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Día 30.- Llegada a Maumere

Creo que hoy hemos dormido 10 horas. Vaya marmotas.

Al levantarnos, recogemos todo y desayunamos junto a las murcianas y nos despedimos de ellas. Debíamos coger el bus que nos llevaba a Maumere pero, en su lugar, el dueño del hotel nos dice que su hermano va en esa dirección y nos cobra exactamente lo mismo. Así que no lo pensamos dos veces y subimos al coche. Toca, de nuevo, sobrevivir a las curvas durante casi 3 horas, aunque el camino se hace ameno viendo formaciones de los niños!

Al llegar a Maumere nos deja cerca de un hotel que habíamos visto en la guia. Al acercanos ya vemos que no nos podemos quedar… es un antro, antiguo y sucio. Damos media vuelta con la intención de encontrar algo mejor y a menos de 1 km encontramos un pequeño hotel donde unas chicas nos atienden perfectamente y nos dan una habitación por 6 euros la noche. La más barata que hemos pagado en indonesia.

Tenemos wifi, ventilador y una cama. El baño… deja mucho que desear, sin papel y bastante sucio. Agua fria (aunque como en la mayoria de hoteles). Tampoco tenemos sábanas ni toallas. Pero dentro de lo que cabe… está bien!

Dejamos las mochilas y salimos a pasear. En breve nos damos cuenta que Maumere no tiene nada así que decidimos alquilar una moto.

Después de preguntar en varios sitios, encontramos una especie de taller donde nos atiende un hombre muy simpático y amable. Resulta que no tenian moto pero el hombre nos ha acabado consiguiendo una y nos ha dado cascos nuevos. Pronto ponemos en marcha la moto para dirigirnos hacia una pequeña playa a 10 km de aquì.

Acabamos en una especie de resort, en la playa Waiara. Ahí nos tomamos un zumo natural y un coco mientras nos bañamos en una agua cristalina y calmada.

Cuando regresamos al hotel, nos duchamos y salimos a cenar algo. Intentamos encontrar el night market pero no tenemos suerte. Así que acabamos comiendo en unas paraditas cercanas al hotel.

Una vez en la habitación, nos pican a la puerta. Es la chica de la recepción con un hombre que queria alquilarnos una moto. Le decimos educadamente que ya tenemos moto y acabamos entehablando una conversación de más de 30 minutos. Era un guía de la isla de Flores y nos da consejos sobre que visitar estos dias. Bastante bromista… en definitiva un hombre un poco loco, pero muy simpatico.

Y a dormir que mañana toca conducir mucho!!

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