Día 5. Cayo Jutias

Nos levantamos a las 7.30 para desayunar. La dueña de la casa ya nos tenía preparada la mesa llena de comida: zumo natural, pan, revoltillo, fruta, membrillo, natillas caseras, café y leche.Debía venir a buscarnos un taxi compartido a las 8.30 pero al final acaba llegando a las 9.00. Mientras esperamos que vengan otros chicos para ir hacia la playa, acabamos saliendo de Viñales a las 9.30h.El trayecto consta de 65 km, 20 de los cuales se puede circular bien, el resto se hace por un terreno lleno de surcos, baches y piedrilla. Por lo tanto, el viaje se hace lento, cansado y dando botes constantemente.Una vez en la playa con ofrecen comer langosta a la brasa con arroz y, como tampoco vemos más posibilidades a nuestro entorno, aceptamos.En la playa no hay casi nadie, somos de los primeros en llegar así que buscamos una zona donde haya sol y sombra. Enseguida nos metemos en el agua. Su temperatura es perfecta, podríamos estar 5 horas dentro sin necesidad de salir pues no pasamos frío, incluso sin movernos. No obstante hemos salido un poco (tampoco mucho) a tumbamos en la arena. También hemos caminado hasta un chiringuito que estaba a unos 500 metros de nosotros y hemos aprovechado para comprar algo de beber. De vuelta, como no, al agua.Sobre las 14.00h nos han traído la langosta con el arroz blanco. La verdad, no era el mejor manjar pero como hemos dicho antes, tampoco teniamos muchas más posibilidades. La comida ha costado 10 CUC por persona.Luego hemos empezado a oír truenos a lo lejos. Se divisiba un manto oscuro que no ha llegado a alcanzarnos y, antes de las 16.00 ya estábamos de vuelta hacia Viñales, preparados para repetir, de nuevo, el movidito viaje en taxi.Una vez en Viñales nos hemos duchado y hemos salido a pasear y a connectarnos al wifi de la plaza del pueblo.

También nos hemos encontrado con un compañero del máster que hicimos hace 4 años (casualidades de la vida) y hemos vuelto hacia la casa a cenar. Hoy habíamos hablado con la dueña para que ella nos preparara la cena.

Hemos cenado un pollo riquísimo, arroz con frijoles, unas patatas fritas (que no eran patatas pero que lo simulaban) y uns ensalada que no hemos acabado comiendo (si no era césped, lo simulaba muy bien).

Apunto de reventar nos hemos vuelto a la habitación a descansar. Ha sido un día largo y entre el trajecto en taxi y el sol que nos ha pillado en la playa (nos hemos quemado aún poniéndonos crema) tenemos ganas de relax.

Mañana partimos hacia Cienfuegos en taxi compartido.

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