Toca un nuevo día y sin olvidar que nos toca seguir subiendo. A las 8:15 ya estábamos desayunadas y listas para el ascenso.

Salimos de Mestia por una fuerte subida que luego se deja hacer fácilmente y acaba en una bajadita junto a un llano por un valle precioso. Nos encontramos con una pareja iraní y su hijo de unos 3 años en la sillita trasera, que están haciendo un «loop» desde Batumi.
Hacemos la primera gran subida del día, de unos 600 metros aproximadamente (la mitad) y luego bajamos unos 400. En la bajada hace falta abrigarse, sobre todo en las zonas de sombra, ya que aquí el clima del Cáucaso no perdona y el aire de los glaciares se nota enseguida.


Volvemos a empezar una subida, más bien fácil. Por el camino paramos en una torre de Svaneti, conocida como la Torre del Amor. Estas famosas koshki (torres de defensa medievales) se construían entre los siglos IX y XIII para proteger a las familias de las avalanchas y de las disputas de sangre entre clanes, pero esta en concreto tiene una leyenda sobre dos amantes que se encontraban en secreto. Solo se paga 2 GEL por poder subir, así que no perdemos la oportunidad. Llegamos justo antes que las furgonetas de turistas, así que podemos disfrutar de la torre y de las impresionantes vistas solas.

Seguimos subiendo. En algún tramo la pendiente se hace más fuerte, pero son trozos relativamente cortos.
Los últimos 10 km se hacen ágiles. Hay una subida con varias curvas que nos ayudan a reducir la inclinación, pero la verdad es que se hacen muy bien. A lo lejos ya divisamos Ushguli, el pueblo habitado de forma permanente más alto de Europa (a unos 2.200 metros de altitud) y protegido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El cielo se está tapando y debemos llegar antes que diluvie. El viento empieza a soplar con fuerza, hacemos algunas fotos antes de llegar y pedaleamos por el centro del pueblo, por las callejuelas sin asfaltar que parecen congeladas en la Edad Media, sorteando algún riachuelo y también alguna vaca.

Nuestro guesthouse está en la parte más lejana de todo el pueblo, jejejeje, pero la verdad es que hemos llegado bastante fácilmente a pesar de las piedras del camino y la amenaza de tormenta. Llegamos a la guesthouse, nos instalamos en nuestra pequeña habitación y, mientras llueve, nos duchamos. Luego vamos a buscar un lugar donde comer, ya son las 15:00 y tenemos bastante hambre.

Probamos tres platos tradicionales de la cocina georgiana y svan que nos faltaban por probar de la zona: el famoso Kubdari (el pan relleno de carne picada sazonado con sal de Svaneti, una mezcla única de especias locales), el Tashmijabi (una especie de puré de patata elástico con muchísimo queso svan estirado) y las clásicas Badrijani Nigvzit (unas berenjenas fritas con pasta de nueces riquísimas).


Paseamos por el centro del pueblito, vamos a lo alto a ver las vistas de las torres con el imponente monte Shkhara de fondo (la cumbre más alta de Georgia) y, cuando parece que vuelve a llover, regresamos a la guesthouse para ver una serie, leer y preparar la cena.

Luego salimos a comprar un par de aguas para mañana (última subida antes de la larga bajada). Al ser una comunidad de alta montaña tan aislada, donde todo se abastece por carreteras difíciles, los precios son bastante más altos. Hemos pagado 5 GEL por 1,5 litros de agua cuando en los supermercados normales está por 1,15 GEL, es decir, ¡casi 5 veces más! (Aun así, no son ni 2 €…).
Acabamos la noche con otro capítulo y ¡a descansar!


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