Etapa 5. Saint Girons – Puivert 91km

Como era de esperar, amanece lloviendo. Por suerte, no era una lluvia fuerte, más bien chirimiri, así que tras desayunar algo en la habitación, nos proponemos salir.

Chaqueta, chubasquero, guantes y casco. Todo listo para empezar el día. Salimos de Saint Girons por la carretera para coger una pista ciclable que nos llevará hasta Foix. La pista, en perfectas condiciones nos acompaña todo el trayecto. Hacemos varias paradas para desabrigarnos, sacarnos el chubasquero, volverlo a ponerlo y así sucesivamente.

También hemos pasado por un túnel larguísimo, igual era de 1km. No se apreciaba el final y estaba suuuper oscuro. Cuando estábamos más allá de la mitad del túnel se han encendido las luces… Un poco tarde,no? Nota para el futuro: tener el frontal a mano.

Subimos unos 400 metros aproximadamente en 45 km pero la pendiente es muy poco pronunciada y apenas nos cansamos. Una vez en Foix entramos en la estación de tren para usar los baños y aprovechamos que hay calefacción para comer algo. Nos hacemos unos ricos bocadillos y picoteamos variedad de cosas saladas y dulces que llevamos.

Emprendemos el camino, siguiendo un track que, en principio seguía la V81. Pedaleamos cuesta arriba hasta Roquefixade, una larga y tendida subida que nos acompaña con lluvia, frío y calor. Por fin llegamos arriba, gracias a Dios! Nos abrigamos y empezamos la bajada. Ahora parece que empieza a llover un poco más, pero no es nada exagerado, se puede pedalear perfectamente. Planteamos buscar dónde dormir. Llevamos 72 km y estamos un poco mojadas pero no encontramos un lugar adecuado así que, deseando que la lluvia pare, seguimos pedaleando 19km más hasta Puivert.

El camino hasta aquí transcurre por una carretera secundària sin apenas tráfico. Ha parado de llover y es de agradecer. Los últimos 10 km los hacemos tranquilas pues son 6 de subida con escasa pendiente y 4 de bajada fuerte. A veces las cosas salen mejor de lo que una espera, jeje.

En total han salido 91km con casi 1000 de desnivel positivo. Llegamos a la casa donde vamos a dormir y nos damos una buena ducha de agua caliente. Son las 17:00 pero nos hacemos un puré de setas de la marca Knor muy bueno. Descansamos y paseamos por el diminuto pueblo.

De vuelta, usamos la cocina para hacernos unos macarrones mientras hablamos con el dueño de la casa y sus ayudantes o voluntarios Belgas.

Pronto estamos en la habitación, con ganas de dormir y empezar mañana un nuevo día.

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