Dia 30. La aventura con la moto y bus hacia Sapa

Hoy nos hemos levantado a las 7:30. Hemos desayunado unos pancakes de plátano y bocata de huevo (unos una cosa y otros la otra). Recogemos la habitación y dejamos las mochilas en la recepción del hotel para ir rumbo al parque nacional de Cuc Phuong, que està a unos 43 km de donde estamos..

Salimos siguiendo la ruta que nos marca la aplicación MapsMe y, cuando ya llevamos unos 40 minutos paramos para poner gasolina. Al entrar a la gasolinera, la moto que llevaban Cris y Sara se para. No hay manera de encenderla, es más, no hace ni el «amago» de que vaya a encenderse. Además, pierde un poco de líquido marrón por abajo. Esperamos a ver si es porque la moto está muy caliente y tras varios intentos, se vuelve a encender.

Llegamos al parque Nacional donde compramos las entradas, esta vez, bastante baratas, 60 VNP pero si queremos ver la reserva de monos y tortugas debemos pagar 50 VNP por cada una de ellas. Decidimos adentrarnos en el parque y si, al volver nos da tiempo, visitar alguna de las dos.

El parque es inmenso. Tiene varias rutas para hacer señalizadas (de escasos km). Y hay varios puntos de interés como un árbol milenario, otro centenario, una cueva prehistòrica…llegar al centro del parque supone hacer 18km más en moto.

Hacemos la primera parada a los 7 o 8 km después de la entrada. Al aparcar la moto nos ha vuelto a pasar lo mismo, la moto no se encience. Vamos un poco con miedo porque cada vez que paramos no sabemos si volverá a encenderse.

Visitamos la cueva prehistòrica, bastante grande. Para llegar hasta ahí sólo debemos caminar 300 metros y subir 160 escalones. Hay turistas vietnamitas en la zona y les sorprende ver gente occidental. Nos miran, nos saludan y nos piden fotos. Nos sentimos famosos. En ocasiones nos graban pensando que no nos damos cuenta. Luego les saludamos y ya nos piden de hacernos la foto con alguno de ellos. Que harán con estas fotos? No es la primera vez que no pasa…

En la cueva


Volvemos al lugar donde hemos aparcado la moto y, nuevamente no se enciende. La gente de ahí nos mira y luego intenta ayudarnos. Consiguen encenderla pero nos dicen que tenemos una rueda pinchada (aparte del problema con el motor)

Nos dicen que no nos montemos dos personas en una moto que vayamos tres en una. Para ellos es bastante normal pues se pueden ver motos de 3 y hasta 4 o 5 (con niños) pero para nosotros es casi impensable. No obstante, decidimos probar un rato.

Cris se queda conduciendo la moto y Sara se une a la moto que llevabamos Óskar y yo. Nos apañamos para entrar los tres de una manera decente y empezamos el recorrido de vuelta. No nos arriesgamos a seguir por el parque ya que estamos muy lejos y debemos coger un bus esta misma tarde. Nos fastidia haber hecho todo este trayecto en moto hasta aquí para casi nada, pero no queremos perder un día por habernos quedado tirados con las motos.

Vamos los tres a lo largo de unos 20 km aproximadamente hasta que la posición empieza a ser incómoda. Aparte, el sol ha salido y hace calor, demasiado juntos. Sara vuelve a su moto y seguimos camino al hotel.

Dejamos la moto con gasolina, tal y como nos la habían dejado pero, como era de esperar la rueda trasera se ha estropeado.. . Dialogamos con el chico del hotel que es quien nos ha dado las motos. Le explicamos la verdad, que la rueda estaba pinchada y que ayer mismo el la había hinchado con una mancha de bicis ( o muy parecida), que ya nos había dado la moto mal y que nosotros hemos hecho lo que hemos podido. El se ha empeñado en decir que íbamos a velocidades muy rápidas (100 km/h) cuando apenas superamos los 60 y la mayor parte del tiempo íbamos a 40. Y se aferra a la idea de que le hemos dado un golpe y que por eso pierde ese líquido. Bueno, que hemos tenido un xou montado… Nos pedía dinero por la reparación y tras mucho rato conversando hemos accedido a pagar la rueda… (4 euros por persona). Al fin y al cabo, es cierto que la rueda estaba bien por la mañana y podríamos haber llamado o parado en algún mecánico… Ahora, lo del aceite no era culpa nuestra, así que… Bueno, nos ha sabido mal y a ellos también pero bueno, por lo que hemos pagado (los 4 euros ya dichos anteriormente por persona) no íbamos a seguir discutiendo.

Como somos unos orgullosos, hemos ido caminando con las mochilas hasta el centro. Aproximadamente hemos tardado unos 30 minutos. Sudando como pollos hemos llegado, hemos cambiado dinero y hemos comido. Con la broma ya eran las 15:00h. A las 16:00 debíamos estar en la oficina donde compramos los tickets de bus. El bus ha llegado sobre las 16:45h y hemos emprendido el largo viaje hasta Sapa con algún que otro grito de los conductores del bus porque nos querían poner al fondo del todo en sitios no reclinables y todos los que estábamos ahí nos hemos negado.

Como era de esperar, el aire estaba a tope. Suerte de las mantas de frapela que han ayudado a soportar el frío. Aunque iban sacando y poniendo el aire. Ahora frio ahora calor, sin olvidar las luces de colores que iluminaban en todo momento el interior del bus.

Hemos llegado pasadas las 2 de la mañana (cuando debíamos de llegar a las 12). Hemos caminado 500 metros y tras la ducha nos metemos a dormir.

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