Laos

Cambiamos de País. Ya llevamos 30 días viajando y hemos pasado por Camboya y Tailandia. Nos toca coger un bus para pasar la frontera hacia Laos. Cristina ya se ha ido, vuelve hacia Barcelona y yo sigo mi viaje con Helena y Saskia que vinieron hace dos días. Emprendemos nuestra aventura por Laos que nos llevará 11 días de viaje.

Captura

Día 1.- Viaje hacia Laos

Nos vamos hacia Laos!  Así que toca madrugar para coger el primer bus que nos lleva hasta Chiang Kong, la frontera con Laos.

Son 6 horas de viaje y en el bus nos dan agua, unas galletas de queso y una toallita para limpiarnos!
Cuando llegamos a la parada, cogemos un tuk tuk que nos lleva hasta la frontera, por 50 bath cada una. Ahí, hacemos el control de pasaporte, donde nos piden el papel de salida que nos dan al llegar a Thailandia. Por desgracia, le entregué todos los documengos a Cris y he tenido que montar un numerito… pero me han dado uno nuevo!
Una vez dentro, nos han dicho que el bus hacia Luang Namtha pasaba en una hora, así que hemos comprado los tickets por 280 bath cada una.

Teniamos mucha hambre y no había nada para comprar pero al preguntar por comida nos han dicho que nos la podían ir a buscar..Servicio a domicilio! Y en un santiamén nos han traido arroz frito con pollo!

Al llegar el bus, vemos que es con literas, así que ahora podremos descansar mejor. Subimos rapidamente para bajar de nuevo y hacer el visado. 35 dolares por persona.

Y ya, de nuevo en el bus-litera hasta Luang Namtha. Cuando hemos llegado, hemos cogido una especie de furgoneta abierta que nos ha llevado hasta el guesthouse… nos cuesta 14 euros las 3, y la habitación tiene bastantes mosquitos, así que la noche promete.

Hemos salido del guesthouse en busca de cena. Hemos descartado el night market por la suciedad que había. Tampoco daba muy buen aspecto, así que hemos acabado en una especie de restaurante bastante bonito, bueno y barato.

Y vuelta al guesthouse, a descansar.. o eso creemos.

Día 2.- Luang Namtha

8 de la mañana y estamos en pié para conocer Luang Namtha. Antes de nada vamos a desayunar. Se nota que aquí aún son más tranquilos que en Camboya o Thailandia. Durante el desayuno, nos han venido dos mujeres a vendernos pulseras, no había manera de echar a una de ellas.

Seguidamente, hemos ido a la oficina de turismo a pedir un mapa y ver si lo podiamos hacer en bici. Llovia un poco pero con los chubasqueros hemos seguido. Hacia mucha humedad, por lo tanto, los chubasqueros han quedado de lado.

La primera parada ha sido en las cascadas Nam Dee. El camino al principio era asfaltado, luego las piedras, charcos y arenilla nos han ido acompañanando durante 3 km hasta la entrada, donde hemos pagado 10.000 kips x la entrada i 1.000 kips por la bici (1 euro i 10 centomos aprox).

Nuestra ruta, nos devolvia de nuevo a la ciudad pada ver el That Luang Namtha, una enorme edificación dorada, con represtanciones de los budas y un pequeño buda reclinado.

Hemos seguido unos cuantos km más hasta el That Poumpouk, otro pequeño templo, seguido del Wat Luang Khone, donde unos niños budas nos han enseñado el templo y la posición que hay que tomar dentro.

A nuestra vuelta a la ciudad nos han salido 30 km en bici, así que tocaba comer y preguntar a cerca de trekkings para poder decantarnos por alguno.

La tarde ha sido tranquila, acabando de decidir que hacer mañana y los proximos días, así como paseando por la “enorme” ciudad.

Cena tranquila y vuelta al Guesthousse a descansar, mañana tenemos una aventura pendiente.

Día 3.-  Trekking en Luang Namtha

Hoy el día prometía. 7 de la mañana y suena el despertador, nos equipamos pars el trekking y salimos a desayunar.

