemos vuelto a descansar. Bebemos la Coca-Cola, seguimos con los frutos secos y remontamos para los últimos 20km hasta Yeniçubuk.

Nos acercamos al hotel que hay pero nos dicen que están completos así que nos acercamos a una zona que está deshabitada y en construcción. Pensamos que es una buena idea poner ahí la tienda.



Mientras Aída va a por comida al super yo me aseo y organizo las cosas. Aída vuelve y hace lo mismo y nos quedamos al sol leyendo. Sigue soplando muchísimo el viento y empieza a hacer frío así que decidimos montar la tienda pero, sorpresa, un joven que trabaja en la construcción nos dice que no podemos estar ahí que es una zona privada. Le explicamos la situación y acaba llamando al encargado.

Cuando viene el encargado nos dice que no podemos estar ahí pero que podemos entrar en los edificios. Nos enseña un bloque entero y nos mete en un apartamento. Nos dice que está sucio y quiere buscar la habitación más limpia pero es realmente increíble! Estamos en una casa vacia y sin viento, que más podemos pedir?

Bien, pues esto no acaba aquí… Le damos las gracias 300 veces, nos pregunta si tenemos comida y le decimos que si.

Al cabo de poco viene con otro señor y nos dicen que nos han abierto el agua, que podemos usar el baño sin problema.

Al cabo de poco, viene con una bolsa con dos Durum, dos Ayran y dos sopas de lentejas. Le damos las gracias, le decimos de pagarles pero no nos dejan.

Acabamos de comer todo y vuelven, está vez con un alargo y una bombilla, para que podamos encender la luz y cargar los móviles. Dos minutos más tarde, aparecen con un calefactor… Ya no sabemos ni que decir….

Pasamos el resto del rato leyendo y organizando las cosas. Cuando estamos apunto de ir a dormir, vuelven con un termo con te y vasitos.

Después del día durísimo, lo que nos ha pasado por la tarde/noche ha sido increíble. No podemos dejar de pensar en como de desinteresados son los turcos y cuanto debemos aprender de ellos. De verdad, es para reflexionar.

Nos vamos a dormir temprano, ojalá mañana no tengamos viento.


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