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Día 34. Makassar

6 de la mañana. Bajamos al buffet a desayunar y entramos en el minibus que ofrece el mismo hotel para llevarnos al aeropuerto.

Una vez llegamos, toca esperar 30 minutos antes de que habran el check in. A las 8 en punto, estamos las primeras en el mostrador. Damos los pasaportes y el codigo de reserva de los tickets de vuelo. Algo va mal. No nos encuentran. La chica se va y vuelve diciendo que no tenemos billetes. Nuestra cara cambia completamente. Intentamos hablar con el inglés que buenamente sabemos y nos mandan a un despacho.

Por lo visto algo falló desde la web y el pago no se hizo. Pero como nosotras teniamos el codigo de reserva pensabamos que estaba todo correcto. Intentamos dialogar durante más de 40 minutos con el chico que nos está atendiendo acerca del problema. Si se nos hubiers informado que no hemos pagado los billetes hubieramos vuelto a intentarlo. Tenemos sms donde sale la fecha y precio de los billetes (pues nuestro banco nos envió el sms de confirmación)… vamos que 40 minutos perdidos porqué no conseguimos nada. Sólo poner una queja y comprar unos billetes in situ. Suerte que en Asia los billetes no son tan caros como españa sinó hubieramos cambiado nuestros planes de nuevo.

Una vez dentro del avión, pequeñismo (pensabamos que nos tocaría pedalear para elevarlo), nos relajamos y, en 1 hora y poco llegamos a Makassar, isla de Sulawesi.

Esperamos en la cinta nuestras mochilas y cogemos el autobús que lleva al centro. Aquí hay muchisimo más tráfico, coches y motos por todas partes. El autobús nos deja a 1 km del hotel, así que caminamos, dejamos las mochilas y vamos en busca de donde comer algo.

Hay bastantes sitios donde escoger y aprovechamos que es una ciudad grande para darnos un placer y comer pizza! Bueno, Helena se decanta por una ensalada que dice que es más sana… aunque en realidad es porque hace 5 días que… vamos, que necesita fibra! Ahora si, su coulant de postre no ha faltado.

Callejeamos hasta el fort de Rotterdam, una fortaleza del siglo XVII. Fue una caserna militar de los Holandeses en 1930. Y actualmente no tiene nada… un museo y un parque. Ahí, un grupo de estudiantes nos hacen diferentes preguntas en ingles y se fotografian con nosotras. Parece que no ha venido un turista en años!!!

Nos acercamos al puerto. Hay barcos que cruzan de una isla a la otra y vemos toda la suciedad que hay en la orilla. Quizá debemos recapacitar acerca del plástico…

Y tambíen contemplamos el atardecer!

Pasamos por muchas paraditas de platano a la parrilla, con dulces encima. Y también paraditas de zumos naturales. Me tomo uno de Sirska que, segun me dijo el guía de Bajawa, si me tomaba este zumo durante 9 días, mejoraría mi audición.

También entramos en una mezquita florante, enorme y bonita. Nos dejan algo de ropa para entrar y vemos como hacen los rezos.

Para acabar, vamos a un supermercado que habíamos visto durante la tarde, compramos algo de fruta para cenar y el desayuno para mañana.

Toca madrugar para coger el avión que nos llevará hacia el norte, Manado.

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