El dia amanece lloviendo pero tenemos la esperanza de que mejore. Nos montamos en una especie de furgoneta con una pareja italiana y una chica Israelí.

Primera parada al mercado, a comprar parte de la comina que cocinaremos en la selva. Arroz, pollo y vegetales.

Segunda parada, en un poblado donde habitan 400 personas. Es bastante pobre pero a la gente se le ve feliz.

Tercera parada: empieza el treking. Pantalon largo, botas bien atadas y repelente para matar a toda una población.

Como llueve todos los dias, el suelo esta resbaladizo y… Pam primera ostia del día, Saskia se cae cara. Posible capsulitis al canto. Seguimos avanzando a la vez que sudamos como pollos asados. Hay una humedad increible. Por suerte, no llueve.

Hacemos una parada donde, nuestro guia, nos hace unos bastones con bambú para poder seguir avanzando. Ahora, el chico va con unas chanclas de playa y pantalon corto…

El italiano se resbala y acaba metiendo el pie entero en el rio… pobre…  pero bueno, en la segunda parada, donde llevaremos poco mas de una hora, nos montan una fogata donde el chico calienta la bota y cocinamos la comida…

Una especide de sopa, pollo y hacen salsa de tomate poniendo el tomate dentro de un tronco de bambu, calentadolo y echando abundante azucar.

Nos hacen los palillos chinos para poder comer, incluso cucharas con ojas de platano.  En 90 minutos está todo listo. En el mercado habían comprado arroz que ya estaba hecho, así que en unas hojas, nos han dado una bola de arroz y… a comer!

Imposible comer con los palillos…. nos ponemos salsa de tomate y Helena se arriesga con los vegetales que no saben demasiado bien, aparte saben a cilantro y lo odiamos.
Seguimos la caminata, esta vez más hacia dentro. Ya no hace tanta calor y vamos pasando por riachuelos donde si o si, acabaremos metiendo los pies.

Ojo al dato, porque la selva está llena de sanguijuelas, así que en alguna ocasión hemos tenido que sacarnoslas.

Hemos caminado alrededor de dos horas más hasta llegar a la carretera, donde hemos esperado a que llegara el conductor y poder llegar al guesthouse a ducharnos.

Hemos aprovechado para comprar los tickets de bus para mañana y rehacerme las trenzas en una peluqueria local.

Luego, una buena cena y a descansar! A ver que nos depara mañana!

Dia 4.-  Viaje hacia Knong khiaw

Si ayer fué un día entretenido, el de hoy lo supera.

Habíamos quedado a las 8:30 para que nos llevaran a la estación de bus y ahí coger un minivan hasta Nong Khiaw. La Minivan iba llena con una familia Catalana, con la que se nos ha hecho más ameno el viaje de 6 horas con curvas y calor, explicandonos las batallitas.

Una vez llegamos, nos instalamos en la habitación y vamos en busca de servicio de lavanderia y un lugar para cambiar dinero. Finalmente, comemos algo en el restaurante indio y volvemos al guesthouse para cambiarnos.

Son las 17:20 de la tarde cuando empezamos la ascensión a el mirador del pueblo. Nos cuesga 20.000 kips por persona (dos euros) y nos espera una larga y sudorosa subida hasta la cima.

El camino es bastante facil, subiendo escaleras y por caminos fangosos, pero se hace entretenido.

Una vez arriba, podemos ver como el sol se ha ido pero deja una explendida imagen de postal del lugar.

Fotos por aquí y por allá y rapido a bajar, que se nos hace de noche!. Tardamos 45 minutos en bajar, respeto los 65 minutos de subida.

Una buena y merecida ducha y buscamos donde cenar, aunque acabamos en el restaurante de nuestro guesthouse con unos “bocadillos”.

El wifi no va bien en la habitación así que partida al monopoli y a dormir.

Día 5.- Muang Nong Neua

Hoy toca excursión en barquita hasta Muang Noing Neua, así que nos levantamos temprano para desayunar e ir hasta el “puerto”.

