Día 8. Playa Ancon, Trinidad

Anoche hubo un apagón general en todo el pueblo que duró unas 2 horas aproximadamente. Estuvimos jugando al parchís a oscuras desde la tablet, tomando un poco “el fresco” y nos fuimos a dormir.Al levantarnos, desayunamos en la misma casa, que, por cierto, aprovecho para promocionar un poco pues nos trataron fantasticamente: Villa la ceiba (la casa de Changó) robertovalle2013@gmail.com +5341998279Después de un buen desayuno fuimos a cambiar dinero pero como la noche anterior había habido el apagón, no sabían como estaba el cambio, así que en ninguna oficina nos lo cambiaron.De vuelta, nos preparamos para la playa. Dos coches nos vinieron a buscar (2 CUC por persona ida y vuelta). A medio camino, uno de los coches se para (ya empezamos, pensamos) y abren el capó y empiezan a toquetear cosas… Al final sacan el filtro del aire pero tampoco era eso así que deciden agarrar una cuerda y arrastrar hasta la playa el coche.
Una vez en la playa, nos situamos bajo una palmera para resguardarnos del sol y vamos hacia el agua. Hace viento y mala mar pero en el agua se está bien. De pronto, algo roza a Cris… Sale corriendo, las piernas le pican y, al cabo de poco se le nota rojo y unas finas líneas… Los tentáculos de una medusa le han rozado… En un chiringuito le ponen vinagre y dejamos que pase mientras hacemos otra partida al parchís.Ya no nos atrevemos a meternos al agua. Un hombre nos ofrece ir en catamaran y ver la barrera de coral haciendo snorkel… Así que nos animamos y subimos.Nos adentra unos 10 minutos hasta el fondo y saltamos al agua. Aunque sigue movida, podemos ver el fondo (nada comparado como los preciosos corales de indonesia) y nos pasamos bajo el mar otros 40 minutos.De vuelta, nos tumbamos, a la vez que bebemos un Cuba libre (cortesía del catamaran) y bajamos en busca de un sitio donde comer.Muchos quieren tomar la langosta así que vamos a un chiringuito que parece hacernos un buen precio por ella. Cris y yo preferímos un sándwich. Una vez nos sentamos nos dice que no tienen ningún tipo de pan y nada de lo que hay en la carta nos convence. Decidimos ir a comprarlo al lado mientras hacen las langostas pero por lo visto, nuestros compañeros vienen con todo… Tampoco tienen agua. Acabamos comiendo en el chiringuito de al lado.A las 16.30 habíamos quedado con el taxista para que nos viniera a buscar. Un taxi está, el otro, (el que se había estropeado no) no ha llegado aún pero nos comentan que está apunto de llegar. Unos se van, aprovechando para ducharse, el resto nos esperamos 45 minutos hasta que llega. Ya se dice que aquí todo va a otro ritmo, al ritmo Cubano.Después de la ducha salimos a pasear por el centro. La plaza está llena de gente conectada al wifi y nosotros no íbamos ha ser una excepción.Garbiñez se compra unas maracas en una tienda especializada por 10 CUC y paseamos hasta encontrar un lugar donde cenar.Música en directo y más de una hora para que nos sirvieran pero ha estado bien la noche. Estamos bebiendo mohitos y piña colada. Está fresquito y a muy buen precio (menos de 2 euros). Nos sale más a cuenta beber alcohol que agua (aunque agua bebemos mucha).De vuelta a la casa, escuchamos desde las afueras el sonido de un piano, nos invitan a pasar y escuchamos la dulce música de una mujer mayor, acompañada de su familia y, antes de entrar a la casa un hombre enseña a garbiñez a tocar las maracas.Ahora recoger y descansar

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