Dia 15. Nos despedimos de Perhentian

A las 5’15 de la mañana ya estaban rezando. Esta es una de las cosas que no hemos comentado demasiado los anteriores días pero desde esta zona de la isla, los rezos se oyen muchísimo y, evidentemente, nos despiertan a todas. Todos los días hay rezos a las 5h a las 13h a las 16h y a las 20h.

Al levantarnos hemos visto que el cielo estaba un poco tapado y una de las primeras cosas que hemos pensado es que no nos quemariamos por el sol. Hoy hemos bajado a la zona de restauración del pueblo para desayunar unos pancakes y, una vez listas, hemos ido con nuestro ya conocido taxista para que nos llevara a la turtle beach.

Una vez en la playa, el día no acompañaba nada. Hemos estado leyendo y descansado. Al ser sábado han empezado a llegar botes y botes cargados de personas. Todos con sus chalecos salvavidas y sus gafas de snorkel. Había demasiada cantidad de gente. Nada que ver con los anteriores días que casi eran playas desérticas.

En un momento dado, ha empezado a chispear y hemos pensado que sería mejor volver. Total, tampoco estábamos haciendo nada especial, el día cerrado, gente… No había tranquilidad, se alejaba del paraíso al que habíamos estado estos últimos 3 días.

Tras varios intentos para contactar con Mat, ha acabado viniendo su hermano a buscarnos y nos ha llevado hasta nuestra zona de la isla.

Ya en el hostel, nos hemos duchado, recogido todo y bajado a comer. El «ferry» pasaba a las 16:00h así que hemos llegado con un poco de antelación por si acaso y, cuando ha llegado nos hemos montado y hemos cruzado un trocito de mar (unos 40min aprox) hasta tierra firme. De ahí, hemos caminado hasta la estación de autobuses donde hemos pasado las siguientes 5 horas esperando a que llegara nuestro bus, el que nos llevaría a Kuala Lumpur.

Esperando el «ferry»

La espera no se ha hecho larga. Aparte teníamos un supermercado muy grande al lado, con aire acondicionado y baños. Hemos hecho varios viajes hasta allí, hemos merendado, hemos ido a cenar a una paradita de al lado y, justo a las 21, nos hemos montado en el bus nocturno.

Sólo entrar ya hemos visto que entrabamos en Siberia. Aire acondicionado a tope (exagerado). Hemos tenido que tapar hasta unos agujeros por donde salía el aire con esparadrapo.
Las siguientes 7,30h se han pasado con la máxima dignidad posible pese al frío.

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