Ahí alquilamos un bote privado para que nos lleve a ese pequeño pueblo, tardamos una hora aproximadamente (aunque si el bote fuera lleno, serían 90 minutos).

El viaje se hace placentero, disfrutando de las agradables vistas a la montaña junto al rio.

Una vez en el pueblo, visitamos uno de los templos budistas, donde nos ponen una pulsera merecedora de suerte y seguimos nuestro camino por el pueblecito rural.

Avanzamos por la calle del embarcadero durante 25 minutos, un calor sofocante y una humedad densa hacen el camino interminable.

Llegamos a un punto donde nos hacen pagar 10.000 kips (1 euro) para poder seguir y contemplar las pequeñas cuevas del lugar y el agua cristalina de su interior.

También paseamos por unos extensos arrozales, donde más que un estrecho camino, parecía un laberinto.

Nos remojamos los piés con el agua fresca y limpia que sale de las cuevas y seguimos el camino en busca de unos pueblos, aunque retrocedemos al ver que el calor sigue apretando y nos hemos quedado sin agua.

Al llegar de nuevo al pueblo, hemos tomado algo fresquito y hemos vuelto a coger la barquita hasta Nong Khiaw.

Descanso, ducha y, seguidamente un buen masaje con aceite para Helena y Saskia y, uno tradicional Laonés para mi.

Rápido se nos hace de noche, reservamos la actividad con tirolinas para mañana, vamos a buscar la ropa límpia y a cenar comida tradicional en Coco Restaurant, muy recomendable y un trato excelente!

Día 6.- Mañana de tirolinas

Hoy hemos tenido un dia INCREIBLE.

A las 9.00 estabamos en la entrada de la oficina de aventuras ( Nong Khiaw jungle fly) donde compramos la excursión con tirolinas para hoy.

Sólo llegar, nos presentan a nuestro guia, nos dan el material y nos montamos en la plataforma delante de un tractor.

Ha sido surrealista, pero el viaje de 1 hora en tractor, ha sido super divertido, surcanso huecos, charcos y rios. Al cabo de 60 minutos llegabamos al inicio de la actividad, hemos caminado 10 minutos y nos hemos encontrado con la primera tirolina.

Había un total de 10 tirolinas y otras actividades de equilibro a altas alturas. Entre tirolina y tirolina nos ibamos grabando y contemplando las alturas y las bellezas del lugar.

Es sorprendete ver como han construido todo aquello, en este lugar remoto, sin acceso a carreteras ni maquinaria Realmente, merece muchisimo la pena!

Hemos parado para observar unas cascadas y meternos dentro. El agua no estaba excesivamente fría y ha sido una experiencia diferente.

Seguido de una comida “tradicional” y una charla muy interesante con nuestros dos guias.

Luego, hemos seguido con la actividad, se nos ha pasado volando, nos hemos divertido y disfrutado como niñas.

La vuelta, han sido 45 minutos caminando por un camino muy fangoso, resbaladizo, sorteando rios y llenos de sanguijuelas (Saskia lo ha pasado realmente mal!). Finalmente, el tractor nos esperaba al otro lado y en menos de 15 minutos nos han dejado en el guest house, donde nos hemos duchado y salido en busca de comida.

Nuestra tarde ha sido más bien, gastronomica. Primera parada, al coco restaurant, lugar donde cenamos ayer, y donde hemos comido unas patatas fritas para coger apetito.

Seguidamente, hemos ido en busca de algo dulce, así que nos hemos pedido 3 pancake de chocolate. Antes de que estos llegaran, nos han invitado a chupito lao-lao, osea wisky, aunque no era demasiado fuerte.

A la llegada de nuestros pancake vemos que más bién era un gran bollo color chocolate, medio dulce medio salado.  Para terminar la azaña, hemos pedido un vaso de leche y nos han traido unas mini tazitas con un chupito de leche dentro.

