Hemos dormido de maravilla en la pequeña mezquita y, antes de las 8 de la mañana, ya habíamos desayunado y teníamos todo recogido para seguir.

La etapa se suponía que iba a ser fácil. Los primeros 30 km tenían tendencia a bajar y eran prácticamente llanos, y luego nos esperaban 6 km de subida hasta el esperado túnel de 15 km. El calor apretaba fuerte y el sol nos ha acompañado toda la mañana, sobre todo en la sufrible subida (que no tenía ni 300 m de desnivel), pero hacía tanto calor y teníamos las piernas tan cansadas de los dos días anteriores que se ha hecho eterna.

En la entrada del túnel nos hemos preparado para recorrer sus 15 km, mayoritariamente llanos o quizá con algún pequeño porcentaje de bajada, pero prácticamente todo llano. Era el túnel más largo que cruzábamos, así que estábamos expectantes.

Muchos camiones no pueden entrar y se desvían por una carretera secundaria, así que hay más bien poco tráfico. Dispone de dos carriles para cada dirección, con un muro que las separa (es decir, no se pueden ver los coches que vienen en sentido contrario), está muy bien iluminado y hay apartaderos aproximadamente cada kilómetro. Estos grandes túneles son muy habituales en la costa del mar Negro, donde el relieve montañoso obliga a atravesar montañas para mantener una carretera rápida y segura junto al litoral.

Nuestra mala suerte es que ha coincidido con una pick-up de mantenimiento del túnel cuando llevábamos aproximadamente 4 km y nos ha hecho subir las bicis. Así que no hemos podido completar el túnel. Los dos operarios, muy majos, nos han dicho que no está prohibido, pero que es peligroso, así que nos hemos hecho unos 18 km con ellos. Nos han dejado más adelante porque todavía había otro túnel.

Una vez estábamos de vuelta al pedaleo, nos tocaba la esperada bajada, pero hemos tenido un fuerte viento en contra que nos ha obligado a seguir pedaleando duro para poder avanzar. Todo un despropósito.

Para colmo, el parche que puso Aída ayer a la cámara no se ha pegado del todo bien (porque era una cámara con líquido antipinchazos) y, a escasos 8 km del final, ha tocado cambiar la cámara.

Una vez en Trabzon, nos ha tocado hacer una fuerte pero corta subida hasta el hotel. Hoy queríamos ducharnos y poder lavar la ropa a mano.

Hemos salido a comer una especie de masa con queso típica de la zona y también una pide de pollo.

También hemos ido al enorme centro comercial y nos hemos acercado al Decathlon para comprar una cámara nueva; ya no nos fiamos de los parches.

Cena, serie y a dormir.


Deja un comentario