Nos levantamos a las 7:30, desayunamos leche con cereales y galletas y a las 8:30 empezamos a pedalear.

Salimos de Tsageri por un bonito camino llano aunque a los 7 km empezamos una fuerte subida, seguramente la más dura de todo el viaje. 5 km con +500 m. Una verdadera locura. No sé qué grado de inclinación tendrían las rampas que hemos hecho, pero telita. Para colmo, a los 2,5 km de la subida el asfalto se acaba y empieza una pista de grava, bastante compacta aunque hay tramos que no, así que la cosa se complica.

Llegamos al punto más alto vivas y empezamos el descenso por la pista. A los 3 km aparece el asfalto y más tarde cogemos la carretera secundaria que nos lleva directamente a Kutaisi. Desde ese punto son 50 km.

La carretera es perfecta. Súper poco tráfico, zonas de sombra, al lado del río y va subiendo y bajando pero se hace bastante llevadero. También es cierto que la parte más complicada ya la hemos hecho y ahora todo nos parece sencillo.

Llegamos a Kutaisi pasadas las 14:30 y antes de llegar a la guesthouse de hoy, paramos en un supermercado para hidratarnos. Aprovechamos para comprar yogur y plátanos para más tarde.

Tenemos una habitación que parece de hotel, con baño y aire acondicionado. Está de maravilla. Y todo por 14 €. Nos duchamos, limpiamos algo de ropa, comemos el plátano y el yogur y nos vamos al centro de la ciudad. Tenemos unos 30 minutos caminando.

Empezamos por el Puente Blanco, uno de los lugares más conocidos de Kutaisi y que cruza el río Rioni. Es un puente muy bonito y, además, tiene una pequeña estatua de un niño que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad.

Desde allí seguimos hasta el Green Bazaar, el mercado principal de Kutaisi. Aquí encontramos de todo: frutas, verduras, quesos, frutos secos, carne y un montón de productos típicos de Georgia.

Después subimos hasta la catedral de Bagrati del siglo XI que está en lo alto de una colina y desde donde tenemos unas buenas vistas de toda la ciudad.

Y para acabar la visita por el centro, llegamos a la fuente de Colchis, justo en la plaza principal. Está decorada con figuras doradas inspiradas en piezas arqueológicas encontradas en la región y es uno de los puntos más reconocibles de la ciudad.

Luego vamos a cenar a un restaurante justo delante de la fuente. Deberían ser las 18:30 pero teníamos bastante hambre. Hemos cenado patatas mexicanas (típicas de aquí), khinkali, khachapuri y unas especies de empanadillas de patata y queso.

Llenas como ballenas, volvemos al guesthouse. Suerte que tenemos 30 minutos para poder bajar un poco la comida. Antes paramos en el súper a por leche y agua para mañana.

Vuelta a la ducha, redes sociales, lectura, serie y a dormir.


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