Hemos vuelto al guesthouse en bussa de la guía de Laos y nos hemos encontrado con una tarantula en la pared (dile tarantula, dile araña muy grande). Así que ols hemos entrenedio para hacer que se volviera a esconder por el tejado.

Y…Como aún teniamos tiempo, y parecia ser que también apetito hemos acabado en el restaurante cercano al guesthouse donde hemos cenado a las 20.00.

Para colmo, se ha ido la luz de todo el pueblo, así que cuando se recupere, podremos colgar esta publicación!

Mañana nos vamos hacia Luang Prabang.

Día 7.- Luang Prabang

Empezamos el día con un buen desayuno antes de coger el bus hacía Luang Prabang. El recorrido se hace más o menos ameno y en entre curbas y baches, en 3 horas llegabamos a nuestro destino.

Nos instalamos y empezamos a visitar la ciudad. Esta es mucho más animada, con aceras, tiendas y puestos de comida. Aparte, hemos encontrado un tuk-tuk Catalan! 🙂

Subimos a ver la famosa estupa, donde nos cobran 20.000 kips (2 euros) por subir unas 300 escaleras con diferentes budas a casa esquina, observar a lo alto la estupa y la agradable vista de la ciudad.

De bajada, vamos hacia la calle comercial donde Saskia y Helena entran al Museo del Palacio del Real (3 euros) y debes llevar pantalon largo. No hay fotos porque está prohibido, y según nuestra opinión es un Palacio más bien modesto, aparte la figura del buda que da nombre a la ciudad “Prabang” es muy pequeña y no te permiten acercarte (se debe ver desde fuera del templo, una lástima).

Mientras tanto, yo he aprovechado para comer una buena comida occidental, jejeje….

Seguidamente, hemos callejeado hasta llegar al famoso templo Xieng Thong, 2 euros para entrar en pleno diluvio universal, así que no lo hemos apreciado como se merecía.

De vuelta al guest house para secarnos, hemos visto varios locales con baguette, croissant, magdalenas y demás, todo muy francés, puesto que Luang Prabang era de  colonia francesa. Ya sabemos donde desayunar mañana!!!

Después de nuestro pequeño descanso, hemos ido a visitar el night market artesanal. Había muchas paraditas de ropa, bolsos, monederos y souvenirs, así como carritos para tomar zumos frescos y naturales o brochetas.

Hemos seguido paseando, paralelos al rio Mekong, nos hemos dado una ducha y hemos salido a cenar comida tradicional Laonesa.

Mañana nos levantamos a las 4:30 para ir a ver a la ceremonia de entrega de ofrendas de los monjes, seguido de una excursión a las cuevas y a las cascadas.

Día 8.- Madrugón y cascadas

Hoy teníamos un día ajetreado, o eso pensábamos.

Eran las 4:45 de la mañana cuando sonaba el despertador, durante toda la noche no había parado de llover y, por supuesto, ahora tampoco. Nos levantamos y vestimos medio sonámbulas y salimos a la calle.

En la recepción del Guest House, uno de los chicos duerme en el suelo, en compañia de varias motos. Intentamos hacer el minimo ruido posible. Nos damos cuenta que el chubasquero que Helena dejó colgado ayer noche no está, tocará coger una chaqueta.

Es de noche y no hay ni un alma por la calle. Llegamos a la calle principal y vemos como hay diferentes puestos donde venden arroz y galletas para dar a los monges. Nos dicen que salen a las 6.00 a.m y son apenas las 5:10 a.m. una rabia interior invade nuestro ser, pero callejeamos de arriba abajo buscando el mejor lugar.

A las 5:50 a.m, aparecen los primeros monges en hilera. Nos sentamos en unas sillitas como buenas giris y les damos algo de dulces y un pequeño e insignificativo puñadito de arroz.

A las 6.30 am ya ha acabado el desfile y vamos a un local francés a desayunar como reinas. El mejor café con leche, chocolate caliente y croissante de la história.

Luego, volvemos a descansar hasta las 8:10, pues nos tenían que llevar hasta el enbarcadero para coger un bote en el río Mekong hasta las famosas cuevas. En este momento,  uno de los chicos que trabaja en el hotel aparece en moto con el chubasquero de Helena puesto! Le dice que se lo había cogido prestado, jajajaj.

A todo esto,  son las 8.30 cuando nos llevan en moto hasta el río y, como era de esperar, el bote se había ido. Nos proponen pagar un poco más y coger un bote privado, pero no aceptamos (ya habíamos pagado de más) así que  lloviendo, paseamos un poco más y volvemos al guest house hasta las 11:15, donde nos viene a buscar una minivan para llevarnos a las cascadas. (Más tarde nos devolverían el dinero del viaje en bote)

La ruta dura alrededor de una hora, pagamos 2 euros por entrar y ver una cascada impresionante, con otras más pequeñas y un centro de recuperación de osos.

Pasamos tres horas, tanto visitando las cascadas como comiendo en el lugar. Por suerte, ya había parado de llover y se respiraba un aire más apetecible.

De vuelta a Luang Prabang, descansamos unos minutos y salimos de nuevo al centro para merendar unas deliciosas creeps de Nutella y comprar algún que otro  souvenir en el mercado artesanal.

De regreso al guest house para ducharnos, comprar los tickets de bus e ir a cenar que mañana toca madrugar (6.00 a.m) para ir hacia Vang Vieng! A ver que nos pasa esta vez.

Día 9.- Vang Vieng, tubbing y yoga

6 de la mañana y estamos en pié, recogemos las cosas y subimos al minivan que nos recoge puntualmente a las 6.30 a.m, va cargado de gente, el olor humano, la humedad de las mochilas y zapatillas de todos, hacen que entrar dentro se convierta en un desagradable momento. Nos esperan 4.30 horas donde las curvas van a ser permanetes y los baches no van a desaparecer.

Finalmente llegamos a Vang vieng, caminamos hasta nuestro guest house y nos instalamos para salir rapidamente a inspeccionar la zona. Preguntamos a cerca de las actividades que se pueden hacer aquí, como las cuevas y el famoso tubbing.

Helena y yo nos decantamos por bajar 4 km con un flotador gigante por el río, en eso consiste el tubbing. Es bastante relajante y en una hora se termina, así que no se hace del todo pesado.

Saskia aprovecha para hacer un reconocimiento al pueblo, ver algunos templos y comer algo.

Cuando terminamos la actividad, me doy cuenta que el movil se me ha mojado y no funciona (y eso que estaba en una bolsa medio estanca y dentro de una bolsa). Vaya desastre. Intento secarlo como puedo y compro arroz para que absorba al maximo. Estoy bastante preocupada, asi que decido llevarlo a la única tienda de móviles que hay en la zona. Mañana sabré si me lo han podido arreglar….

Seguidamente vamos a un Hotel donde todos los días hacen clases de oiga, así que hacemos la clase durante 90 min y nos relajamos en la piscina del mismo hotel.

De vuelta a nuestro guest house, nos duchamos y salimos a cenar pizza y patatasa. Para mañana queremos alquilar un part de motos para ir a ver unas cuevas y un lago….

Día 10.- Cuevas y blue Lagoon

Empezamos la mañana con un buen desayuno que nos ofrece el Hotel, buscamos la ruta que haremos hoy en googleMaps y de camino a alquilar un par de motos, pasamos por la tienda de móviles. Aún no saben nada a cerca de mi teléfono, tocará esperar hasta las 14.00 h.

Alquilamos dos motos automáticas por 5 euros cada una. Saskia va conmigo de paquete y Helena conduce sola por primera vez.

Camino a la gasolinera, atravesamos un charco profundo y fangoso que hace que tengamos que undir los pies dentro de él hasta más arriba de los tobillos y, Saskia unde parte del culo y espalda también. Así que volvemos al guest house a ducharnos, cambiarnos de ropa y calzado y empezar el día.

Nos dirigimos hacia unas cuevas, estan a tan sólo 8 km por una bonita y tranquila carreterita que une casitas, campos y vistas increibles.

Entramos al recinto donde pagamos un euro por persona, aparcamos las motos y vemos el famoso “blue lagoon”, no era exactamente lo que esperabámos pero más tarde nos daremos algún que otro chapuzón.

Empezamos a subir por un sendero empinado, con escaleras naturales. El sudor empieza a apoderase de nosotras y, cuando llegamos arriba y entramos a la enorme cueva, notamos muchisimo más la humedad. La cueva está oscura y dentro de ella podemos observar un pequeño buda reclinado (quién lo habrá metido ahí?).

Bajamos con ganas de agua, así que nos tiramos con la pequeña cuerda que hay y de lo alto de un árbol. Una vez frescas, volvemos a coger la moto.

Esta vez, vamos en busca del otro lago que, por supuesto, no encontramos, así que decidimos seguir las indicaciones hasta otra cueva. Callejeamos por un camino de tierra y llegamos al punto donde pone ticleks, pero no hay nadie, así que seguimos avanzando, cruzando un pequeño puento de madera y adentrandonos a unos arrozales.

Por sorpresa, aparece un niño de 10 años, corriendo y pidiendonos el ticket, como no lo teníamos, le pagamos in situ, y nos acompaña durante todo el viaje.

Nosotras esperábamos encontrar una pequeña cueva, pero el niño nos acaba llevando por un camino resbaladizo, que solo hace que suvir y subir. Las piedras estsn tan afiladas que cortan, la vegetación se mezcla por donde pasamos y parece ser que este camino cuesta arriba no acaba nunca. Si en la otra cueva habíamos sudado, aquí parecía que nos hubieran tirado un cubo de agua.

Finalmente el niño para, nos ha llevado hasta arriba de la montaña! Las vistas son increibles pero no podemos quedarnos mucho tiempo, parece que va a llover.

Bajamos con cuidado, intentando ni tropezar, ni resbalar, ni caernos. Por fin llegamos a los arrozales de nuevo, le damos una pequeña propina y seguimos nuestro camino para cambiarnos y comer algo.

Decidimos coger la moto y hacer 30 km para ver un enorme embalse. No se que esperábamos encontrar, porque mucho no ha valido la pens, pero hemos visto verde, verde, gente, casitas y puentes.

Regresamos a Vang Vieng donde devolvemos la moto, nos tomamos un helado y zumos naturales, recogemos un poco la habitación, a cenar y a dormir.

Mañana camino a Vientián.

Día 11.-  Vientiane y bus hacia Vietnam

De nuevo toca desplazarse y hoy vamos hacia la Capital, Vientiane. Ayer compramos los billetes de bus y yo me aventuré un poco más y decidí comprar uno para ir a Hanoi, Vietnam.

Vamos juntas en un bus local, durante 4 horas. Una vez en Vientián, dejamos mi mochila en la oficina y buscamos el guest house de Helena y Saskia.

Callejeamos un poco por el centro aunque, rapidamente nos damos cuenta que la capital es muy pequeña y se puede ver en menos de un día. Paramos a comer y me despido de ellas.

Voy a la oficina y de ahí me suben a una furgoneta para ir a buscar a más gente. Sube Tom, un inglés que trabaja en bali, un chico Japonés de 18 años y 4 españoles.

Nos llevan a la estación de bus y ahí esperamos a que nos den nuestro sitio. Voy con el japones y con Tom, mis compañeros de viaje por ahora. Nos esperan 24 horas juntos, estirados los tres al final del bus, bien juntos y al lado del lavabo.  Parece que tendremos unas 24 horas largas.

Tom habla mucho pero habla muy rápido y con un acento muy cerrado, me cuesta de entender. El Japonés (no me se el nombre) es más callado pero no para de comer!

Vemos una serie con Tom y luego una película horrorosa, en inglés y sin subtítulos. Así que, entre que no me gusta y no pillo ni el 50% intento dormir… a ver como amanece…

Aquí os dejamos el vídeo del viaje, juntamente con otros países!

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